Las explosivas declaraciones de Nadia Beller sobre la corrupción en el Gobierno argentino llegaron a los tribunales. La diputada Marcela Pagano solicitó que tomara declaración a la expareja de Fernando Cerimedo, baleada en la noche del lunes por sicarios en Bolivia.
Pagano presentó un escrito ante el juzgado federal de Ariel Lijo para citar de manera urgente a la activista a testificar por videollamada, dado que permanece internada en Santa Cruz de la Sierra. El documento indica que las grabaciones que Beller dijo haber guardado podrían incluir información fundamental sobre los audios de Diego Spagnuolo con los que inició la causa ANDIS.
Otra operación para salvar a la chorra de tu hermana que se te cayó @JMilei Era verdad lo del afano en ANDIS y ahora sabemos quienes y por qué lo dieron a conocer. Sos tan corrupto por proteger a la chorra, como todos los que contrataste para tapar sus chanchullos. Se te… https://t.co/8EqO8B4dPE
— Marcela Pagano (@Marcelampagano) August 19, 2026
La legisladora también pidió medidas para preservar esa evidencia digital, con el argumento de que los sicarios le sustrajeron el celular a la mujer durante el ataque. El escrito entregado resalta que existe «un riesgo cierto e inminente de destrucción, sustracción o borrado de la evidencia digital», tanto de los originales como de sus respaldos en servicios de nube.

El pedido de la diputada llega después de que la denunciante diera entrevistas a distintos medios desde el centro asistencial donde está internada tras el atentado, en las que dejó entrever que tendría información clave sobre el origen de los audios que dieron inicio a la causa ANDIS.
«La corrupta era la hermana de Javier Milei», le habría dicho Cerimedo a su expareja en privado, según relató la propia víctima. El centro de sus declaraciones estuvo puesto en los señalamientos de corrupción dentro del Gobierno argentino, con eje en la secretaria general de la Presidencia.

Consultada de manera directa sobre si los fondos desviados de ANDIS tenían como destino final a Karina Milei, la activista respondió sin rodeos: «correcto». Y fue todavía más allá al sostener que, según le decía Cerimedo, «todo pasaba por la hermana Karina» dentro del esquema de poder libertario.
La denunciante aseguró además tener una grabación propia sobre este tema: «Ellos sí filtraron los audios para que caiga la corrupción de Milei y de la hermana de Milei, eso lo tengo grabado y él sabe que lo tengo grabado», sostuvo, sin precisar de qué registro se trata ni si piensa aportarlo a la causa.
Según su relato, fue el propio Cerimedo quien le contó que él y Natalia Basil, su esposa y exempleada de ANDIS, filtraron a la prensa los audios de Spagnuolo sobre presuntos sobornos en el organismo, con el objetivo de exponer hechos de corrupción dentro del propio Gobierno argentino.

Esa filtración, siempre según la víctima, fue lo que terminó de romper el vínculo de Cerimedo con el poder libertario. Los audios de Spagnuolo comenzarán a ser peritados el 26 de agosto a pedido de la defensa del extitular de ANDIS, para determinar si fueron adulterados o editados con inteligencia artificial.
La activista amplió también las acusaciones de corrupción hacia el terreno boliviano. Dijo que Cerimedo era «parte y testaferro» y que recibía dinero de la corrupción del gobierno de Rodrigo Paz, que luego lavaba en la Argentina a través de una serie de empresas, entre ellas una firma dedicada a la construcción.

Entre esas firmas mencionó también una compañía llamada Numen, que Cerimedo planeaba quedarse tras la separación mientras dejaba el resto a nombre de Basil. La mujer afirmó que él facturaba «800.000 dólares mensuales» y que en la casa que compartían siempre había «cajones llenos de dinero».
También nombró a Vicente Quintales, socio de Cerimedo y vinculado societariamente a Basil, como la persona que siguió conectada con el Gobierno argentino tras el quiebre con Milei y que, según contó, «consiguió que lo contrataran otros gobiernos» de la región en los últimos meses.
Bullrich, Villarruel y las internas libertarias
La denunciante sumó además datos sobre la trama de vínculos políticos de Cerimedo dentro del Gobierno argentino, más allá del quiebre con Milei. Dijo que «su relación más cercana» en la gestión libertaria «era con Patricia Bullrich», con quien coordinaba cuestiones de seguridad de manera directa y frecuente.
Sostuvo también que uno de los trabajos que Cerimedo hizo para el oficialismo, antes de instalarse en Bolivia, fue una campaña para anular a la vicepresidenta Victoria Villarruel, con quien mantenía una relación de tensión creciente dentro del espacio libertario desde hace tiempo.
El caso reactivó esa interna: Villarruel retomó un posteo de 2024 en el que Cerimedo la cuestionaba abiertamente y respaldaba a Karina Milei, y lo cruzó con ironía en sus redes sociales: «Qué mal envejeció todo», escribió.
Que mal que envejeció todo
— Victoria Villarruel (@VickyVillarruel) August 18, 2026
En el frente judicial boliviano, la Fiscalía imputó formalmente a Cerimedo por tentativa de feminicidio y pidió su prisión preventiva en una cárcel pública, por considerar que existe «peligro de fuga» y riesgo de obstaculización de la investigación, según confirmó el fiscal general Roger Mariaca.










