La crisis que atraviesa la industria automotriz suma un nuevo problema con la última medida adoptada por Stellantis, la firma que fabrica en el país marcas como Fiat, Peugeot y Citroën. De acuerdo a lo informado, la compañía frenará durante siete semanas la producción de las camionetas Fiat Titano y RAM Dakota en su planta de Ferreyra, Córdoba, ante la caída de la demanda y el menor volumen de ventas en los mercados regionales.
La medida comenzará el 1 de diciembre y se extenderá hasta el 18 de enero de 2027. Según La Gaceta, la interrupción combinará tres semanas de suspensión de la actividad con las cuatro correspondientes al receso vacacional. El freno afectará a las líneas de montaje de las dos camionetas, mientras que el Fiat Cronos mantendrá su esquema habitual de producción y vacaciones.

Una inversión millonaria que enfrenta un escenario más complejo
El parate se contrapone con el plan de expansión que Stellantis había anunciado en 2024, cuando destinó US$ 385 millones a transformar su complejo de Ferreyra en un polo de producción de camionetas. El proyecto contemplaba la fabricación de las Fiat Titano y RAM Dakota, además de la incorporación de un motor turbodiésel Multijet 2.2, y proyectaba generar 1.800 puestos de trabajo.
La estrategia tenía una fuerte orientación exportadora: la compañía esperaba destinar al exterior alrededor del 70% de la producción, principalmente a Brasil. Sin embargo, la desaceleración del mercado brasileño complicó las previsiones y obligó a revisar los planes de fabricación.
El escenario también está atravesado por los cuestionamientos a la competitividad de la producción argentina. Herlander Zola, presidente de Stellantis para América del Sur, advirtió recientemente sobre las diferencias de costos con Brasil y el impacto de la apertura comercial en las operaciones locales.
El ejecutivo planteó incluso distintos escenarios para las fábricas argentinas, incluida la posibilidad de cerrar establecimientos si no mejoran las condiciones de competitividad y de mercado. Sus declaraciones encendieron las alarmas en el sector, aunque desde la filial local buscaron transmitir tranquilidad sobre la continuidad de los proyectos industriales.

Menos producción y preocupación por el empleo
La suspensión en Córdoba no implica el cierre de la planta ni el anuncio de despidos. Sin embargo, la extensión del receso por encima del período habitual expone las dificultades para sostener el ritmo de fabricación y genera incertidumbre entre los trabajadores y las empresas proveedoras de autopartes.
Cabe recordar que Stellantis ya había ajustado sus operaciones en el país. En la planta de El Palomar, provincia de Buenos Aires, donde se fabrican los Peugeot 208 y 2008, la empresa suspendió uno de los dos turnos durante mayo para adecuar la producción a una demanda más débil, tanto en el mercado local como en el de exportación.
La nueva interrupción en Córdoba Stellantis constituye una señal de alerta para una industria estratégica por su peso en el empleo y en las exportaciones manufactureras. La apertura comercial, la evolución del consumo interno y la capacidad de competir con las plantas de otros países de la región aparecen entre los factores que condicionan las decisiones de inversión y producción.
RM/EO










