El mercado reaccionó con una fuerte señal de respaldo al Programa Financiero 2026-2027 presentado por el Ministerio de Economía. Tras el anuncio encabezado por el ministro Luis Caputo, los activos argentinos registraron subas generalizadas en Wall Street y en la plaza local, mientras que el riesgo país descendió hasta los 408 puntos básicos, su nivel más bajo desde abril de 2018.
La mejora en la percepción de los inversores se reflejó en los ADRs de empresas argentinas, que treparon hasta 6,7%, con el sector bancario entre los principales protagonistas. Los bonos soberanos en dólares también avanzaron, con alzas de hasta 0,7%, en un contexto en el que el Gobierno buscó despejar las dudas sobre cómo afrontará los fuertes vencimientos de deuda previstos para 2026 y 2027.
El eje del programa oficial pasa por garantizar el pago de los compromisos externos sin depender de una nueva emisión de deuda en los mercados internacionales. Durante la presentación, Caputo aseguró que volver a emitir deuda en Wall Street «es una opción, no un objetivo», una definición que marcó el eje central del programa financiero.
Según el esquema presentado, el Tesoro prevé cubrir vencimientos en moneda extranjera por unos US$ 30.700 millones hasta fines de 2027. Dentro de ese plan, el Presupuesto contempla ingresos por US$ 800 millones en privatizaciones durante 2026 y otros US$ 1.500 millones en 2027, con el objetivo de reducir las necesidades de financiamiento externo y fortalecer la posición financiera del Estado.
La respuesta positiva del mercado también se observó en la Bolsa porteña. El S&P Merval avanzó 2,2% en pesos y 3,7% medido en dólares, impulsado principalmente por las acciones financieras. El desempeño contrastó con el de otros mercados de la región, que operaron con resultados mixtos -a nivel regional el Bovespa brasileño y el COLCAP colombiano retrocedieron-, lo que reforzó la lectura de que el impulso respondió principalmente a los anuncios del Gobierno.
Las fuentes de financiamiento del programa
El plan presentado por Economía combina distintas herramientas para conformar un «colchón financiero» que permita afrontar los vencimientos sin sobresaltos. Entre las fuentes previstas figuran nuevos desembolsos de organismos multilaterales, refinanciaciones, emisiones en el mercado local, operaciones financieras con bancos internacionales y la acumulación de liquidez por parte del Tesoro. A eso se suma un elemento que el Gobierno considera clave: el avance del programa de privatizaciones y venta de activos estatales.

En ese sentido, las privatizaciones dejan de ser únicamente una herramienta de reforma del Estado para convertirse también en una fuente potencial de recursos destinada a fortalecer la posición financiera del Tesoro y reducir las necesidades de endeudamiento.
Así, el presupuesto de 2026 contempla privatizaciones por US$ 800 millones, mientras que el 2027 presenta una aceleración en esta materia con ingresos estimados por U$S 1.500 millones. La lógica oficial es que cada dólar obtenido por esa vía disminuye la necesidad de recurrir al crédito externo y mejora la capacidad del Gobierno para afrontar los compromisos futuros.
Un programa «conservador»
El secretario de Finanzas, Federico Furiase, había anticipado en los días previos que el esquema fue diseñado bajo supuestos «conservadores», contemplando distintos escenarios y construyendo márgenes de seguridad («buffers») para cubrir los pagos previstos hasta el cierre de 2027. La intención es mostrar que, incluso en escenarios menos favorables, el Tesoro dispone de múltiples alternativas de financiamiento.
El mensaje también apunta a despejar uno de los principales interrogantes del mercado respecto del calendario de deuda en dólares, especialmente de cara al año electoral de 2027, cuando se concentra un volumen significativo de vencimientos.
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