• Nosotros
  • Comercial
  • Contacto
Domingo 13 de septiembre de 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
La Pluma Diario
NEWSLETTER
  • Inicio
  • Política
  • Mundo
  • Economía
  • Sociedad
  • PBA
  • CABA
  • Tema Libre
  • Opinión
Domingo 13 de septiembre de 2026
  • Inicio
  • Política
  • Mundo
  • Economía
  • Sociedad
  • PBA
  • CABA
  • Tema Libre
  • Opinión
La Pluma Diario
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio Tema Libre

Soy adicto a Marketplace

En medio de una abstinencia de falopa digital, Jeremías se metió en el compra-venta de Facebook y no puede salir. En el lavadero de su casa amontona ramaleras de colectivos, entre otros objetos de "valor incalculable".

Jeremías Madrazo Por Jeremías Madrazo
13 de septiembre de 2026 - 12:01 am
en Tema Libre
Soy adicto a Marketplace
Compartir por WhatsAppCompartir en FacebookCompartir en X
Compartir por WhatsAppCompartir en FacebookCompartir en XSeguinos en Instagram

Soy buenísimo dejando Twitter. Dejé un montón de veces y probé de todo: eliminar la app, usarlo desde el navegador, ponerle límite de horario, ponerle candado al perfil, sacárselo… En un punto me cansé y le pregunté a ChatGPT cómo hacer para que desde el wifi de mi casa fuera imposible entrar a Twitter. Me lo explicó paso a paso, me hizo pegar unos códigos en la consola de la computadora y listo. Y ahora si tipeás x.com en mi casa, te tira error. 

El tema es que de un impulso así uno no se libera como si nada. El dedo te queda bailarín, con sed. Intenté saciarlo con TikTok, pero no es lo mío: no me pega, no me engancho. Me cuelgo un rato y salgo espiritualmente derrotado, agotado. No me dan ganas de volver. Youtube es como la radio, me gusta pero no es vicio, hasta diría que me hace bien. Instagram es trabajo: en mi cabeza ocupa el mismo lugar que el mail y el Google Calendar.

Estaba atravesando esta abstinencia de falopa digital. Andaba en esta búsqueda de un nuevo scroll cuando me reencontré con un lugar que conocía pero al que no le prestaba atención: el Marketplace de Facebook. Ahora soy adicto a Marketplace.

Marketplace es tan abominable como los espejos, porque multiplica objetos alrededor del hogar. Me pone vicioso, gitano. En el lavadero de casa hay una lámpara vintage con forma de papa frita, tres carteles de taxi, un juguete de Shrek bizarro y cinco ramaleras de colectivo que le compré a un pibe que publica en Marketplace lo que se encuentra en un desarmadero de bondis.

Yo compro cosas, las limpio, las arreglo, las guardo. Ninguna de ellas se consigue en Shein, en Temu ni en el Alto Palermo: son demasiado únicas, tienen un valor que todavía nadie descubrió, y ese mi argumento a las dos de la mañana cuando raspo el dedo contra la pantalla.

Me da orgullo haber juntado la plata para ir armando la colección y me da vergüenza la cantidad de plata que hoy no tengo. Un tipo que me vendió un zeppelin inflable de La Serenísima me dijo «vos comprá carteles lindos, es mejor que comprar dólares», y lo cito en mi mente cada vez que tengo que justificar una compra.

Marketplace también hace lo otro que hacen los espejos: te devuelve la cara. Lo que uno busca a las dos de la mañana es el retrato más fiel que existe de uno mismo. Creo que mi algoritmo de Marketplace dice más de mí que mi Instagram, porque en Instagram uno posa para ser deseado y en Marketplace uno desea. Y el espejo tiene otra cara, menos simpática.

Cualquiera que use Marketplace conoce a ese personaje que llega antes que vos a todo: el que compra por dos pesos, le saca una foto más aesthetic y lo revende al triple. El cazatesoros. Lo desprecio, y a la vez, cuando me miro comprando una lámpara con forma de papa frita por su «valor no descubierto», me veo en él. Quiero hacer lo mismo.

Creo que mi algoritmo de Marketplace dice más de mí que mi Instagram, porque en Instagram uno posa para ser deseado y en Marketplace uno desea.

Y también está el morbo. Lo que algunos han denominado como mercado freak: objetos ridículos, irrisorios, imposibles. Ayer encontré un perfil que vende «pendrive con la discografía de los Redondos» a cincuenta mil pesos. La foto de la publicación es una hoja así nomás, escrita a mano con marcador: pendrive con la discografía de los Redondos. El mismo perfil ofrece, con la misma letra, «pendrive con películas adultas, consultar personalizado».

Hace unos días encontré otro que hace llaveros con golosinas. No sé cómo explicarlo mejor porque es exactamente eso: agarra un Palito de la Selva, le engancha una argolla y lo publica a 1.900 pesos. «Hago punto de encuentro», dice el aviso. Vi un Mr. Increíble en porcelana fría. Ahí hubo alguien que le dedicó un buen tiempos a mezclar colores, pintar y esperar a que se seque. Buscó un buen lugar para una fotito y pumba: 11 mil luminosos argenpesos.

Con mis amigos tenemos un grupo de WhatsApp que se llama Market Palace donde nos pasamos las perlas que vamos encontrando. Una vez apareció una sueca que se iba del país y remataba todos los muebles de la casa. Entre ellos, una biblioteca de cedro preciosa a veinte mil pesos. Le escribí. Se ve que le escribía todo el mundo, porque me contestó «no entiendo por qué tantos mensajes, me están volviendo loca» y no respondió más.

La encontré en Instagram, le mandé un mensaje y ahí sí: me pasó el teléfono. Yo ese día estaba en Neuquén, así que un amigo del grupo que tiene una Kangoo fue a buscarla. Todo en cuarenta minutos. Cuando la tuvo cargada en la camioneta nos dimos cuenta de que en realidad ninguno de nosotros necesitaba una biblioteca. Nos sentimos unos capos igual. Se la terminamos vendiendo por el mismo precio a otra amiga a la que le venía bien para su living.

Marketplace es una antropología de lo cotidiano. Lo que aparece en las fotos es lo que la gente tiene, lo que necesita vender y también lo que le falta. Lo que la gente tiene se nota en el piso, en las paredes, en la mesa sobre la que se posa el objeto a vender. En las fotos de Marketplace aparecen manos sosteniendo objetos, aparecen escenas familiares. Aparece, cuando venden un espejo, el vendedor entero, arrodillado, con el living atrás, sin saber que se está retratando, o sin que le importe. En Instagram la gente muestra la casa que quisiera tener; en Marketplace muestra la que tiene.

En Instagram la gente muestra la casa que quisiera tener; en Marketplace muestra la que tiene.

Lo que la gente necesita vender se nota cuando vas a buscarlo. El sábado pasado mi papá me prestó su auto y me fui hasta Laferrere por un sillón Divanlito, sofá cama de pana verde, hermoso en la foto. Me atendió un pibe con la camiseta de Independiente. La casa tenía la tele prendida en un partido de la B y en la pared del pasillo había una foto de una Quinceañera sin enmarcar. Saludé a una chica que estaba amamantando a un bebé. A su lado había un ventilador de pie apuntando al sillón.

«Te llevás una joyita», me dijo el pibe, y me contó que había sido de la abuela, que lo guardó por años porque era lo único que le quedaba de ella, pero que ahora necesitaba el espacio. Que recién le había pasado un trapo húmedo y por eso el ventilador, que lo huela, que lo mire, que no había nada raro. Yo creo que necesitaba la guita y «espacio» era la forma de no decirlo delante de un desconocido. No sé. Ochenta mil pesos en mano y a otra cosa mariposa. Marketplace es la única razón por la que ese pibe y yo nos cruzamos, y ahora el sillón de su abuela está en mi living.

Lo que a la gente le falta tiene horario. Una amiga de Rosario me contó que ella entraba a Marketplace los viernes o los sábados a la noche, porque era el momento en que los cocainómanos vendían cosas de la casa para comprar una bolsa. Un parlante, una Play, una bici, una mesa. Todo publicado entre la una y las cuatro de la mañana, todo barato, todo «urgente». Mi amiga no lo decía con maldad ni con lástima; lo decía como quien conoce la mejor hora para ir a la feria.

En casi todas las redes sociales la lógica es «te entretengo para que no te des cuenta de que te estoy vendiendo cosas». En Marketplace ese velo se cae. Uno entra para que le vendan, para vender y averiguar. Para saber cómo andan los precios. Y en el medio de la transacción aparece un humano con el que uno acuerda encontrarse sin que ninguno de los dos haya elegido al otro: el que te abre la puerta no te conoce, no le gustás ni le caés mal, simplemente tiene el sillón.

En casi todas las redes sociales la lógica es «te entretengo para que no te des cuenta de que te estoy vendiendo cosas». En Marketplace ese velo se cae.

Mercado Libre es la eficiencia en su punto más extremo: vendés y comprás sin verle la cara a nadie. Marketplace exige constancia: mostrarse interesado pero no tanto, regatear, esquivar las estafas, buscar el perfil en otra red si no contestan, conseguir que te presten un auto para ir por el Divanlito de la abuela.

JM/VDM

Temas: Jeremías MadrazoTema LibreTrucho
Jeremías Madrazo

Jeremías Madrazo

Es neuquino, nacido en Plottier, y cofundador de Estudio Chinchulín junto a Pilar Veiga (Pilar Dibujito). Su primer trabajo fue en la radio evangélica de su pueblo, a los quince años. Después, todavía en Neuquén, pasó por mil carreras que nunca terminó -Administración de Empresas, Abogacía, un tiempito estudiando para corredor inmobiliario- todas cosas que le drenaban el alma. A los veintidós se mudó a Buenos Aires, y la carrera que más le duró, y en la que casi se recibe, fue Diseño de Imagen y Sonido en la UBA. Después de la pandemia filmó Buenos Aires con un celular en la mano: notas en la calle, videos observacionales y algún que otro hallazgo que se volvió viral (el de "Eduardo, vení a buscar a Juan Cruz" es suyo). En 2022 se cruzó con un móvil de C5N frente a la sede de Generación Zoe, se hizo pasar por un estafado llamado Gastón y en medio del delirio acusó a Hernán Casciari de armar "un Ponzi de libros". Casciari, en vez de ofenderse, lo contrató como community manager de Orsai sin mirarle el currículum. Grave error. Siguieron más móviles intervenidos -el del pibe que estaba feliz porque si ganaba Milei la dolarización le iba a convertir sus 100.000 pesos en 100.000 dólares- y en 2024 condujo Pare de Sufrir en Gelatina, donde encarnaba a un periodista amateur en busca de consejos trascendentales y económicos. Mientras tanto, desde 2023, empezó a trabajar todos los días con Pilar. Lo que arrancó como una tienda de stickers se fue convirtiendo en Estudio Chinchulín, un estudio de diseño gráfico con tienda online propia. Juntos diseñaron el escudo de la marcha universitaria de abril de 2024, que terminó impreso en miles de carteles en todo el país. Hoy el estudio es la ocupación principal de los dos: tiene sede en Palermo, un equipo chico y una S.R.L. constituida desde 2024, que es lo más parecido a ser adultos que consiguieron hasta ahora.

Seguí leyendo
Perros entrenados para tener hambre

Perros entrenados para tener hambre

Sin resultados
Ver todos los resultados

Últimas Noticias

Perros entrenados para tener hambre

Perros entrenados para tener hambre

Por Facundo Díaz
13 de septiembre, 2026
0

Soy adicto a Marketplace

Soy adicto a Marketplace

Por Jeremías Madrazo
13 de septiembre, 2026
0

Milei en campaña: “Si no ganamos, es porque como sociedad estamos decidiendo suicidarnos”

El dato que preocupa al Gobierno de Milei: 7 de cada 10 argentinos insatisfechos con su gestión

Por La Pluma
12 de septiembre, 2026
0

Arrestan a Fernando Cerimedo en Bolivia: lo investigan por el ataque armado contra su expareja

Caso Cerimedo: Beller ya tiene fecha de declaración en la causa por corrupción en la ANDIS

Por La Pluma
12 de septiembre, 2026
0

El Gobierno gambeteó una sesión en la Cámara Alta que incluía pelea reglamentaria

Bullrich criticó el súper RIGI de Milei y encendió la interna: “Argentina sigue siendo un país con un costo alto”

Por La Pluma
12 de septiembre, 2026
0

Categorias

  • Política
  • Mundo
  • Economía
  • Sociedad
  • PBA
  • CABA
  • Tema Libre
  • Opinión
La Pluma Diario

Newsletter

Suscribite a nuestro newsletter y conocé más sobre La Pluma

  • Nosotros
  • Comercial
  • Contacto

© 2026 La Pluma Diario 2026 - Todos los derechos reservados.

¡Bienvenido de nuevo!

Inicie sesión en su cuenta a continuación

¿Contraseña olvidada?

Recupera tu contraseña

Ingrese su nombre de usuario o dirección de correo electrónico para restablecer su contraseña.

Iniciar sesión
IR AL SITIO

Agregar nueva lista de reproducción

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Política
  • Mundo
  • Economía
    • Energia
    • Pymes
  • PBA
  • CABA
  • Sociedad
  • Tema Libre
  • Nosotros
  • Newsletter
  • Comercial
  • Contacto

© 2026 La Pluma Diario 2026 - Todos los derechos reservados.