18.659. Esa es la cantidad de militares que solicitaron la baja, desmotivados por el retraso salarial y la falta de estímulos profesionales durante la primera mitad de la gestión de Javier Milei.
En septiembre de 2025, el entonces jefe de Gabinete, Guillermo Francos, presentó en la Cámara de Diputados un informe que daba cuenta de la merma en las Fuerzas Armadas. De acuerdo con el documento, desde el 10 de diciembre de 2023 dejaron la fuerza 840 oficiales, 2.398 suboficiales y 15.421 soldados voluntarios.
Este 17 de junio, nueve meses después de que se conociera esa información, el Gobierno decidió incorporar un suplemento por título académico al régimen de haberes del personal militar. Según el comunicado oficial, la medida comenzará a regir a partir del 1° de julio y alcanzará a todos los niveles, tanto en actividad como retirado, que acredite formación académica afín a las tareas que desempeña. Asimismo, algunos familiares con derecho a pensión también recibirán este beneficio.

La escala contempla un suplemento equivalente al 10% del haber mensual correspondiente al grado para tecnicaturas o títulos equivalentes; del 15% para títulos de grado; y del 25% para posgrados, especializaciones, maestrías o doctorados. “Al calcularse sobre el haber mensual correspondiente al grado, el suplemento no se establece como una suma fija, sino que acompañará las futuras actualizaciones salariales del personal militar. De esta manera, el reconocimiento a la formación se integra de forma permanente al régimen de haberes”, destacaron desde el Gobierno.
Asimismo, desde el Ministerio de Defensa recalcaron que la medida corrige una asimetría dentro del Estado, ya que este tipo de reconocimiento ya existía en otros ámbitos de la administración pública nacional. “A partir de esta incorporación, el personal militar contará con un régimen ordenado y equitativo para el reconocimiento de titulaciones afines a sus funciones”, señalaron.
— Ministerio de Defensa (@MinDefensa_Ar) June 17, 2026
Un reclamo de años
En esa línea, desde el oficialismo aseguraron que “el capital humano es una prioridad de la visión de gestión del Ministerio de Defensa y una dimensión central para construir capacidades reales, sostenibles y acordes a los desafíos actuales de la Defensa Nacional. Por eso, el reconocimiento a la formación académica constituye una herramienta concreta para su fortalecimiento”. Cabe recordar que el retraso salarial es un reclamo que las Fuerzas Armadas vienen planteando desde hace años. De hecho, en muchos casos, oficiales y suboficiales tuvieron dificultades para mantenerse por encima de la línea de pobreza.
La Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) era de $ 1.551.831,75 en septiembre de 2025, cuando fue presentado el informe de Francos. Sin embargo, por entonces un capitán o un teniente de navío cobraban $ 1.109.913. Por su parte, la remuneración de un teniente primero o un teniente de fragata ascendía a $ 987.202, mientras que la de un teniente del Ejército o un teniente de corbeta llegaba a $ 889.995. En las categorías más bajas de oficiales -subteniente, guardiamarina y alférez- el salario era de $ 806.045.

Por último, un sargento o un cabo principal percibían $ 853.088, mientras que un cabo primero cobraba $ 765.596 y un cabo segundo apenas alcanzaba esa misma cifra, según información publicada por La Nación.
“Con esta decisión, el Ministerio de Defensa consolida una política orientada al desarrollo del capital humano militar como base de la recuperación, modernización y profesionalización de las Fuerzas Armadas. Cada militar que estudia, se capacita y perfecciona sus conocimientos fortalece a su fuerza y contribuye a una Argentina con mayores capacidades para proteger sus intereses estratégicos”, concluye el comunicado.
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