La administración de Donald Trump volvió a implementar su política arancelaria y Argentina es uno de los países afectados. El país quedó incluido en la alícuota más baja, del 10%, aunque el impacto será dispar según el tipo de producto: mientras una parte importante de las exportaciones nacionales pagará el nuevo recargo, varios bienes estratégicos quedaron exceptuados.
La medida comenzará a regir este viernes y reemplaza el esquema de gravámenes temporales que había quedado en entredicho tras un revés judicial. Para sostener su política comercial, la Casa Blanca recurrió ahora a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 y argumentó que los nuevos aranceles buscan combatir las importaciones vinculadas al trabajo forzoso y proteger a la industria estadounidense.
Argentina quedó en el grupo con la menor alícuota
Más allá de la cercanía ideológica y la buena relación entre los dos mandatarios, Argentina fue uno de los países alcanzados por las nuevas tarifas. Aun así, analistas sostienen que recibió un tratamiento más favorable dentro del esquema diseñado por Washington: un arancel del 10%, mientras que otras economías enfrentarán tasas de hasta el 12,5%. La decisión ubica al país dentro del grupo de menor penalización comercial, junto con otros socios que, según Estados Unidos, cuentan con mayores controles sobre sus cadenas de producción.
Sin embargo, quedar en la categoría más baja no implica quedar al margen de la medida. Miles de productos argentinos deberán pagar el nuevo recargo para ingresar al mercado estadounidense.

Qué productos argentinos pagarán el arancel del 10%
De acuerdo con el listado difundido por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), el recargo alcanzará, entre otros, a:
- Vinos y bebidas alcohólicas.
- Alimentos procesados.
- Frutas y productos agroindustriales.
- Manufacturas de origen industrial.
- Productos químicos.
- Bienes de consumo que no cuenten con una exclusión específica.
Se trata de una parte importante de la oferta exportadora argentina hacia Estados Unidos, que perderá competitividad frente a países con acuerdos comerciales preferenciales o con productos exceptuados.
Los productos que quedaron exceptuados
El nuevo esquema contempla una extensa lista de exclusiones para sectores considerados estratégicos por el país de América del Norte. Entre los principales productos argentinos que no deberán pagar el recargo del 10% se encuentran:
- Petróleo crudo y gas natural.
- Cobre, oro y otros minerales críticos.
- Productos farmacéuticos.
- Semiconductores.
- Madera y determinados insumos industriales.
- Aeronaves y algunas autopartes.
- Acero, aluminio y sus derivados, que continúan bajo el régimen específico de la Sección 232.
Estas excepciones atenúan el impacto sobre algunos de los sectores exportadores más dinámicos de la Argentina, especialmente energía, minería y parte de la industria metalúrgica.

Cómo impacta sobre la Argentina
En términos macroeconómicos, el efecto sería acotado porque la Argentina quedó dentro de la alícuota mínima prevista por Washington. Sin embargo, para numerosas empresas exportadoras el aumento de costos puede traducirse en una pérdida de competitividad en uno de sus principales mercados externos.
Los sectores vinculados con alimentos, bebidas y manufacturas serán los más expuestos al nuevo gravamen, mientras que la energía, la minería y el acero evitarán un deterioro adicional gracias a las excepciones previstas en la normativa.
La nueva ofensiva comercial de Trump
La decisión marca una nueva etapa de la guerra comercial impulsada por Donald Trump. Según lo trascendido, la Casa Blanca sostiene que el nuevo régimen busca impedir el ingreso de bienes producidos mediante trabajo forzoso y utilizar la política arancelaria como herramienta para presionar a otros países a reforzar los controles sobre sus cadenas de suministro.
El Gobierno estadounidense debió rediseñar la estrategia luego de que la Justicia pusiera límites al esquema anterior de aranceles generales. El nuevo mecanismo se apoya en investigaciones vinculadas con trabajo forzoso, una base jurídica que la administración Trump considera más sólida frente a eventuales impugnaciones judiciales.
En los medios nacionales se remarcó que, si bien la Argentina quedó alcanzada por el arancel mínimo del 10%, el listado de excepciones beneficia especialmente a sectores como energía, minería, productos farmacéuticos y metales estratégicos, lo que reduce el impacto sobre algunas de las principales exportaciones argentinas.
Aunque la Argentina evitó quedar entre los países con mayores sanciones comerciales, la nueva política arancelaria de Trump representa un aumento de costos para una parte importante de la oferta exportable nacional y reabre un escenario de mayor incertidumbre para el comercio internacional, en un contexto en el que Estados Unidos vuelve a colocar el proteccionismo en el centro de su estrategia económica.
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