El Gobierno de Javier Milei tuvo que dar marcha atrás y descartar uno de los puntos más polémicos de su reforma del mercado de capitales después de desatar una fuerte reacción entre inversores y operadores financieros. El proyecto de Ley de Competitividad Financiera, que había ingresado al Congreso con una propuesta para cobrar el Impuesto a las Ganancias por la compraventa de CEDEARs, terminó bajo revisión y será retirado por completo de la Cámara de Diputados.
La controversia se desató apenas se conoció el contenido de la iniciativa, que incluía una modificación tributaria que podía afectar a miles de ahorristas que invierten desde la Argentina en acciones de compañías extranjeras. La propuesta buscaba eliminar la exención vigente para estos instrumentos y establecer que recibieran el mismo tratamiento impositivo que los activos que representan.
El cambio podía implicar una alícuota del 15% sobre las ganancias obtenidas por la venta de los certificados adquiridos desde el 31 de octubre de 2026, siempre que el Congreso aprobara la reforma. No se trataba de un impuesto sobre la tenencia de los CEDEARs, sino sobre los resultados obtenidos al venderlos.
La reacción fue inmediata. En redes sociales comenzaron a multiplicarse los cuestionamientos por una medida que chocaba con el discurso oficial de promoción del ahorro, la inversión y el desarrollo del mercado de capitales argentino.
En ese sentido, el inversor Alan Riedmaier fue uno de los primero en cuestionar la lógica económica detrás de la iniciativa. Según planteó, el intento de gravar los CEDEARs respondía al temor del Gobierno de que los instrumentos vinculados con activos extranjeros le quitaran flujo de fondos al mercado local.
En su cuenta de X, Riedmaier advirtió que una mayor presión tributaria podía producir el efecto contrario al buscado por el Ejecutivo: en lugar de incentivar la inversión en activos argentinos, podía empujar a los ahorristas a abrir cuentas en el exterior y operar directamente desde plataformas internacionales.
Sobre la propuesta que acaba de mandar el Gob para gravar CEDEARs con impuesto a las ganancias (15%):
Querer gravar CEDEARs está edificado sobre el mismo andamiaje de creencias por el que NO traen cedears de ETFs de calidad. El miedo a perder flujo a activos locales.
Piensan que instrumentos externos de altísima calidad le robarían mucho flujo al ya diminuto mercado local.
Tienen razón? SI!!!!
Pero lo analizan en términos estáticos. Razón o no, el contrafáctico es que el MISMO ahorrista se abra una cuenta en Interactive Brokers y se tome el palo.Termina siendo igual de malo, con una diferencia: no es lo mismo pivotear a activos locales DESDE CEDEARs (dos clicks y mayor predisposición por la facilidad) a hacerlo desde el exterior con todo lo que implica (comisiones, compliance bancario, transferencias, ARCA, etc). Ese ahorrista NO VUELVE MAS!!!
Ejemplo: tenés CEDEARs de Coca Cola. Galicia baja 5%: en dos click volvés a Galicia.
Si ya te fuiste afuera ni un 5%, ni un 10%, ni un 15% compensan el costo de oportunidad de volver.
En definitiva: ambas opciones te quitan ahorro de activos locales. Pero en la 2da no vuelven más!!!
Reflexionenlo. Están a tiempo. Antes de terminar de secar el ya ínfimo mercado local.
@FedericoFuriase @JMilei @VauthierMartin— Alan Riedmaier (@AlanRiedmaier) November 3, 2026
Su argumento apuntó a una consecuencia que excede el impuesto. Mientras que un inversor que opera mediante CEDEARs puede cambiar rápidamente su posición y volver a instrumentos locales, quien traslada sus inversiones al exterior enfrenta mayores costos operativos, bancarios y administrativos. En ese escenario, el ahorro podría salir definitivamente del circuito financiero argentino.
La propuesta también generó cuestionamientos dentro del universo libertario. Ramiro Marra, exlegislador porteño y antiguo referente de La Libertad Avanza, reaccionó con dureza a través de su cuenta de X. “Impuesto a la renta financiera a través de los CEDEARs. Si era para hacer esto, por suerte me echaron…”, escribió, en una crítica que rápidamente se viralizó.
Ni para borrador se entiende esto, es una medida 100% anti mercado.
— Ramiro Marra (@RAMIROMARRA) November 3, 2026
“Un borrador viejo”
Con la polémica en expansión, la primera respuesta oficial vino de la mano de Felipe Núñez, director del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) y asesor del ministro de Economía, Luis Caputo. En respuesta al planteo de Riedmaier, Núñez escribió en X: “Alan querido, quedó de un borrador viejo. Se va a retirar”. La explicación buscó desactivar el conflicto al atribuir la inclusión del artículo a una versión anterior del proyecto que, según el funcionario, no debía haber llegado al texto enviado al Congreso.
Alan querido, quedó de un borrador viejo. Se va a retirar!
— Felipe Núñez 🦅 (@Felii_N) November 3, 2026
Sin embargo, la respuesta dejó planteado otro interrogante: cómo una disposición de semejante impacto tributario terminó formando parte de una iniciativa oficial que llevaba las firmas del presidente Javier Milei, del ministro de Economía, Luis Caputo, del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, del jefe de Gabinete, Diego Santilli, y de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.
La explicación del “borrador viejo” tampoco alcanzó para cerrar la controversia. En un primer momento, la respuesta oficial apuntaba a eliminar únicamente el apartado referido a los CEDEARs. Pero hoy por la mañana se conoció una decisión de mayor alcance: la Casa Rosada resolvió retirar el proyecto completo de la Cámara de Diputados para revisar nuevamente todos sus artículos.
De esta manera, la iniciativa quedará sin tratamiento legislativo por el momento. Según trascendió, cada uno de sus puntos volverá a ser analizado antes de una eventual nueva presentación.
Más allá de la justificación de Nuñez, fuentes consultadas por Infobae señalaron que no se trató de un simple error de revisión. La Secretaría de Legal y Técnica de la Presidencia, encabezada por María Ibarzábal Murphy, había advertido sobre las particularidades del artículo. A pesar de esa observación, el Ministerio de Economía habría dado el visto bueno al proyecto.
La propuesta también fue discutida durante una reunión de la Mesa Política realizada semanas atrás, en la que participó el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, uno de los impulsores intelectuales de la reforma. Del encuentro también participaron, mediante comunicaciones por videollamada, autoridades del Banco Central y de la Comisión Nacional de Valores (CNV).
De acuerdo con lo trascendido, el debate se extendió durante aproximadamente media hora y cada área planteó sus posiciones antes de dejar la decisión en manos de quienes estaban elaborando el proyecto. Javier Milei estaba al tanto de que la cuestión se encontraba bajo discusión.

Una reforma de 240 artículos que quedó en suspenso
El proyecto de Ley de Competitividad Financiera reunía alrededor de 240 artículos y proponía modificaciones en el mercado de capitales, el sistema de garantías, los mecanismos de crédito y distintas regulaciones.
Entre sus principales objetivos figuraban ampliar los activos que pueden utilizarse como garantía para obtener financiamiento, incorporar nuevas herramientas de negociación digital, habilitar la tokenización de valores mediante tecnología blockchain y modificar las normas que regulan pagarés, cheques, tarjetas de crédito, warrants y fondos comunes de inversión.
El Gobierno argumentaba que los cambios permitirían reducir las restricciones regulatorias, facilitar el acceso al crédito y modernizar el mercado financiero. Sin embargo, la polémica por los CEDEARs terminó contaminando la presentación de la reforma.
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