Antonio Rattín, capitán de la selección argentina en el Mundial de Inglaterra 1966, murió este sábado por la mañana a los 89 años de edad, a pocas horas que el equipo nacional se enfrente por los cuartos de final de la presente Copa del Mundo frente a Suiza, en el estadio de Kansas City. El «Rata», como era conocido, fue símbolo de Boca Juniors, donde fue el dueño del mediocampo entre 1956 y 1970. Pero él pasó a formar parte de la historia del deporte no solo porque fue el futbolista que inspiró la creación de las tarjetas amarillas y rojas, sino que también fue uno de los principales protagonistas de la creación de la rivalidad entre la Albiceleste y los ingleses.
Hace exactamente 60 años, Rattín utilizó la número 10 en la espalda. Pero a diferencia de Diego Maradona y Lionel Messi, él fue un mediocampista defensivo. El partido que los ingleses ganaron 1 a 0 con gol de Geoff Hurst en el estadio de Wembley fue recordado por la expulsión del otrora capitán argentino.

“Ese Mundial estaba preparado para que ganaran los ingleses. Lo que pasó contra nosotros fue muy alevoso”, dijo Rattín en una entrevista que brindó en 2013. “Nuestro técnico me había dicho que si el juez cobraba mal, pidiera un intérprete, porque yo era el capitán y el reglamento me amparaba. Lo pedí porque el hijo de puta del árbitro cobraba todo para ellos, y el tipo me echó”, agregó en referencia al réferi alemán Rudolf Kreitlein, que luego del partido se retiraría escoltado por la policía local ante las quejas de los futbolistas argentinos.

Con Rattín comenzó también uno de los grandes malentendidos de la Copa del Mundo. “El partido estuvo parado treinta minutos. Salí, me senté en la alfombra, que ni sabía que era de la reina de Inglaterra, y cuando me iba me empezaron a tirar chocolates. Pasé por la bandera inglesa en un córner y la estrujé. Entonces, en vez de chocolates, empezaron a tirarme latas de cerveza”, agregó el capitán de la Albiceleste. Previamente, Rattín había retorcido una bandera inglesa que estaba ubicada en el banderín del corner.
Luego, el técnico inglés de aquel entonces, Alf Ramsey, le echó pólvora al incendio emocional que había significado el partido. Durante la conferencia de prensa posterior al encuentro, llamó «animales» a los argentinos.

Además de encender la rivalidad futbolística entre argentinos e ingleses, que veinte años más tarde sería agigantada en el Mundial 1986, en México, y con la guerra de Malvinas a flor de piel, Rattín fue el dejó otro legado en el deporte. La expulsión del capitán Albiceleste promovió la creación de las tarjetas amarillas y rojas.
Hasta el Mundial de 1966, los árbitros se dirigían solamente con palabras y gestos. Esto solía generar confusiones idiomáticas en varios partidos. Por lo que, meses más tarde y con la polémica de Rattín aún llenando los diarios deportivos, el responsable de los réferis británicos tuvo una idea para resolver el problema. Se trató de Ken Aston, quien conducía su auto por Londres y cuando fue detenido por un semáforo se le ocurrió la solución: “¡Un árbitro también debe usar tres colores!”.
“Mientras conducía por la calle Kensington de Londres el semáforo se puso en rojo y pensé: ‘Amarillo’, puedes aún pasar; ‘Rojo’, significa alto, fuera del terreno”, contó Aston. La FIFA no autorizó la utilización de la tarjeta verde, como sí sucede en el hockey como advertencia arbitral. Sin embargo, hasta el día de hoy se mantienen las otras dos. Sin el caso de Rattín esto no hubiera sucedido.
— Santi Carrillo (@_santicarrillo_) July 11, 2026
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