María Tévez y Edgar Figueroa se quedaron literalmente sin nada. Ellos y sus hijos, de 7 y 2 años, caminaron casi 40 kilómetros desde El Junquito, donde vivían, hasta Caracas después del doblete sísmico que destruyó la casa que alquilaban. Debajo de los escombros quedó todo: los documentos, el dinero, la ropa, los remedios, los pañales del más chico. Son argentinos y el año pasado se mudaron a Venezuela por razones laborales. “Quedamos en la nada”, dice la mujer que pide ayuda para regresar a San Miguel, provincia de Buenos Aires.
“Nuestro hogar quedó hecho añicos en solo 38 segundos”, recordó María Tévez. En la noche del 24 de junio ninguno estaba en la casa, su marido había ido a comprar un repuesto para su trabajo y ella salió hacía el supermercado con sus hijos Martín y Simón, el primero con autismo. Al regresar solo vieron ruinas. No quedaba nada por rescatar ahí. Es una de las 18.000 familias que quedaron sin hogar después de los terremotos, que dejaron 4.490 muertos.
Decidieron caminar hasta Caracas, a unos 40 kilómetros del lugar, con 10 dólares en el bolsillo. «Lo único que teníamos era la mochila que yo llevaba. Mis hijos, con la ropa que tenían puesta. Eso es todo. Es la nada», contó en una entrevista en Radio Mitre. «La casa quedó destruida, no atinamos ni siquiera a volver a entrar y ahí empezamos a caminar hacia abajo y tardamos varias horas en llegar hasta el centro, que también era un caos, mucha gente», relató.
En la capital venezolana vivieron dos noches en un hotel, donde los dueños les dieron una habitación por esos 10 dólares. Luego, se cruzaron con una mujer y su hija que les ofrecieron su casa en Puerto La Cruz, a cinco horas de Caracas, donde todavía viven.
«Los vecinos se enteraron que estábamos ahí y nos empezaron a ayudar, nos trajeron pañales, leche y dentro de toda esa gente vienen dos chicas… nos ofrecen quedarnos en su casa. Nos dicen: ‘Pueden quedarse el tiempo que necesiten’. Fueron un gran apoyo, una red de contención que no tuvimos de parte de Cancillería ni del Estado argentino», contó María Tévez.
Aún no recibieron ningún ayuda de la cartera que dirige Pablo Quirno. “Nos sentimos completamente solos. Hablamos con la Cancillería argentina, pero solo hemos recibido respuestas impersonales. Queremos volver a casa. No vino alguien del gobierno ni argentino ni venezolano a decirnos: ‘Tienen esto, les brindamos esto’. Para nada. Las donaciones vinieron de personas particulares», dijo.
La familia quiere volver a Buenos Aires, aunque ahora parece una situación lejana. «Mis hijos hoy tienen ropa porque nos han donado ropa. Todo fue en base a donaciones y si bien yo estoy eternamente agradecida, pero eso también te hace ver la situación en la que uno está, que perdés todo, te quedaste sin nada», agregó.
CDB / VDM










