Antes de subir al vuelo que lo trajo de regreso a la Argentina, Claudio «Chiqui» Tapia habría vivido un momento incómodo en el aeropuerto JFK de Nueva York, según reconstruyeron en Infobae: agentes del FBI lo habrían demorado y secuestraron su celular y otros dispositivos electrónicos. El presidente de la AFA debería presentarse a declarar el próximo 30 de julio ante la Corte del Distrito Sur de Florida, junto al tesorero de la entidad, Pablo Toviggino, y a los empresarios Javier Faroni y Diego Lucero.
Horas después, la AFA salió a desmentir esa versión con un comunicado oficial. Según la entidad, «el documento al que hacen referencia diversas publicaciones no constituye una citación dirigida al Presidente de la AFA, Claudio Tapia, ni al Tesorero de la institución, Pablo Toviggino». La AFA sostiene que la citación del tribunal de Florida está dirigida a «un tercero», a quien se le requiere comparecer ante un Gran Jurado y eventualmente aportar documentación y comunicaciones vinculadas con distintas personas, entre ellas autoridades de la Asociación. «Es absolutamente falso afirmar que Claudio Tapia o Pablo Toviggino hayan sido citados a declarar por la Justicia de los Estados Unidos, como también resulta falso sostener que les hayan sido incautados teléfonos celulares o cualquier otro dispositivo electrónico», remarca el texto, que además niega que exista «diligencia de secuestro o incautación de bienes de su propiedad» contra ambos dirigentes.

La entidad fue más allá y cuestionó directamente la cobertura periodística: habló de «información inexacta o deliberadamente tergiversada» que «afecta injustificadamente el honor y la imagen de personas e instituciones», exhortó a verificar el contenido de los documentos antes de publicar, y se reservó «el ejercicio de todas las acciones legales que pudieran corresponder».
#Institucional Comunicado Oficial de la AFA ante versiones periodísticas maliciosas y falsas.
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— AFA (@afa) July 22, 2026
Qué investiga la Justicia estadounidense
Lo que no está en discusión, más allá de las versiones cruzadas, es la existencia de la causa de fondo: la investigación de la Justicia estadounidense sobre TourProdEnter LLC, la sociedad registrada en Florida que opera como agente comercial exclusivo de la AFA para acuerdos de patrocinio, amistosos y derechos de televisión, y que según reconstruyó PERFIL llegó a administrar una recaudación cercana a los 300 millones de dólares a través de un contrato firmado en 2021 entre la AFA y la empresa de Javier Faroni.

La investigación, a cargo de los fiscales federales Patrick Gushue, Christopher Ting y Michael Berger, apunta a reconstruir los movimientos de fondos de la sociedad a través de bancos y firmas radicadas en Estados Unidos. Según había reconstruido Clarín, la empresa recibió millones de dólares de patrocinadores como Adidas en cuentas de Miami que no aparecen registradas en los balances de la AFA, en una causa que investiga presuntos delitos de evasión fiscal y lavado de dinero. Unos 40 millones de dólares habrían sido transferidos a empresas sin actividad económica real comprobable. El empresario Guillermo Tofoni, enfrentado judicialmente con la AFA, había sido quien denunció originalmente el funcionamiento de esa estructura y también fue citado en esta causa.
El frente judicial del «Chiqui» Tapia
El titular de la AFA viajó a Estados Unidos con una autorización judicial especial, porque está procesado sin prisión preventiva por presunta evasión tributaria y retención indebida de aportes por más de 19.000 millones de pesos, junto a Toviggino. Ese procesamiento fue confirmado a fines de junio por la Cámara en lo Penal Económico, en un fallo firmado por los camaristas Roberto Hornos y Carolina Robiglio, que avaló la instrucción del juez federal Diego Amarante sobre 34 hechos de apropiación indebida de tributos y 17 de desvío de recursos de la seguridad social. A eso se suma la causa por la mansión de Pilar, atribuida a Toviggino aunque figura a nombre de otras dos personas, que tendrá una audiencia clave el 12 de agosto para definir qué fuero la investigará.
Faroni, por su parte, había reaparecido en la escena pública semanas atrás cuando fue visto en el estadio de Atlanta durante el partido de Argentina contra Inglaterra por semifinales, camuflado entre el público cerca del sector reservado a las familias de los jugadores. Su empresa también es investigada por la Justicia argentina para determinar si destinó fondos del fútbol nacional a la compra del club italiano Perugia, una pieza más de un entramado que a Tapia, con el subcampeonato ya en el freezer, todavía le queda por explicar.
JD/CM









