Además de la agenda electoral que tiene como prioridad su reelección, Javier Milei no olvida la idea de consolidar su figura y posicionarse como un referente de la ultraderecha a nivel mundial. La imagen del presidente ha sido construida por editoriales de importantes medios internacionales como un fenómeno que desembarcó en la política argentina. El mandatario está convencido de que es una personalidad de peso dentro del círculo de líderes mundiales. Por eso se concentrará en la segunda mitad del año en fortalecer los vínculos bilaterales que le permitan cumplir su sueño: ser una «eminencia del libertarismo».
En este marco, este viernes el primer mandatario partirá rumbo a Brasil, donde tiene previsto participar del congreso nacional del Partido Liberal en Sao Paulo. El economista fue personalmente invitado por el candidato a presidente, Flavio Bolsonaro, con quien se volverá a reunir este viernes luego del encuentro que ambos compartieron en la Quinta de Olivos semanas atrás.
En aquella oportunidad, el presidente tenía previsto viajar a la cumbre de presidentes en el Mercosur organizada en Paraguay, pero por la estrepitosa salida de Manuel Adorni del gobierno y la posterior jura de Diego Santilli como jefe de gabinete el mandatario decidió cancelar su agenda y envió un contundente gesto respecto de sus prioridades políticas. Con ese movimiento evitó cruzarse con su par brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, que buscará su reelección en noviembre y tendrá a Flávio como competidor. Por eso la foto antes de la cumbre del Mercosur no fue casual.

En el congreso liberal se espera que Milei diserte y brinde un show como los que ha protagonizado en los eventos de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) de Estados Unidos y Hungría. En su entorno no descartan que exhiba la motosierra como objeto de celebración y muestra en el escenario. El sábado mantendrá una reunión bilateral con el gobernador de San Pablo, Tarcísio Gomes de Freitas, exmilitar y exministro de Bolsonaro. La cita será en el Palacio de los Bandeirantes donde luego será condecorado. El reconocimiento es el mismo que recibió la secretaria general Karina Milei en 2024, una nueva muestra del alineamiento irrenunciable que el jefe de estado tiene con el PL brasileño.

Si bien en la agenda presidencial confeccionada por el equipo de Ceremonial y Protocolo estaba previsto lo contrario, Milei finalmente no visitará a Jair Bolsonaro durante su viaje. La decisión, sin embargo, no fue tomada por el mandatario, sino una disposición de la justicia brasilera. El juez, Alexandre de Moraes, titular del Tribunal Superior Federal de Justicia de Brasil dictaminó que, por los próximos treinta días, el ex presidente sólo puede recibir profesionales de la salud, médicos, abogados y fisioterapeutas.
El fallo, que tiene fecha del viernes pasado, exactamente una semana antes del viaje del libertario, advierte que aquellas visitas con fines políticos permanecerán prohibidas hasta que termine la actual campaña electoral. Bolsonaro padre, quien se encuentra cumpliendo prisión domiciliaria por encontrarse culpable de impulsar un golpe de estado contra Lula en 2023, impulsó la candidatura presidencial de su heredero para disputarle el gobierno al actual mandatario, quien se encamina, según encuestas internacionales, a volver a triunfar en los comicios que tendrán lugar el próximo 4 de octubre.

La visita de Milei a Brasil, y particularmente la foto que tenían planeado montar entre padre e hijo, buscaba motorizar una campaña que en las últimas semanas estuvo lejos de rendir frutos. El argentino, quien apuesta a consolidarse como referente latinoamericano de ultraderecha, juega abiertamente por la elección del candidato opositor, una instancia que dentro de las relaciones internacionales está lejos de ser bien recibida.
El canciller Pablo Quirno mantiene un perfil algo más conciliador y, alejado de la euforia presidencial, apuesta por mantener el orden en la relación con el principal socio comercial del país. El jefe del Palacio San Martín, como el resto del gobierno, está convencido de que Lula podrá mantener la presidencia en su país, por lo que entienden que iniciar una guerra diplomática no es la circunstancia más lúcida en el mapa político, en desmedro de las decisiones individuales del presidente.

En este marco, y si bien existe una relación mucho más carnal con la administración norteamericana actual, desde el gobierno advierten que, al menos desde los ministerios, mantendrán una postura institucional frente a la elección de medio término que Donald Trump deberá afrontar el próximo 3 de noviembre. A poco más de tres meses de la elección, los números parecerían no acompañar al magnate y sus políticas, instancia que dentro del oficialismo argentino reciben con extrema cautela. “Nuestros valores son con el país, no con un partido”, intentaron desligarse desde el entorno del jefe de estado.

Como sea, lo cierto es que Milei continuará profundizando a lo largo del año su recorrido internacional. El próximo 28 de julio, el presidente viajará a Perú para participar de la jura de Keiko Fujimori, quien llega al ejecutivo peruano en medio de una fuerte crisis política en el país. Esa misma semana, aprovechando el viaje, el líder libertario tiene previsto viajar a Ecuador para tener un encuentro bilateral con su par Daniel Noboa, con quien mantiene un vínculo de absoluta camaradería. El 7 de agosto, en tanto, tendrá como destino Colombia, donde también le brindará su apoyo a Abelardo de la Espriella en la asunción de su gestión.

Con todos estos encuentros, el jefe de estado argentino no sólo pretende que se le sea devuelvo el favor cuando él comience su propia campaña por la reelección y, si todo sale acorde al plan, concretarla. También busca que sus pares latinoamericanos lo reconozcan como un referente y principal interlocutor de la región con otras potencias para crear un bloque de países que permitan posicionarse como un nuevo grupo de influencia mundial.
TS/CM










