La visita de Kristalina Georgieva a la Argentina no será solo protocolar. La titular del Fondo Monetario Internacional (FMI) llega a Buenos Aires en un momento clave para el programa económico de Javier Milei, con un acuerdo vigente por US$ 20.000 millones, metas que ya mostraron algunos desvíos y un Gobierno que busca consolidar la recuperación económica sin resignar el ajuste fiscal.
Aunque desde el Ejecutivo destacan el respaldo del organismo al rumbo económico, la presencia de Georgieva también implica una revisión política y técnica del cumplimiento del programa. El FMI ya aprobó la segunda revisión del acuerdo, pero dejó en claro que el principal incumplimiento estuvo en la acumulación de reservas internacionales, un objetivo que continúa siendo uno de los mayores desafíos para la administración libertaria.

Los cinco números que seguirá de cerca el FMI
Reservas internacionales: la meta más difícil
El dato más observado será el nivel de reservas netas del Banco Central. En la última revisión del programa, el Gobierno no alcanzó la meta comprometida, pese a que cumplió con el objetivo fiscal.
La acumulación de divisas es considerada por el Fondo como una condición indispensable para fortalecer la capacidad del país de afrontar shocks externos y recuperar el acceso al financiamiento internacional. Aunque el Ejecutivo sostiene que podrá afrontar los vencimientos de deuda hasta 2027 mediante organismos multilaterales, privatizaciones y colocaciones en el mercado local, el FMI insiste en la necesidad de fortalecer el balance del Banco Central.
Superávit fiscal: el principal activo del Gobierno
El ancla fiscal continúa siendo el punto más sólido del programa económico. Para el Fondo, el equilibrio de las cuentas públicas explica buena parte de la desaceleración inflacionaria y constituye el principal respaldo de la estrategia oficial. Sin embargo, mantener ese resultado exigirá sostener un fuerte ajuste del gasto en un año en el que comienzan a aparecer presiones por mayores partidas sociales, obra pública y jubilaciones.
El FMI volvió a destacar el compromiso oficial con la disciplina fiscal, aunque remarcó que deberá sostenerse en el tiempo.
Inflación: el éxito que todavía necesita consolidarse
La baja de la inflación es otro indicador central. El Fondo considera que la desinflación es uno de los principales logros del programa de Milei, aunque advierte que todavía será necesario mantener una política monetaria consistente para consolidar el proceso.
La entidad espera que la inflación continúe descendiendo, aunque reconoce que la estabilidad dependerá también de la acumulación de reservas y de la confianza sobre el régimen cambiario.

Crecimiento económico: que la recuperación no se frene
Después de la fuerte recesión de 2024, el FMI proyecta que la economía argentina crecerá 3,5% durante 2026. Sin embargo, ese escenario supone que continúe la recuperación de la inversión privada, del consumo y de las exportaciones. Cualquier deterioro del contexto internacional o una mayor inestabilidad financiera podría afectar esas previsiones.
El propio organismo advirtió que el crecimiento dependerá de mantener las reformas estructurales y preservar la estabilidad macroeconómica.
Deuda y acceso al financiamiento
El quinto número es menos visible, pero igual de importante: la capacidad de la Argentina para volver a financiarse en los mercados internacionales. Aunque el Gobierno sostiene que no necesitará emitir deuda externa hasta 2027, el FMI considera que recuperar el acceso voluntario al crédito constituye uno de los objetivos centrales del programa.
Mientras el riesgo país permanezca elevado y las reservas sigan siendo limitadas, ese regreso continuará condicionado por la percepción de los inversores.
Una relación de casi 70 años con el FMI
La visita de Georgieva revive una historia que atraviesa buena parte de la política económica argentina. La Argentina ingresó al Fondo Monetario Internacional en 1956 y firmó su primer acuerdo de asistencia financiera en 1958, durante la presidencia de Arturo Frondizi.
Desde entonces, el país suscribió 23 acuerdos con el organismo -incluido el programa firmado por el Gobierno de Javier Milei en abril de 2025-, convirtiéndose en uno de los principales deudores del FMI y en uno de los países que más veces recurrió a su financiamiento. La relación atravesó gobiernos militares y democráticos, crisis cambiarias, hiperinflación, la convertibilidad, el colapso de 2001, el acuerdo récord de Mauricio Macri en 2018, la refinanciación realizada por Alberto Fernández en 2022 y el nuevo programa impulsado por Milei.
Cada uno de esos programas estuvo acompañado por compromisos de política económica, revisiones periódicas y metas cuantitativas. En muchos casos, los objetivos no llegaron a cumplirse completamente y los acuerdos debieron renegociarse.
Un respaldo que no elimina las exigencias
La sintonía política entre Javier Milei y Kristalina Georgieva es probablemente la mejor que mantuvo un gobierno argentino con la conducción del Fondo en muchos años. El organismo ha respaldado públicamente el ajuste fiscal y la agenda de reformas del oficialismo.
Sin embargo, ese respaldo no implica un cheque en blanco. La experiencia histórica muestra que el FMI evalúa resultados antes que discursos y que las revisiones continúan condicionadas al cumplimiento de las metas acordadas.
En ese contexto, la visita de la titular del ente internacional servirá tanto para exhibir los avances que destaca el Gobierno como para poner bajo la lupa las cuentas que todavía generan preocupación, especialmente la reconstrucción de reservas y la sostenibilidad financiera del programa en los próximos años.
RM/EO










