En la lista de adjetivos que podrían utilizarse para describir a Diego Santilli, la astucia y el olfato político ocupan los dos primeros puestos. El desembarco del ex diputado del PRO a la gestión nacional significó para un gobierno acechado por errores autogenerados el ingreso de un frente de aire fresco que le permitió reordenar las prioridades y salir por arriba del laberinto. Con la hazaña bajo un brazo y la ambición por conducir la Provincia de Buenos Aires bajo el otro, el Colo abandonará el rol pasivo que le imprimió a su gestión dentro del Ministerio del Interior y le dará al gobierno de Javier Milei algo que desde hace tiempo no tiene: un jefe de gabinete.
La última semana de vacaciones del Congreso reactivó en el oficialismo el espíritu contestatario que supieron tener al inicio de la gestión y, por primera vez, tuvo al ex macrista como voz cantante. Luego de los dichos del presidente contra Luis Inazio Lula da Silva, a quien calificó como “ladrón”, “basura socialista” y “presidiario”, que se generaron una fuerte tensión bilateral con el principal socio comercial del país, Santilli decidió redoblar la apuesta y se puso como escudo del jefe de estado.
“Que no se rasguen las vestiduras, vinieron acá a hacer campaña, dijeron barbaridades del Presidente y pudieron hacer los recorridos que quisieron hacer”, lanzó al ser consultado sobre la decisión del gobierno brasileño de llamar a consultas al embajador argentino para que dé explicaciones sobre los dichos del libertario. La reacción del ministro coordinador llamó la atención en varias terminales, puesto que su perfil estuvo históricamente ligado al diálogo y la no confrontación. “La idea era que él saliera a hablar por el presidente para evitar exponerlo a Javier, pero lo que dijo Diego corrió por su cuenta, estuvo muy bien”, dijeron sin ocultar el asombro cerca del jefe de estado para reconocer el rol del sucesor de Manuel Adorni.

Aquel movimiento, en tanto, le valió como autorización suficiente para que este viernes el jefe de gabinete vuelva a redoblar la apuesta, esta vez contra Victoria Villarruel, a quien le pidió sin rodeos que “dé un paso al costado”. No es una novedad que el vínculo entre los dos ex compañeros de fórmula está completamente quebrado desde hace más de dos años, pero en las últimas horas las tensiones volvieron a aumentar luego del fuerte intercambio digital que la vicepresidenta protagonizó con Lilia Lemoine.
Con un posteo en su cuenta de Twitter, la diputada nacional y una de las fervientes defensoras del jefe de estado afirmó que Marcela Pagano, el presidente de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), Claudio Tapia y la propia Villarruel tienen conformada una alianza subterránea con el peronismo para “hacerle juicio político a Milei”. La lectura de la ex novia del libertario suele salir a la luz cada vez que alguno de los tres actores tiene movimientos que, según su criterio, tienen como objetivo limar la imagen presidencial. “Son como Rusia e Irán… fingen ser enemigos, pero son socios contra Occidente”, insistió la cosplayer.
Milei, quien tiene por Lilia un cariño particular pese al rompimiento de su vínculo amoroso, no dudó en apoyar a su ex y reposteó su publicación, causando que una oleada de cuentas ligadas a la vicepresidenta resaltaran el accionar presidencial. Cada vez más activa en redes, la castrense retrucó: “Me preocupa profundamente que el presidente de la Nación replique insensateces e inventos. Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior”.

Los dichos de Villarruel generaron un inmenso revuelo interno. “Se pasó de la raya”, dijo un integrante de la mesa chica del oficialismo para describir la furia con la que recibieron el exabrupto. Con el malestar galopante, Santilli se puso el traje de vocero político que Adrián Ravier no puede siquiera probarse y salió a marcarle la cancha a la titular del Senado. “Me parece una barbaridad, un disparate y una falta de sentido común. Es una falta de respeto y agravios impropios de una persona que acompañó al Presidente en la fórmula”, dijo notablemente enojado en la entrevista que mantuvo en la mañana del viernes con Eduardo Feinman.
En este mismo sentido, el jefe de gabinete afirmó que está “en total desacuerdo” con la vicepresidenta porque “siempre pone palos en la rueda”. Con el envión que le garantizó el enojo, en tanto, Santilli no dudó en redoblar la apuesta y poner en palabras el deseo que dentro de Balcarce 50 todas las tribus comparten sin interna. “Si hay una persona que no está de acuerdo, que dé un paso al costado. Que arme su proyecto y que compita”, desafió.
Pese a que la continuidad del portavoz oficial está aún garantizada, lo cierto es que en el oficialismo entendieron necesario resguardar el escenario político para alguien que lo comprenda y el Colo es, a todas luces, quien mejor sabe moverse dentro de las tablas. Si bien Patricia Bullrich también cuenta con el visto bueno del presidente para hablar en su nombre, lo cierto es que las rispideces que mantiene con Karina Milei hacen que la hermana presidencial se incline en favor del otro ex macrista de la gestión, un guiño que es por demás agradecido dentro del entorno de quien pretende impulsarse como el candidato de La Libertad Avanza para la gobernación bonaerense.

Siempre midiendo su independencia para evitar enviar señales que hagan enojar al Jefe, esta semana Santilli también envió un fuerte gesto hacia adentro de la interna. En el medio de la reestructuración de la jefatura de gabinete, el ex ministro del Interior echó a Darío Genua, quien hasta el martes por la noche ofició como secretario de de Innovación, Ciencia y Tecnología. El ex funcionario llegó a la gestión libertaria apadrinado por el asesor presidencial, Santiago Caputo, quien pese a seguir custodiando importantísimas áreas del gobierno nacional, desde hace varios meses sufre el embate del karinismo en su territorio.
La decisión del ex diputado, explicaron en el gobierno, se debió a un reordenamiento interno y al acuerdo de todas las partes de permitirle al ex dirigente amarillo confeccionar a su gusto su equipo de trabajo. Genua y Santilli arrastran diferencias irreconciliables desde tiempos en los que ambos formaban parte de la gestión del PRO en la Ciudad y la habilitación de los Milei de reacondicionar su organigrama no fue más que una excusa formal para quitarse de encima al funcionario.
Con los cambios concretados y el fin del receso invernal, el jefe de gabinete se concentrará en destrabar las discusiones parlamentarias que el gobierno buscará impulsar desde este lunes, teniendo la reforma política y la eliminación de las PASO como prioridad. De su desempeño con los gobernadores y los aliados dialoguistas, de quien el oficialismo depende para avanzar en el Congreso, dependerá la renovación de su buen vínculo con Karina. Hasta entonces, el período de prueba no terminará.
TS/CM










