El Gobierno enfrenta un dilema cada vez más difícil de disimular: mientras profundiza su alineamiento con Washington, depende de Beijing para sostener las reservas del Banco Central y una porción clave de su comercio exterior. Esa tensión volvió a exponerse esta semana, cuando la embajada de Estados Unidos escaló su embestida contra Huawei y el Palacio San Martín, otra vez, no dijo una palabra.
No es la primera vez. Desde que la cooperativa neuquina CALF denunció presiones directas de la embajada estadounidense para frenar un acuerdo tecnológico con la firma china, la Cancillería sostiene el mismo silencio que ahora, con el embajador Peter Lamelas subiendo la apuesta, resulta cada vez más difícil de sostener puertas afuera.

El 29 de julio, la CALF envió una nota formal al Gobierno pidiendo que interviniera frente a lo que definió como una intromisión de una embajada extranjera en las decisiones de una empresa argentina. El gerente de Tecnología, Sergio Fernández Novoa, lo narró ante la comisión de Diputados: intentaron comunicarse con la Cancillería y nunca hubo respuesta.
El contraste quedó expuesto en tiempo real. Mientras Huawei defendía su historial de 25 años en el país y la embajada china calificaba las acusaciones de Lamelas de «calumnias sin ningún fundamento», el Gobierno no emitió comunicado ni fijó postura. La respuesta institucional argentina llegó por otra vía: el peronismo citó a Lamelas al Congreso para el 19 de agosto.

La polémica en torno a Huawei no es un hecho aislado en el perfil de Lamelas. Durante su audiencia de confirmación en el Senado de Estados Unidos, en julio de 2025, había calificado a China como una «influencia maligna» en la región y anunció que recorrería las 23 provincias argentinas para asegurarse de que los gobernadores «no hagan acuerdos con los chinos», porque eso «puede prestarse a la corrupción».
La frase generó repudio inmediato. El riojano Ricardo Quintela advirtió que, si el futuro embajador pretendía «vigilar» a su provincia, sería declarado persona non grata. Pese al rechazo, el Senado estadounidense confirmó su designación, y la embajada china calificó sus dichos de estar «plagados de prejuicios ideológicos» propios de la Guerra Fría. El entonces canciller, Gerardo Werthein, no se expidió.

El patrón se repitió en abril, durante una visita a Salta —provincia con reservas de litio, cobre y tierras raras—, donde volvió a cuestionar la cooperación con Beijing ante empresarios y el gobernador Gustavo Sáenz. China respondió otra vez con dureza y acusó a Washington de aplicar una «doble vara hipócrita».
Lo que está en juego excede a la cooperativa neuquina. Telecom e Iplan también operan con tecnología Huawei y no tienen hoy una alternativa estadounidense equivalente en 5G. YPF depende de esa misma infraestructura en Vaca Muerta. Si el criterio de Lamelas se extiende, el Palacio San Martín tendrá que responder por mucho más que una cooperativa provincial.

El corazón con Washington; el bolsillo con Beijing
El dilema del Gobierno se explica, en parte, por la tensión entre el férreo -e inédito- nivel de alineamiento de la Rosada hacia el Salón Oval y la relevancia de China a nivel económico y comercial. El gigante asiático es el segundo socio comercial del país, el principal proveedor de importaciones —cerca del 22% del total— y el destino de aproximadamente el 10% de las exportaciones nacionales, con soja, carne y litio a la cabeza.
Además, la inversión directa china en sectores estratégicos ya supera los 8.100 millones de dólares. La petrolera CNOOC controla hoy la mitad de Bridas, uno de los mayores productores privados de petróleo y gas del país, con posiciones clave en Vaca Muerta. Y la firma Shandong Gold es dueña de la mitad de Veladero, en San Juan, una de las minas más importantes del país.

Ese grado de penetración reviste un aspecto financiero insoslayable. El swap con el Banco Popular de China, extendido la semana pasada de tres a cinco años, equivale a 19.000 millones de dólares: explica cerca del 40% de las reservas brutas del Central, hoy por encima de los 50.000 millones.
El dato clave: un tramo activado de 5.000 millones puede usarse para intervenir el mercado cambiario, factor crucial de cara al 2027 para llevar calma al mercado ante tembladerales típicos de un año electoral.

Acaso ese componente material explique las idas y vueltas respecto al viaje de una comitiva argentina a Beijing, anunciado en 2024 y postergado indefinidamente. Si bien Quirno confirmó que el Ejecutivo trabaja en la definición de fechas para el desembarco junto a Karina Milei, la confirmación nunca llega.
Sería la primera misión oficial de ese nivel, más allá del único encuentro bilateral que Milei mantuvo con Xi Jinping, en la cumbre del G20 de Río de Janeiro de 2024. Hubo más gestos en la misma dirección, siempre sin anuncio propio. El Gobierno aprobó vía RIGI el proyecto de la minera china Liex en Catamarca, en medio de la misma tensión que hoy protagoniza Huawei.
El 19 de agosto, Lamelas expondrá ante la comisión que investiga el caso CALF y ante el silencio del Ejecutivo. Hasta el cierre de esta nota, ni el canciller ni el Presidente se refirieron públicamente al episodio.
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