Luego de que el presidente Javier Milei marcara posición sobre la causa Malvinas en cadena nacional ayer por la noche, un vocero del primer ministro británico, Andy Burnham, advirtió en un informe de la cadena BBC: “Nuestras fuerzas armadas están en alerta las 24 horas del día, los siete días de la semana para proteger al Reino Unido y nuestros intereses”.
Luego de esa desafiante declaración, intentó suavizar la situación: «En términos generales, mantenemos una relación diplomática con la Argentina y, desde nuestra perspectiva, queremos seguir fortaleciéndola”. Antes, una funcionaria de Burnham había dicho que “ya son nuestro tercer socio comercial más importante en la región y así seguirá siendo”.
Estas respuestas llegan luego de las declaraciones del embajador británico en Argentina, David Cairns, quien señaló que «el gobierno británico es muy claro: los que viven en las islas tienen el derecho de decidir su propio futuro”, para ampararse en el referendum organizado por Londres en 2013, donde los isleños votaron a favor de continuar como colonia inglesa.

Cairns recordó que la guerra de 1982 fue “muy difícil para quienes viven en las islas” y luego insistió: “Los que viven en las islas van a decidir”. También relativizó las declaraciones del presidente de los Estados Unidos. “Yo escuché que el presidente Trump dijo que Estados Unidos puede revisar todas sus posiciones diplomáticas en todo el mundo y eso es su derecho como presidente. No creo que eso vaya a cambiar”, aseguró en la previa de la cadena nacional.
La reacción británica ante la cadena de Milei
Cuando Javier Milei relanzó su estrategia por la soberanía de las Islas Malvinas la respuesta de Londres fue rápida. Apenas horas después de que el Presidente afirmara que el archipiélago “es argentino, por historia y por derecho” y anunciara nuevas sanciones contra empresas que exploten recursos naturales en las islas, el Gobierno británico salió a ratificar su posición histórica y rechazó los argumentos argentinos.

El primero en responder desde Londres fue el ministro de Defensa británico, Wes Streeting, quien sostuvo que las declaraciones de Milei reflejan más la política doméstica argentina que una modificación de la situación en el Atlántico Sur. “El anunció de Milei de anoche nos dice más sobre la política doméstica argentina que sobre las Islas Falklands”, escribió el funcionario.
Streeting fue categórico respecto de la soberanía británica: “Las Malvinas son británicas porque los habitantes de las Malvinas eligen ser británicos”. El ministro agregó que el compromiso de Londres con el archipiélago permanece intacto: “Nuestro compromiso con las Malvinas es absoluto e inquebrantable”.
La respuesta no quedó limitada al área de Defensa. El canciller británico, Ed Miliband, reforzó pocas horas después el mismo argumento y colocó, tal como hizo Cairns en Buenos Aires, el centro de la discusión en el principio de autodeterminación. “La postura del Reino Unido con respecto a las Islas Malvinas es inquebrantable”, afirmó.
En la cadena, Milei anunció un DNU para ampliar los recursos del Ministerio de Defensa con el fin de construir una base naval en Tierra del Fuego, un proyecto de ley de Defensa de la Soberanía Nacional que endurece las sanciones de la ley 26.659 y crea un Consejo de Seguridad Nacional, y un decreto para acelerar los procedimientos sancionatorios contra las empresas que avanzan con la explotación del yacimiento petrolero Sea Lion sin autorización argentina. También confirmó que la Cancillería ya envió 180 notas de desaliento a empresas de 29 países, y cerró con un pedido a toda la dirigencia: «Que hagamos nuestras armas a un lado y mostremos un frente unido ante el mundo como Nación y como sociedad».
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