Casi como un manotazo de ahogado, Javier Milei y su Gobierno salieron a alzar la bandera de la soberanía sobre Malvinas, en un intento por captar el fervor de los argentinos y recomponer su imagen después de sus declaraciones sobre los ingleses y, especialmente, sobre la ex primera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher. En su última cadena nacional, el Presidente anunció de manera enérgica nuevas medidas contra las empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en las islas.
Tras su discurso, comenzaron a aparecer con mayor nitidez los vínculos entre empresarios y compañías que participan o participaron de esos proyectos y otras que, al mismo tiempo, tienen inversiones y activos en el mercado energético argentino.

Elsztain y su apuesta empresarial en las islas
En paralelo, otro empresario argentino volvió al centro de la discusión por su vínculo económico con Malvinas: Eduardo Elsztain, quien mantiene desde 2005 una participación minoritaria en la Falkland Islands Company (FIC), actualmente denominada FIH Group, una compañía con actividades inmobiliarias, agropecuarias y hoteleras en las islas.
De acuerdo con información de La Nación, Elsztain salió públicamente a explicar su decisión después de que su inversión volviera a ser mencionada en medios de comunicación.
En una carta publicada este lunes, sostuvo que la estrategia detrás de la inversión era utilizar los negocios como una herramienta para acercar a la Argentina con las islas. “La idea, que coincide con la estrategia diplomática de nuestro país desde hace décadas, era que estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas a través de una empresa argentina podía ayudar en el reclamo de soberanía”, explicó.
El empresario también contó que en 2017 intentó avanzar hacia una participación mayoritaria en la compañía y sumar a otros empresarios argentinos. Según su relato, la operación fue bloqueada por las autoridades británicas.
“Al contrario de la cultura liberal de la bolsa inglesa, la propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas”, afirmó Elsztain. Según su carta, su empresa solo pudo mantener una participación minoritaria cercana al 2%, mientras que la mayoría accionaria quedó en manos de Staunton Holdings Ltd. También señaló que la entonces primera ministra británica, Theresa May, se pronunció en contra de la operación.
Y dejó abierta la posibilidad de volver a intentarlo: “Valió la pena, aunque haya fracasado. Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo -y quién dice-quizás vuelva a pasar”.
La petrolera británica que pasó de Malvinas a Vaca Muerta
Harbour Energy nació en 2021 de la fusión entre Chrysaor Holdings y Premier Oil. Esta última compañía había sido declarada ilegal y clandestina en 2013 por la Argentina y posteriormente fue inhabilitada por 15 años para desarrollar actividades en el país, debido a sus actividades hidrocarburíferas en zonas próximas a las Islas Malvinas sin autorización argentina.
El antecedente volvió a cobrar relevancia en 2021, cuando el Gobierno argentino inició un proceso de sanciones contra Harbour Energy, Chrysaor Holdings y Navitas Petroleum por su participación en el proyecto Sea Lion, desarrollado bajo licencias otorgadas por las autoridades de las islas. La Cancillería señaló entonces que el procedimiento alcanzaba a Harbour por su participación en actividades vinculadas con la exploración de hidrocarburos en la Cuenca de Malvinas Norte.
Harbour finalmente se retiró del proyecto. En 2022 transfirió a Navitas Petroleum sus licencias en la Cuenca Norte de Malvinas. Tras la operación, Navitas quedó con el 65% y la operación del proyecto, mientras que Rockhopper Exploration conservó el 35%.
Harbour ya no es una de las compañías que actualmente desarrolla Sea Lion. Sin embargo, su antecedente en el proyecto forma parte de la historia corporativa que hoy vuelve a quedar bajo la lupa. De hecho, la firma fue cuestionada por el diputado de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro.

Las empresas que avanzan sobre el petróleo de las islas
Actualmente, el desarrollo de hidrocarburos en la zona de Malvinas está encabezado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration.
Navitas, de origen israelí, posee el 65% de Sea Lion y es la operadora, mientras que Rockhopper, de origen británico, mantiene el 35%. Ambas compañías avanzaron con la decisión final de inversión para el desarrollo del proyecto en diciembre de 2025, con el objetivo de comenzar la producción en 2028. Además de Sea Lion, existen otras empresas con licencias otorgadas por las autoridades de las islas
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