Las acciones de las empresas que impulsan el proyecto petrolero Sea Lion, ubicado al norte de las Islas Malvinas, reaccionaron con fuertes bajas después del discurso de Javier Milei, en el que el Presidente anunció nuevas medidas contra compañías que exploten recursos naturales en el archipiélago sin autorización argentina.
La reacción más fuerte se produjo en Rockhopper Exploration, compañía británica que tiene una participación del 35% en Sea Lion. Sus acciones, que cotizan en el mercado AIM de Londres bajo el ticker RKH, llegaron a retroceder 10% durante las primeras operaciones y luego recortaron parte de las pérdidas. En la última referencia disponible de la rueda mostraban una baja cercana al 6,5%.
El mercado también siguió de cerca la evolución de Navitas Petroleum, la compañía israelí que controla el 65% de Sea Lion y que además es la operadora del proyecto. En Tel Aviv, sus unidades cotizaban en torno de 13.050, frente a un cierre previo de 13.360, lo que representa una baja cercana al 2,3%.
La diferencia en la magnitud de las caídas está vinculada, entre otros factores, con la exposición que cada compañía tiene al proyecto. Para Rockhopper, Sea Lion constituye un activo central dentro de su estrategia de crecimiento, mientras que Navitas posee una cartera más diversificada de activos petroleros y gasíferos.

Qué dijeron las empresas después del discurso de Milei
Luego del mensaje de Milei transmitido por cadena nacional, las compañías salieron a responder. Rockhopper informó que su socio y operador del proyecto, Navitas Petroleum, emitió una actualización en la que sostuvo que la asociación opera bajo licencias petroleras válidas y otorgadas legalmente por el Gobierno de las Islas Malvinas, al tiempo que destacó el respaldo del Gobierno británico.
Las empresas señalaron además que no esperan que los acontecimientos recientes tengan un efecto material sobre las actividades de desarrollo de Sea Lion ni sobre el calendario previsto para completar el proyecto.
De esta manera, mientras las cotizaciones reflejaron inicialmente el aumento del riesgo político y regulatorio, las compañías buscaron transmitir al mercado que no modificaron sus planes de inversión.
La posición también marca un fuerte contraste con la advertencia de Milei, quien durante su discurso sostuvo que la Argentina no permitirá que empresas extranjeras exploten recursos en territorios que el país considera bajo ocupación británica.

El mercado pone precio al riesgo político
La reacción de las acciones muestra que, más allá de la posición jurídica que sostengan las compañías y los gobiernos involucrados, el mercado comenzó a incorporar el riesgo asociado a una eventual escalada del conflicto.
En el caso de Rockhopper, la baja del viernes se suma a un comportamiento negativo previo: datos de mercado citados por Alliance News muestran que el papel acumulaba una caída de alrededor del 16% en los últimos 12 meses antes de la nueva reacción.
Sin embargo, la respuesta de Navitas y Rockhopper busca limitar la posibilidad de que el conflicto político termine transformándose en un problema operativo inmediato. Para ambas empresas, la señal enviada al mercado es que Sea Lion mantiene su cronograma y que las licencias sobre las que se apoya el proyecto continúan vigentes.
La tensión, de todos modos, abre un nuevo frente para los inversores: el proyecto tiene asegurada su estructura financiera y una hoja de ruta definida, pero ahora enfrenta un escenario de mayor incertidumbre geopolítica y regulatoria justo cuando se acerca la etapa de perforación y desarrollo.
RM/EO










