Una delegación de la Confederación General del Trabajo (CGT) encabezada por Gerardo Martínez y Cristian Jerónimo mantuvo este sábado una audiencia con el Papa León XIV en el Vaticano. Durante el encuentro, los dirigentes sindicales le transmitieron la gravedad de la crisis que atraviesa la Argentina.
El cónclave se desarrolló en el marco del IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti, dedicado al diálogo socioambiental Norte-Sur, y reunió a dirigentes sindicales, sociales y empresariales. Según informaron los representantes de la CGT, la conversación con el pontífice incluyó un apartado sobre el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral.
“La incorporación de nuevas tecnologías no puede quedar exclusivamente en manos de las empresas ni desarrollarse sin participación de los trabajadores”, advirtieron los sindicalistas.
En la audiencia también participaron Alejandro Gramajo, titular de la UTEP, y Daniel Funes de Rioja, expresidente de la UIA, junto a otros referentes de distintos sectores.
La delegación argentina planteó el deterioro de la situación social, la pérdida del poder adquisitivo de trabajadores y jubilados, la precarización laboral y el endeudamiento de los hogares. Asimismo, señalaron las dificultades para generar empleo estable y con derechos, en un contexto de ajuste económico que golpea a los sectores más vulnerables.
Gerardo Martínez expresó con crudeza: “El Papa llegará a una Argentina con mucha tristeza, como consecuencia de un ajuste extremadamente severo”.

La respuesta del Papa
Por su parte, León XIV pidió avanzar hacia modelos de desarrollo “más humanos, sostenibles y solidarios”, y subrayó la necesidad de proteger a quienes corren riesgo de quedar excluidos.
La audiencia tuvo un carácter político y simbólico especial, ya que se concretó antes del viaje previsto del pontífice a la Argentina en noviembre. Esa visita forma parte de una gira regional que incluirá también a Uruguay y Perú, lo que refuerza la expectativa sobre el mensaje que llevará a Sudamérica.
Los dirigentes sindicales remarcaron que la crisis argentina no puede analizarse sin considerar el impacto global de las nuevas tecnologías y la transición hacia modelos productivos distintos. En ese sentido, insistieron en que la inteligencia artificial debe ser regulada con criterios de equidad y participación social, evitando que profundice desigualdades.
El Papa escuchó con atención los planteos y reiteró que la Iglesia acompaña los reclamos por justicia social, en línea con su encíclica Fratelli Tutti. La audiencia concluyó con un llamado conjunto a fortalecer el diálogo entre trabajadores, empresarios y gobiernos, para construir un futuro laboral que combine innovación con inclusión.
GLF










