El canciller Pablo Quirno defendió este jueves 22 el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, conocido como Ley Malvinas, y no dio señales de que el Gobierno vaya a frenar su tratamiento en el Congreso. Lo hizo en una conferencia de prensa conjunta con el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, en el Palacio San Martín.
Consultado por la preocupación de empresarios estadounidenses con el texto, Landau la reconoció sin entrar en detalles. «Nosotros estamos viendo con interés los intereses de nuestras empresas. Es natural que cualquier país se preocupe por eso«, dijo el número dos de Marco Rubio, aunque agregó que Estados Unidos respeta «el proceso legislativo de la gran Nación Argentina». Hasta ahora el reparo de Washington circulaba como versión periodística.
La declaración llega después de que el Gobierno desmintiera que hubiera un pedido de Washington. Quirno había rechazado esa versión en X del informe de Clarín sobre la presión empresarial. El plenario de comisiones de Diputados que iba a dictaminar el proyecto se postergó hasta el martes 27, y el Gobierno negocia cambios que reclaman la oposición y Estados Unidos.

Quirno: «Esta ley no va en contra de nadie»
El canciller sostuvo que la normativa vigente, sancionada en 2011, no le da al país las herramientas necesarias. «Hoy existe una ley que el Gobierno argentino considera que tiene que ser mejorada porque no le da a la Argentina las herramientas necesarias para defender de la mejor manera nuestros intereses en Malvinas«, dijo.

La ley actual no contempla que una empresa desista de una inversión hecha con licencias ilegítimas en las islas, mientras que la nueva sí lo permitiría. Una compañía que ya opera en Malvinas podría abandonar esa actividad y quedar habilitada para invertir en el continente, en lugar de quedar sancionada sin alternativas, como reclaman desde la oposición.
«Esta ley no va en contra de nadie en particular, no va en contra de ninguna empresa en particular», afirmó Quirno. «Les da a las compañías la posibilidad de elegir entre una oportunidad con un potencial muchísimo mayor en el continente y una operación con licencias ilegítimas en las islas. Esperamos que elijan siempre al continente argentino», dijo. Y describió esa segunda opción como «más riesgosa e ilegítima» y puso a Vaca Muerta como contrapartida.
El proyecto prevé sanciones contra Rockhopper, de capitales británicos, y Navitas, israelí, que llevan adelante el proyecto Sea Lion al norte del archipiélago, y también contra empresas asociadas a ellas en otros proyectos.
El Comité de Descolonización
Landau también fue consultado por la versión de que Washington propone disolver el Comité de Descolonización de la ONU, el foro donde la Argentina presenta su reclamo por Malvinas cada año desde 1965. Respondió que la reforma de las instituciones multilaterales es parte de la agenda de la administración Trump y pidió no confundir ese proyecto «con un tema en particular sustantivo». Agregó que el comité tomó con los años «posiciones bastante radicales», por ejemplo sobre Puerto Rico, territorio estadounidense desde 1898.

Quirno respondió que el reclamo argentino se presenta en distintos foros y está amparado por resoluciones generales de la ONU, no por un comité en particular. Si ese foro deja de existir, dijo, «eso no tiene ningún tipo de mella en nuestro reclamo».
El 10 y 11 de noviembre el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (ITLOS) realizará las audiencias orales del caso argentino contra el Reino Unido por la explotación petrolera en la Cuenca Malvinas Norte, donde se desarrolla Sea Lion.
El Gobierno y Washington mostraron una agenda más amplia que Malvinas. Landau dijo al inicio de la conferencia: «No hay otro país en todo el mundo con el cual estamos tan alineados como el gobierno de la Argentina«. Después elogió al Gobierno: «Tienen la capacidad de ser una superpotencia económica» y «yo realmente admiro al gobierno actual de Argentina para otra vez crear las condiciones para otra época dorada para este país».
Ante la pregunta de si las inversiones y el financiamiento de Estados Unidos dependen del resultado de las elecciones de 2027, Quirno dijo que la Argentina hizo «los deberes necesarios» en 35 meses de gobierno. «El único condicionamiento que existe es que sigamos haciendo lo que estamos haciendo», afirmó, en referencia al orden macroeconómico y al equilibrio fiscal. Mencionó que el embajador norteamericano repite que su visión es que el Gobierno sea reelegido el año que viene, «un interés común que nosotros tenemos».
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