El senador y ex candidato a presidente de Brasil Flávio Bolsonaro salió de su país y está en vuelo a Estados Unidos, a pesar de la prohibición de salida que le impuso la Justicia tras su derrota en el balotaje. Así lo confirmaron desde medios locales hasta una fuente próxima al clan Bolsonaro a La Nación este martes, después de una mañana cargada de rumores sobre su paradero. La noticia había sido publicada primero por el sitio Metropoles, y Folha de S. Paulo agregó que los aliados de su círculo más cercano afirman que ya viajó y que el vuelo aterrizaría en unas horas.
No hay, sin embargo, una confirmación oficial. La Policía Federal brasileña informó que no existe un «registro formal» de que el legislador haya abandonado el territorio, mientras que el Gobierno argentino sostuvo que la Dirección Nacional de Migraciones no registró ningún ingreso suyo al país. Ese cruce de versiones, que tuvo en el centro a un avión privado retenido en el aeropuerto de Puerto Iguazú, ocupó toda la mañana.
El contexto es que el domingo Bolsonaro perdió el balotaje frente a Luiz Inácio Lula da Silva, que obtuvo el 51,79% de los votos contra el 48,21% del candidato conservador. El juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes ordenó entonces cancelar todos sus pasaportes, incluido el diplomático, darle 24 horas para entregar cualquier otro documento de viaje y prohibirle salir del país. El plazo se venció este martes a las 11 y, como no los entregó, la Policía Federal canceló ambos pasaportes.

El lunes, el senador había dicho en un video que agentes federales lo abordaron al salir de la casa de su padre, Jair Bolsonaro, en Brasilia. «Nunca pensé en salir del país. Voy a entregar mis pasaportes y me voy a defender de esta aberración«, aseguró. Desde entonces nadie lo vio.
El avión de Iguazú: del Aeroparque a una pista que no despegó
La sospecha se apoyó en un Gulfstream G400, matrícula argentina LV-JQW, de la empresa Baires Fly S.A. Según las fuentes aeroportuarias que citó la agencia Noticias Argentinas, partió el lunes a las 22.15 desde el Aeroparque Jorge Newbery y aterrizó a las 23.45 en Puerto Iguazú, a pocos kilómetros de la frontera con Brasil. Tenía previsto despegar a las 2 de la madrugada con cuatro pasajeros, dos pilotos y una tripulante de cabina rumbo a Estados Unidos. Infobae habló del destino Fort Lauderdale, mientras que La Nación de Opa Locka, en Miami.
Fuentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria dijeron a Infobae y a La Nación que faltaba uno de los cuatro pasajeros. NA agregó que surgieron problemas con la identidad de los viajeros y que se pidieron informes complementarios para autorizar la salida. Misiones Online, por su parte, publicó que la Administración Nacional de Aviación Civil le negó el permiso de despegue, lo que generó una fuerte discusión entre el piloto y los funcionarios del organismo, que mantuvieron la orden de no liberar la pista hasta que se subsanaran los requisitos formales.

Según pudo constatar NA a través de fuentes aeroportuarias, el operativo habría pretendido salir como «vuelo sanitario», una modalidad en la que no se realizan controles biométricos porque se supone que viaja un paciente. La maniobra, relataron, se frustró cuando trascendió que uno de los pasajeros podía ser Bolsonaro.
La primera información de Infobae decía que el senador habría cruzado a la Argentina por Misiones con su documento de identidad. La Nación recogió una versión similar, la de que pudo cruzar caminando, y explicó que en el puente Tancredo Neves, que une Foz de Iguazú con Puerto Iguazú, Brasil no controla las salidas y cada persona decide si registra su paso. Los controles del lado argentino sí son estrictos, y Migraciones sostiene que el senador no ingresó.
El avión permanece en Iguazú. Está a nombre de Baires Fly desde 2020, una empresa de aviación privada y comercial creada en 1996 que opera desde el hangar 5 de Aeroparque, y es una aeronave de 2004, con 14 asientos y autonomía de hasta 7.800 kilómetros.
Migraciones, Marinho y Eduardo: las versiones que se cruzaron
A las 11.10, el Gobierno difundió un comunicado de Migraciones que decía que no había registro de ingreso de Flávio Bolsonaro a la Argentina. «A razón de la escalada mediática por la presencia de un avión privado en el Aeropuerto Internacional de Iguazú, las autoridades procedieron a iniciar controles», indicó el texto, y agregó que la documentación de la empresa estaba en regla y que «no se presentó ningún plan de vuelo que incluya a la familia Bolsonaro». El Ministerio de Seguridad, a cargo de Alejandra Monteoliva, dijo lo mismo.

Del otro lado de la frontera, el coordinador de la campaña, el senador Rogério Marinho, negó la salida en declaraciones a Metropoles. «Eso no sucedió», afirmó. En privado, según La Nación, reconoció que desconoce el paradero del senador, que además permanecía incomunicado y no respondía los mensajes de aliados ni de abogados. El equipo de comunicación del senador y el del Partido Liberal no se pronunciaron.
Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio y radicado en Estados Unidos, se burló de las versiones. «Sí. Y es Elon Musk quien está enviando un cohete«, le respondió al sitio UOL. O Globo, mientras tanto, informó que el lunes alrededor de las 20 un convoy salió de la residencia del senador en Lago Sul, Brasilia, aunque no se sabe quiénes iban adentro.
Entre los aliados, además, empezó a circular que el avión de Iguazú pudo ser una pista falsa. Según Folha, el nombre de Bolsonaro en la lista de pasajeros en la Argentina sería «una cortina de humo«. Otras fuentes consultadas por NA ensayaron una explicación distinta: que el senador efectivamente quiso abordar ese vuelo y desistió al advertir el seguimiento de la Policía Federal, ante el riesgo de ser detenido por «intento de fuga». La Policía brasileña verificaba con las autoridades argentinas si pudo salir del país.
Por qué lo buscan: lavado, Dark Horse y la fuga de Jair
La orden de Moraes se enmarca en una causa por presunto lavado de dinero y evasión de divisas a través de plataformas de apuestas y de pagos vinculadas al abogado Willer Tomaz, amigo del senador. La investigación nació en la Policía Federal de Rio Grande do Sul y llegó al Supremo cuando aparecieron referencias a Flávio, que tiene fueros. La Policía halló indicios de una conexión entre el senador y una cuenta bancaria de una compañía del letrado, según G1. Bolsonaro niega cualquier vínculo. Moraes le prohibió además todo contacto con Tomaz.
Hay una segunda causa, a cargo del juez André Mendonça, que investiga el financiamiento de Dark Horse, una película sobre la vida de Jair Bolsonaro. Según la pesquisa, recibió al menos R$ 65 millones (unos USD 10 millones) de Daniel Vorcaro, exdueño del Banco Master, entidad liquidada por el Banco Central. A eso se sumó este martes un pedido del juez Flávio Dino para que se investigue el posible origen de fondos extranjeros en la campaña y una eventual manipulación de algoritmos en redes durante las elecciones.
Hay un antecedente familiar. Jair Bolsonaro, que cumple prisión domiciliaria en Brasilia tras ser condenado a más de 27 años por el intento de golpe de 2022, se fue a Estados Unidos dos días antes de terminar su mandato, después de perder con Lula en 2022, y se instaló tres meses en Orlando. Según la periodista de O Globo Bela Megale, el «mayor temor» del expresidente tras el balotaje es que su hijo sea detenido.
Y Eduardo había adelantado el escenario. El viernes, en una entrevista, dijo: «Si mi hermano no gana, estoy a favor de que salga del país, por supuesto«. Flávio negó que haya sido su intención y consideró que la medida en su contra es un intento de intimidación. También anticipó que buscará impugnar la fórmula ganadora por presunto abuso de poder político y económico.
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