Luego de la consagración de Luis Inacio Lula da Silva en Brasil, Javier Milei decidió no pronunciarse al respecto del cuarto mandato de su par en la presidencia del principal socio comercial del país. Imitando los vicios derrotistas que sus jóvenes tuiteros desplegaron durante toda la jornada del domingo, el jefe de estado decidió llamarse a silencio y éste lunes enfocó su agenda a reuniones de gestión para evitar reconocer lo evidente: no es un amuleto de buena suerte para los dirigentes de ultraderecha que visita en el extranjero.
Nunca dejó de estar fascinado por Twitter. Utiliza la aplicación a diario por varias horas incluso para comunicar -incluso a los propios- la línea de gobierno. Sin embargo ahora no envía ningún mensaje a través de la red social. A diferencia de sus pares José Antonio Kast (Chile), Santiago Peña (Paraguay); Keiko Fujimori (Perú); Daniel Noboa (Ecuador), entre otros líderes latinoamericanos, Milei no se pronunció al respecto de los comicios brasileños. No fue el único. El mandatario estadounidense, Donald Trump, quien custodia en su país a Eduardo Bolsonaro, el hijo prófugo del ex presidente Jair Bolsonaro, tampoco hizo mención alguna.

El único que se pronunció al respecto fue el asesor presidencial, Santiago Caputo, quien a través de su cuenta oficial apuntó contra los analistas políticos. “Los mismos que alertaban sobre “las derrotas de los oficialismos” mañana van a cambiar de argumento y van a decir que se acabó la “ola azul”. La realidad es que ninguno de todos los opinologos sabe de lo que está hablando y no hacen más que arriesgar pronósticos basados en sus propios sesgos. Acá el único que puede ver el futuro soy yo, talento heredado de mi difunto abuelo. Tranquilos, porque todo marcha acorde al plan”, sostuvo el miembro de la mesa política que esta semana no tendrá lugar por cuestiones de agenda presidencial.
La derrota tuvo un alto impacto dentro del Gobierno. Ante las consultas de La Pluma Diario, en la Casa Rosada no confirmaron ni negaron si existió o no una comunicación privada entre Milei y el perdedor Flavio Bolsonaro, quien tampoco reconoció el triunfo de Lula. Por el contrario, en línea con las jugadas golpistas de su padre, amenazó con impugnar la elección en la Justicia, pero todavía no formalizó el amague en Tribunales.

Aunque no hay una línea oficial, en Balcarce 50 especulan que el Presidente podría pronunciarse sobre los comicios una vez que los tribunales brasileños se expidan, en caso de que se presente la denuncia de fraude. Si bien desde el inicio de la gestión libertaria la relación bilateral con Brasil es por demás tensa, no está claro cuál será la postura que tomará el oficialismo argentino de aquí en más. Abrazados a un hermetismo poco diplomático, ningún vocero oficial ni extraoficial del gobierno responde ante las consultas sobre el futuro del vínculo entre ambas administraciones.
El revés que enterró al bolsonarismo no tomó por sorpresa a los estrategas libertarios. En el entorno presidencial sólo se limitaron a advertir que en los últimos días las encuestas marcaron un cambio de rumbo en favor de Lula y que preveían este resultado. Además, dejan trascender que sin Bolsonaro en Brasil, Milei seguirá conservando la atención unilateral del Trump, que podría haber corrido peligro con el desembarco del representante del Partido Liberal en la región. Sin embargo, tal como insiste el jefe de estado, en el gobierno decidieron que mejor no hablar de ciertas cosas.
Este lunes el economista llegó bien temprano a la Casa Rosada, cerca de las 9:15, acompañado por un cada vez más pomposo dispositivo de seguridad que, por orden estricta del libertario, dispone un cordón de hombres para evitar dejar ver su ingreso a la sede de gobierno. Una vez en su despacho, Milei se alistó para recibir al Príncipe y Gran Maestre de la Soberana y Militar Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, Frey John Dunlap. Del encuentro también participaron el Canciller, Pablo Quirno, y el Secretario de Culto y Civilización, Agustín Caulo. Al igual que el presidente, ninguno de los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores se pronunció sobre la elección en Brasil.

Finalizado el encuentro con el soberano maltés, del que también participaron el canciller de la Orden de Malta, Riccardo Paternò di Montecupo, y la embajadora de la Orden de Malta, María Podestá Herrera, el presidente firmó algunos papeles en su despacho y luego se dirigió al Salón Eva Perón para encabezar una nueva reunión de gabinete después de más de dos semanas sin reunir a sus ministros. Antes del inicio formal del encuentro, Milei les dijo a sus ministros que tenía ganas de saludar a la gente y ordenó a los agentes de Casa Militar que abran las puertas que dan acceso al histórico balcón de Balcarce 50.
Por escasos minutos, el economista, la secretaria general de la presidencia, Karina Milei; el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques; el ministro de Economía, Luis Caputo; la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello; el ministro de Salud, Mario Lugones; la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; el canciller Pablo Quirno; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el vocero presidencial, Adrián Ravier y el secretario de comunicación, Fabián Fernández, saludaron al reducido grupo de estudiantes que se encontraban de casualidad en la puerta de la Rosada. Tal fue la fascinación del presidente por el encuentro con los niños que hizo el gesto de “six-seven”, un trend viral entre niños y adolescentes.

Una reunión de Gabinete sin menciones sobre Brasil
De nuevo dentro de la casa, el Presidente arrancó la reunión que se extendió por poco más de dos horas. Casi como si creyera que la realidad puede cambiarse sin hablar del tema, Milei en ningún momento hizo una sola mención sobre los resultados de la elección en Brasil. El mensaje fue recibido dentro del gabinete. Todos acataron con creces la órden y ni se atrevieron a consultar sobre el tema. Según hicieron saber desde el oficialismo, la reunión estuvo enfocada en el análisis del contexto internacional, pero sin hablar de Brasil. El jefe de estado se abrazó a esa perspectiva para ratificar el rumbo del programa económico.
El Presidente se sigue negando a “ablandar” la gestión económica para evitar que las consecuencias de la motosierra afecten los planes de reelección del oficialismo. Convencido de que sus políticas tendrán el éxito que espera, Milei les dijo a sus ministros que tanto él como su equipo llegaron para cambiar el ciclo populista. Aseguró: “No vamos a corrernos ni un milímetro de las ideas de la libertad”.

En el entorno presidencial advirtieron que el economista también les dijo a sus ministros que “cambiar el rumbo para ganar elecciones es inmoral, injusto, un error técnico y una grave afrenta a la credibilidad y reputación que se creó en estos años. No se hace grande a la Argentina nuevamente con la trampa o la viveza criolla”. No hizo ningún tipo de mención directa o indirecta a la hazaña de Lula. Por el contrario, el mandatario insistió que “por primera vez los argentinos tendrán la posibilidad de elegir entre el partido de la libertad y la prosperidad versus el partido del Estado con todo su pasado por delante”.
Con esa premisa, Milei dedicó parte del tiempo para analizar el contexto económico internacional y las consecuencias que impactan en el país. En particular, cuentan desde su entorno, se refirió a la contracción de la oferta global derivada de los conflictos bélicos en Irán y Ucrania, el fuerte incremento del precio del petróleo y las presiones alcistas sobre los precios y las tasas de interés. Sobre esto, explicó cómo este escenario repercute especialmente en las economías emergentes, entre ellas la argentina.
De vuelta al plano local, Milei ratificó la importancia de avanzar con la ley de Tratado de Cooperación en materia de Patentes, que el oficialismo pretende tratar este jueves en el Senado, así como la Reforma electoral para suspender las PASO y la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional con la que buscará incrementar las sanciones para empresas que operen ilegalmente en las Islas Malvinas.
Los únicos que no pudieron participar del encuentro fueron el ministro de Defensa, Carlos Presti, quien se encuentra de viaje, y la senadora Patricia Bullrich. Desde su entorno se encargaron de advertir que fue invitada a la reunión pero debió suspender su participación puesto que un inconveniente de fuerza mayor le impidió participar.
TS/CM










