Martes 24 de marzo de 2026

El consumo de carne es el peor de los últimos 20 años

Un habitante promedio come 14,5 kg menos que en 2006. Entre las principales causas están una caída en la producción y la suba en los precios.

El consumo de carne por habitante se ubicó en 47,3 kilos anuales, acorde al promedio de los últimos doce meses incluyendo febrero, según la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), lo que representa una caída anual del 2,5% y el peor registro en los últimos 20 años. Además, el consumo aparente -a nivel interno- registró 332.700 toneladas, lo que significa un descenso del 13,8%.

El dato negativo responde a una serie de factores alrededor de la producción de carne. En primer lugar en febrero se faenaron 924.300 cabezas, un 10,7% menos a nivel interanual, mientras que en el acumulado del bimestre la caída llegó al 11,1%. Esto se tradujo en menor producción de carne.

Al mismo tiempo, las exportaciones mantuvieron su nivel, otro factor que explica el deterioro a nivel del consumo interno. En el primer bimestre, se registraron 124.000 toneladas hacia el exterior, lo que representó una suba del 6,6% interanual.Con respecto a los precios, si bien la inflación de febrero se mantuvo estable con respecto a enero, la carne volvió a registrar fuertes incrementos. El alza mensual alcanzó el 7,4%, con picos superiores en algunos cortes, según datos de CICCRA. En tanto, los precios minoristas relevados por el INDEC muestran que los cortes de carne acumularon un alza aproximada del 12% en los dos primeros meses de 2026, el doble que la inflación general que ronda el 6% para ese período.Por otra parte, el informe señala que otra de las causas fue una inferior oferta de hacienda para faena -uno de los niveles más bajos en los últimos 47 años-, por factores como la dinámica actual de la faena: altos niveles de participación por parte de las hembras -en febrero fue de 48% y en el bimestre de 47,7%– resultan incompatibles con una fase de expansión del rodeo.
“Como lo venimos señalando desde hace más de un año, la sequía, así como las inundaciones, llevaron a vender animales de forma anticipada y a reducir el stock de madres, al tiempo que impactaron negativamente en los indicadores de eficiencia”, señaló Miguel Schiariti, titular de Ciccra.
MM/EO
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