La carne vacuna y la yerba mate dejó de ser parte de las mesas argentinas, y así lo reflejan los últimos datos estadísticos. Durante el primer trimestre de 2026, el consumo interno de ambos productos registró fuertes retrocesos, una señal que pone en evidencia la pérdida de capacidad de compra de los hogares argentinos en medio del programa económico del presidente Javier Milei.
Se trata de dos productos profundamente arraigados en la identidad nacional. El mate y el asado no son solo bienes de consumo: funcionan como un termómetro social. Por eso, cuando ambos retroceden al mismo tiempo, la señal resulta difícil de relativizar. En ese sentido, los datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate muestran que entre enero y marzo las salidas al mercado interno alcanzaron los 64,9 millones de kilos, lo que implicó una caída interanual del 2,1% respecto del mismo período de 2025. Lo más llamativo es que el descenso se produjo pese a un incremento en la producción, lo que confirma que el problema no estuvo en la oferta, sino en una demanda golpeada por la pérdida de ingresos reales.

El caso de la carne vacuna es aún más contundente. En marzo, el consumo registró una baja del 7,6% interanual y acumula ya nueve meses consecutivos de caídas. Según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, en los primeros tres meses del año el descenso fue del 10% interanual, con más de 56 mil toneladas menos destinadas al consumo local.
La entidad también señaló que, durante el primer trimestre, la producción de carne vacuna cayó un 5,1% respecto del mismo período del año anterior. En paralelo, las exportaciones crecieron un 11,4%, consolidando una dinámica cada vez más frecuente: mientras el mercado externo gana protagonismo, el consumo interno resigna volumen.

La postal resulta incómoda para el relato oficial. Aunque el Gobierno insiste en mostrar signos de estabilización económica, el derrumbe del consumo masivo revela que la desaceleración de los precios no alcanzó para recomponer el salario real ni revertir el impacto acumulado de la devaluación inicial, los tarifazos y la licuación del poder adquisitivo.
En otras palabras, en la Argentina de Javier Milei crecen las exportaciones de yerba mate y carne vacuna, mientras el consumo interno se desploma.
La caída del consumo se extiende y golpea al gasto de los hogares
El deterioro del consumo de carne vacuna y yerba mate no es un fenómeno aislado. Se inscribe en un escenario más amplio de retracción del gasto privado. Según el Índice de Consumo Privado elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, en abril el consumo cayó 0,6% interanual y acumuló una baja del 1,5% en el primer cuatrimestre de 2026.
Aunque el ritmo de la contracción mostró cierta desaceleración frente a meses anteriores, el informe advierte que persisten señales de fragilidad en rubros sensibles, con retrocesos en alimentos, gastronomía y consumo masivo, además de una caída real en la recaudación del IVA que refleja la debilidad del mercado interno.
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