Javier Milei eligió el programa de Julián Yosovitch en Neura para salir a hablar horas después de conocerse el dato de inflación de abril. Y aunque la convocatoria fue con foco económico, el Presidente no tardó en expandirse hacia la política, los medios y la geopolítica. La entrevista dejó frases para el debate, algunas técnicas y densas, otras directas como un puño. Eso sí: no habló de la situación de su jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Milei no tardó en dar declaraciones que resonaron fuerte: «Hubo claramente un intento de golpe de Estado. Fueron cómplices medios, políticos, empresarios y muchos opinadores que son mercenarios». La acusación la formuló para explicar el salto inflacionario de mediados de 2025, que vinculó a un «ataque especulativo de la política para romper el equilibrio fiscal» y a la sanción de más de 40 leyes en el Congreso orientadas, según él, a desestabilizar el programa.
La herencia y elegir el escenario menos malo
Milei volvió a desplegar el manual del estado crítico en el que recibió el Estado. «Cuatro bases monetarias que vencían en un día. Reservas netas negativas de 9.000 millones de dólares. Inflación del 250% anual con una tasa diaria de 1,2%. Las SIRA generando obligaciones por otros 50.000 millones. Vencimientos de deuda de 100.000 millones para el primer año. En un mes pusimos en caja las cuentas públicas. Decían que era imposible ajustar un punto por año, caraduras que hoy lo minimizan», disparó. Casi que un calco de los items que había mencionado ayer su ex jefe de Gabinete Guillermo Francos en una disertación para miembros del Rotary Club.
Y fue más lejos con una frase que resume su defensa del programa ante el malestar social: «Cuando uno está en la silla eléctrica tiene que elegir entre un escenario malo y otro que es una reverenda mierda«. El escenario malo fue el que vivió la Argentina en 2025 —inflación que aceleró, salarios que cayeron, actividad que se frenó. El otro, el que evitaron, según la explicación que dio el mandatario: «Si no hubiéramos sacado las LeFI antes de la corrida, a esos 41 mil millones de dólares de la corrida les tenías que sumar 20 mil millones más. Hubieran tenido una hiperinflación«. En ese contexto celebró el acuerdo con el FMI y la transferencia de la deuda al Tesoro: «Le devolvimos 16.000 millones de dólares a los argentinos de bien. Fue devolverles la estafa».
Reconoce el malestar pero promete que lo mejor está por venir
Lo que llamó la atención fue la apertura de Milei a reconocer el impacto real de las políticas sobre la gente. «Entiendo que la gente se sienta mal porque se frenó la actividad, cayó el salario real, hubo un salto en la inflación«, admitió. Pero en el mismo movimiento lo encuadró como el costo inevitable del escenario malo frente al inmundo. Y proyectó: «Ya con los números de abril vas a ver que estás mejor. La tasa de inflación también se va a desacelerar. Está ingresando plata de colocaciones de deuda de empresas por el RIGI, es inyección de dinero en la economía, y se recompone el crédito. La actividad empieza a subir».
El dato de la pobreza lo dio con orgullo: «La bajamos a la mitad. Sin populismo, sobre una base moral». Según sus cifras, pasó del 57% al 28-29%. Y sobre la inflación fue categórico: «El único dato que nos deja cómodos es que la inflación sea cero. Hasta que eso no pase, la lucha no está terminada».
Los periodistas, los «kukas» y la batalla cultural
El Presidente reservó uno de sus ataques más duros para la prensa. «La miseria humana del 95% de los periodistas que son basura«, dijo, y lo ilustró con una analogía doméstica: si vos como comprador querés pagar el boleto de colectivo lo más barato posible pero exigís que tu salario sea más grande, eso es lo que hacen los periodistas —hablar de lo que conviene sin decir de dónde sale la plata. Los «kukas» no se salvaron tampoco: «Los kukas son nerdentals en términos económicos. El único del G20 que tiene superávit fiscal es Argentina». Y remató: «Un economista kuka diciendo que si ganaba Kicillof vendía sus bonos. Son precámbricos».
También habló de la batalla cultural como el tercer eje de su gestión, junto a la economía y la política. «Vamos a buscar 100 años de liberalismo. Eso requiere de batalla cultural, de trabajo». Y reivindicó los viajes al exterior —en particular el de Milken, el que llamó «el Davos de los libertarios»—: «Iban a venir 8 empresarios y cuando se enteraron que fuimos se metieron 25. Chevron decidió invertir 10.000 millones de dólares después de eso».
Trump, el mundo y Argentina como potencia
El tramo más entusiasta de la entrevista llegó cuando habló de geopolítica y de Donald Trump. «Trump dijo que el mundo no funciona más así. Trump es un genio total«, afirmó. Describió el nuevo orden mundial como dividido en tres bloques —Rusia, China y América— y ubicó a Argentina en el centro de esa disputa por su capacidad en seguridad alimentaria, energética y minera. «Argentina puede alimentar a 500 millones de seres humanos, tiene energía abundante y barata y posee minerales estratégicos». Elogió especialmente a Marco Rubio: «Esos pibes no sabés lo que son, juegan a la mancha con los aviones».
Y cerró con la proyección que más ruido genera cada vez que la repite: «Vamos a terminar, si los argentinos deciden que yo continúe, con un crecimiento de 20 puntos de la economía, cuando eso hubiera tardado 20 años en otro momento».
JD/CM





