Es como un déjà vu. Aquí están los mismos carteles pegados a la pared, los que el año pasado (y ahora) avisaban que está prohibido usar el celular en la sala. El fiscal Patricio Ferrari mostró una foto al Tribunal, pero en vez de aquella, en la que se veía a Diego Maradona muerto e hinchado, exhibió una hoja en blanco. El enfermero Almirón vuelve a usar barbijo. No es el Covid, es para que no lo reconozcan en el calle porque sabe que la tele transmite en vivo. Fernando Burlando, abogado que representa a Dalma y Giannina, sigue siendo larguero. Y Dalma llora y Gianinna frunce el seño, los brazos cruzados.
El juicio por la muerte de Maradona es una copia del anterior, el que se cayó. Pero hay cambios. Si en el debate del año pasado los fiscales Ferrari y Cosme Iribarren sostuvieron que «los imputados elaboraron un plan criminal para terminar con la vida del futbolista», ahora refuerzan que «no hicieron nada para evitar que Maradona muriera».
Además de un nuevo Tribunal, hay un nuevo jugador. Al equipo de defensa de Leopoldo Luque se sumó el mediático Francisco Oneto, abogado del presidente Javier Milei. Oneto saltó a la fama con una declaración hecha a la televisión: “Soy abogado nivel Dios”. Fue, en 2023, candidato a vicegobernador de la Provincia junto a la actual diputada Carolina Píparo por La Libertad Avanza: quedaron terceros, con el 24%.

Oneto ya se hizo notar. Pidió a los jueces que el juicio se transmita por televisión. El planteo se llevó una gran parte del arranque del debate y al final los jueces rechazaron el pedido. Es probable que suceda un choque de lenguas-titanes: Oneto versus Burlando. Si no se da en esta sala, será afuera, frente a los móviles de la televisión.
Ferrari fue fiscal de juicio contra Nicolás Pachelo, quien terminó condenado por haberse comprobado, tantos años después del crimen, que fue él quien mató a María Marta García Belsunce. Ferrari es conocido por arrabalero y performático: cerró el debate en el que se juzgaba a Pachelo apoyando seis balas en el escritorio, una por cada tiro que recibió María Marta en el baño de su casa en el Carmel. Ahora al fiscal le falta el énfasis de las primeras veces. Anticipó su tesis con desgano. Un poco como les pasa a todos aquí: es una película que ya vivieron.
Aun así, Ferrari anunció la estrategia de la fiscalía en este juicio, que es nuevo pero no tanto. «Queremos contarles hoy qué es lo que viene: queremos arribar al conocimiento de la verdad bajo un conocimiento más holístico, integral«, avisó al Tribunal. Dijo, además, que buscan «que haya verdad, porque el derecho a la verdad es un derecho humano» y que «hace más de cinco años hemos construido una imputación sólida».

Esa «imputación sólida» que será presentada ahora de manera «holística» será en tres tiempos. El primero la testimonial. «Van a poder escuchar a más de un centenar de testigos, que van a contarles cómo, cuándo y por qué murió Diego Armando Maradona», explicó Ferrari.
La segunda «esfera» es la evidencia telefónica. Audios y audios; y chats y chats serán mostrados a los jueces. Los que más interesan son los atribuidos a los teléfonos de Luque, neurocirujano y, según la causa, médico de cabecera de Maradona; el de Agustina Cosachov, psiquiatra; y el de Carlos Díaz, psicoanalista.
La tercera es la evidencia médica. «La historia clínica de Diego Armando Maradona, y el informe de la Junta Médica Interdisciplinaria, que da cuenta de la responsabilidad de los acusados«, siguió Ferrari. Él e Iribarren sostienen que los siete imputados «abandonaron a su suerte a Maradona. La prueba que van a observar aquí, va a mostrarles que hubo una esquema de internación domiciliaria sin precedentes. Cruel, desprovista de todo. Hubo múltiples alarmas que decidieron no escuchar«, agregó el fiscal.
Siguió Iribarren con una lista detallada de lo que hizo y dejó de hacer cada imputado. «Todos tenemos derecho a saber qué pasó», cerro el fiscal. Como obliga la ley, los acusados escucharon los lineamientos. Además de Luque, Cosachov y Díaz, están presentes en sala Nancy Forlini, doctora y coordinadora de la empresa de salud privada Swiss Medical; Mariano Perroni, coordinador de enfermeros de Medidom –empresa tercerizada de Swiss Medical para cuidados domiciliarios–; los enfermeros Ricardo Almirón y y Pedro Di Spagna, médico clínico. Gisella Madrid, la enfermera del turno noche, pidió ser juzgada aparte, en un juicio por jurados.
VDM






