El Gobierno dejó de especular y empezó el operativo para respaldar a Manuel Adorni. Después de cuatro semanas de rumores sobre una posible salida del jefe de Gabinete, la Casa Rosada lo exhibió dos veces en 48 horas: primero con Karina Milei y luego con Javier Milei en la cumbre de AmCham, en una secuencia de gestos que buscó despejar cualquier duda sobre su continuidad. El mensaje fue directo: Adorni no se va y el oficialismo ya empezó a prepararse para defenderlo el 29 de abril en la Cámara de Diputados.
La confirmación política también llegó desde el Congreso. El presidente de la Cámara baja, Martín Menem, ratificó que el jefe de Gabinete asistirá al recinto para presentar su informe de gestión y anticipó una jornada áspera. “Va a ser picante. Compren pochoclos”, bromeó el riojano al referirse a una sesión que, lejos de parecerse a un trámite institucional más, ya asoma como una virtual interpelación. El dato no es menor: en la oposición circulaba la versión de que Adorni podía responder por escrito para evitar el cara a cara con los diputados, e incluso algunos opositores deslizaban en diálogo con La Pluma que quizá ni siquiera llegaría al 29 de abril en su cargo por el peso de los escándalos que lo rodean. Menem terminó de clausurar esas especulaciones.
El blindaje, sin embargo, no borra el problema. Adorni llegará a esa sesión investigado por presuntas dádivas y enriquecimiento ilícito, con una causa que avanza en Comodoro Py y con la oposición decidida a convertir su debut ante el Congreso en una instancia de altísimo voltaje. Según trascendió, recibió más de 4.800 preguntas escritas, un volumen récord que ya anticipa el tono de una exposición en la que se mezclarán gestión, patrimonio, viajes, propiedades sin declarar y el escándalo por el uso del avión oficial para trasladar a su esposa.
Blindaje y un mensaje hacia adentro
El respaldo de los últimos días no fue casual ni aislado. Karina Milei lo llevó al Instituto Malbrán en medio del avance judicial y un día más tarde, Javier Milei hizo lo propio en AmCham, un escenario especialmente sensible por el perfil empresario del auditorio y por el peso político de la foto. La secuencia buscó transmitir normalidad, continuidad y, sobre todo, autoridad presidencial sobre un funcionario que quedó en el centro de la crisis más delicada que atraviesa hoy La Libertad Avanza.

En la Casa Rosada aseguran que no habrá cambios inmediatos en la primera línea del gabinete y que Adorni seguirá siendo parte del núcleo de confianza presidencial. La lógica es evidente: si cae él, el golpe no será solo sobre un funcionario, sino sobre la estructura política que construyeron los Milei para administrar el poder. También por eso el Gobierno eligió responder con gestos antes que con movimientos de fondo.
Pero la foto hacia afuera no ordena del todo la interna. Según pudo saber La Pluma, muchos aliados y hasta algunos propios en Diputados no están del todo convencidos de salir a defender a Adorni con entusiasmo el 29 de abril. La bajada de Casa Rosada es clarísima y el operativo respaldo ya está en marcha, pero puertas adentro persisten dudas sobre cuánto costo político conviene absorber y hasta dónde vale la pena poner el cuerpo por un funcionario cada vez más complicado.
«Vamos a escribir la mejor página de la historia argentina, nos acompañen o no nos acompañen. Si no nos acompañan, nos volvemos a casa, no pasa nada: todos podemos volver a trabajar al sector privado. Pero si sale bien, Argentina habrá dado un paso para ser grande nuevamente. Muchísimas gracias». Con esas palabras terminó Milei su discurso en AmCham en un mensaje que busca ratificar el rumbo de su gobierno y envalentonar a su gabinete, que viene de semanas contínuas de escándalos.
El 29 de abril podría sumar otra sesión en el Congreso
La expectativa oficial es llegar a esa fecha con el caso encapsulado. La oposición, en cambio, trabaja para lo contrario. En Diputados ya empezó a instalarse una agenda que incluye pedidos de informes al Ejecutivo, iniciativas para interpelar a Karina Milei y al propio jefe de Gabinete, y reclamos de explicaciones al Presidente por el caso $LIBRA. La idea de fondo es usar el Congreso como caja de resonancia de una crisis que el Gobierno no logró cerrar.
En ese clima, el Senado también aparece en el radar. Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en la Cámara alta, analiza convocar una sesión para ese mismo 29 de abril con el tratamiento del pliego de Carlos Mahiques y el proyecto de Federico Sturzenegger sobre inviolabilidad de la propiedad privada. La jugada podría servir para repartir la atención pública en una jornada que, de otro modo, quedaría dominada por el informe de gestión de Adorni en Diputados.
La presión opositora, además, ya no se limita a los pedidos de explicaciones. El senador José Mayans pidió que la Cámara baja analice impulsar el juicio político contra el jefe de Gabinete y sostuvo que Adorni debe explicar cómo adquirió bienes que, según cuestionó, no se condicen con sus ingresos como funcionario. El planteo, por ahora, no tiene viabilidad parlamentaria real por el control que el oficialismo mantiene sobre comisiones sensibles, pero aporta volumen político a un clima que se recalienta a medida que se acerca la fecha.
JD/CM





