Durante esta mañana se produjo una de las declaraciones judiciales más importantes en torno a la causa sobre enriquecimiento ilícito de Manuel Adorni. Se trató de Pablo Martín Feijoo, hijo de una de las jubiladas prestamistas del funcionario libertario, quien le aseguró al fiscal federal Gerardo Pollicita que el jefe de Gabinete debe otros US$65.000 que no están documentados.
La declaración de Feijoo ante Pollicita duró alrededor de tres horas, en el marco del expediente que se lleva adelante junto al juez federal Ariel Lijo. Tanto su llegada, como su salida, a los tribunales de Comodoro Py se produjo bajo una fuerte custodia policial que evitó que el amigo del jefe de Gabinete pueda realizarle declaraciones a la prensa.
Uno de los puntos más importantes que le consultó Pollicita fue sobre las refacciones que se realizaron en el departamento de la calle Miró al 500, ubicado en el barrio porteño de Caballito. Feijoo le aseguró que los arreglos costaron US$65.000 y que él se hizo cargo de los gastos. Además, dijo que acordó con Adorni recuperar el dinero «por fuera», cuando el jefe de Gabinete vendiera su departamento de la avenida Asamblea, en Parque Chacabuco.
Otro asunto importante es que, si entre las refacciones realizadas y el valor inicial de la propiedad, el departamento se estipulaba vender en US$345.000, no se explica porqué Adorni pudo comprarlo por US$230.000, con un 87% del valor total financiado a un año sin intereses. Feijoo argumentó que le convenía mostrarse haciendo negocios con «gente importante».
De todos modos, las ganancias o pérdidas del empresario inmobiliario no son objeto de investigación para la Justicia. Tanto a Pollicita, como a Lijo, lo que importa es determinar si el crecimiento de vida de Adorni es compatible con sus ingresos declarados.
S.C./






