Este viernes 24 de abril, Axel Kicillof asumirá la presidencia del Partido Justicialista bonaerense y tomará el control del principal distrito electoral del país. El movimiento implica el reemplazo de Máximo Kirchner y llega en un momento de fuerte disputa interna dentro del peronismo, con la carrera hacia 2027 ya en marcha.
La reunión del Consejo del PJ en La Plata, convocada para las 14 en la sede de calle 54, formalizará el recambio de autoridades, pero también pondrá en escena a los distintos sectores del peronismo tras una semana de alta tensión política. En el orden del día figuran la proclamación de autoridades, la distribución de cargos, nuevas afiliaciones y un análisis de la coyuntura, con un documento crítico al gobierno de Javier Milei.
La llegada de Kicillof a la conducción del PJ bonaerense no es solo un cambio formal. Dentro de su entorno la leen como un paso clave para consolidar su liderazgo y proyectarse como candidato presidencial. Sus aliados interpretan la jugada como el primer movimiento antes de oficializar su intención de competir por la Casa Rosada, según pudo saber La Pluma.
La interna entre La Cámpora y Kicillof escala
El acuerdo que permitió el traspaso de la presidencia —con Máximo Kirchner ahora al frente del Congreso partidario— no logró cerrar la interna. El kirchnerismo mantiene peso dentro del Consejo y prepara planteos concretos, entre ellos un posicionamiento del PJ en defensa de Cristina Fernández de Kirchner.
En las últimas horas, la tensión volvió a escalar con un episodio que circuló en chats de intendentes. La intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, cuestionó a Kicillof por no haber mostrado, según su mirada, suficiente respaldo a la expresidenta, incluso al comparar la reciente operación por apendicitis del ministro Carlos Bianco con la misma cirugía de Cristina en un contexto judicial diferente. El mensaje generó malestar en el entorno del gobernador y expuso el nivel de conflicto interno.

La disputa también se trasladó a la Legislatura bonaerense. Un proyecto de emergencia alimentaria presentado por el senador Mario Ishii y respaldado por La Cámpora fue interpretado en La Plata como una jugada política que intentó instalar cuestionamientos a la gestión provincial en un contexto de crisis social.
El reclamo se apoya en la suspensión del programa alimentario MESA, una decisión que el gobierno bonaerense justificó por la necesidad de reasignar recursos ante la falta de fondos nacionales. Desde el kirchnerismo, en cambio, se utilizó como argumento para presionar públicamente.
De Barcelona a La Plata: el peronismo expuso sus agendas y volvió la tensión
La asunción de Kicillof en el PJ llega pocos días después de la cumbre progresista en Barcelona, donde el peronismo ya había mostrado sus diferencias en el plano internacional.
El gobernador viajó con una agenda propia, centrada en reuniones con líderes políticos, empresarios y organismos internacionales. Allí buscó posicionarse como figura opositora con proyección, con encuentros con dirigentes como Gustavo Petro y contactos con referentes europeos y latinoamericanos.
En paralelo, la delegación del PJ encabezada por Eduardo “Wado” de Pedro llevó otra agenda: instalar el reclamo por “Cristina libre” y denunciar una persecución judicial contra la expresidenta. Ese posicionamiento incluyó gestos de apoyo internacional, como el de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum.

La convivencia de ambas agendas dejó en evidencia una dinámica que ya venía gestándose en el peronismo: dos estrategias que coinciden en la crítica a Milei, pero divergen en el liderazgo y en la construcción política.
Cristina busca desescalar mientras el PJ discute liderazgo
En medio de la escalada, Cristina Kirchner intervino para intentar ordenar el escenario. Según reconstruyó MDZ, la expresidenta mantuvo contactos con dirigentes de su espacio y planteó la necesidad de convocar a una cumbre del PJ para “unificar criterios” y evitar que el conflicto siga creciendo.
Al mismo tiempo, no descarta una competencia interna. Desde su entorno sostienen que podría avalar una PASO dentro del peronismo para definir candidaturas, en un contexto donde distintos sectores ya empiezan a posicionarse.
Dentro del PJ bonaerense, el debate electoral también empieza a tomar forma. Dirigentes como Federico Otermín plantearon la posibilidad de discutir el sistema de primarias, en medio de la intención del gobierno nacional de eliminarlas.
El nuevo esquema partidario incluye una conducción compartida, con Verónica Magario y Otermín en las vicepresidencias y una estructura de consejeros donde conviven sectores alineados con Kicillof y el kirchnerismo. Esa composición garantiza presencia de todos los espacios, pero no resuelve la disputa de fondo.
Kicillof asumirá con el control formal del PJ bonaerense, pero con una interna que sigue abierta. El primer desafío será ordenar la convivencia dentro del partido y definir una estrategia común frente al gobierno de Milei. En paralelo, el peronismo deberá resolver cómo define su liderazgo y su candidato para 2027, una discusión que ya empezó y que atraviesa cada movimiento del espacio.
JD/CM






