En la cumbre progresista de Barcelona, el Partido Justicialista desplegó en simultáneo tres mensajes: por un lado, internacionalizó su denuncia contra el gobierno de Javier Milei; por el otro, el sector de La Cámpora llevó la consigna de «Cristina libre», mientras que el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, avanzó con una agenda propia de vínculos, gestión y proyección política.
Ambos carriles partidos del peronismo que retratan el estadío de internas confluyeron en el mismo escenario, pero con objetivos distintos.
El PJ llevó el caso Cristina al plano internacional
La delegación encabezada por el senador Eduardo “Wado” de Pedro convirtió la cumbre en una plataforma para instalar el reclamo por la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner y cuestionar el rumbo político y económico del Gobierno.
De Pedro mantuvo reuniones con referentes del PSOE, el PT de Brasil, el Frente Amplio de Uruguay y Chile, y el Pacto Histórico colombiano, en una agenda centrada en la articulación regional frente al avance de la derecha.
El gesto más visible fue el respaldo de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien acompañó públicamente el reclamo por “Cristina Libre”. El senador lo agradeció en redes y lo presentó como un apoyo internacional al planteo del kirchnerismo.

En ese marco, el dirigente insistió con una lectura crítica de la situación argentina —desempleo, cierre de empresas y “persecución política”— y buscó inscribir el caso local dentro de un fenómeno más amplio, vinculado al avance de lo que definió como una “ultraderecha global”.
Kicillof: proyección y señales de campaña
En paralelo, Kicillof desplegó una agenda más amplia, con reuniones institucionales, contactos políticos y encuentros con empresarios.
El viernes, en Barcelona, se reunió con el presidente colombiano Gustavo Petro, con quien analizó el escenario internacional y la necesidad de construir alianzas regionales. El mandatario colombiano fue más allá y lo definió como “posiblemente el próximo presidente de Argentina”.

También mantuvo encuentros con la vicepresidenta del Parlamento Europeo Katarina Barley, dirigentes del PSOE y el expresidente chileno Gabriel Boric, además de avanzar en conversaciones con el titular del BNDES, Aloizio Mercadante, para acuerdos de cooperación e inversiones.
En el plano institucional, el gobernador se reunió con el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, con quien acordó avanzar en un «hermanamiento» entre ambas ciudades.
La agenda incluyó también contactos con think tanks vinculados al Partido Demócrata de Estados Unidos y participación en actividades de la cumbre, donde se discutieron ejes como multilateralismo, desigualdad y gobernanza global.
Entre la crítica a Milei y la construcción propia
A diferencia del emisario de CFK, Kicillof buscó posicionamiento de su figura. En sus intervenciones y entrevistas, cuestionó el modelo económico del Gobierno —al que vinculó con una lógica global representada por Donald Trump—, pero evitó confirmar una candidatura presidencial.

“Estaré donde tenga que estar, pero en base a una construcción más amplia”, sostuvo en declaraciones a medios, en línea con una estrategia que prioriza acumular volumen político antes que lanzar una postulación, y diferenciándose del kirchnerismo.
Además del respaldo de Petro, distintas fuentes presentes en la cumbre confiaron a La Pluma que fue percibido como el principal referente opositor argentino con proyección hacia 2027.
Una cumbre con impacto político
La Global Progressive Mobilisation reunió a más de 100 partidos y líderes de distintos continentes con el objetivo de articular una respuesta al avance de las derechas y el autoritarismo. El encuentro buscó diseñar una agenda común frente a un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas, desigualdad y crisis institucionales.
En ese marco, la Argentina apareció atravesada por dos narrativas contrapuestas: la del Gobierno, que promueve su modelo en el exterior, y la del peronismo, que busca disputar ese relato en foros internacionales.
La postal final del primer día en Barcelona dejó algo más que fotos y discursos. Mostró a un peronismo que, aun con diferencias internas, logró articular una presencia internacional con algunas de sus lógicas complementarias.
JD/CM






