El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, cuestionó con dureza el megaoperativo policial “Tormenta Negra” desplegado por el Gobierno porteño en 17 villas y asentamientos de la Ciudad. Durante una misa realizada en la Parroquia Cristo Obrero de la Villa 31, el referente de la Iglesia sostuvo que la verdadera crisis que atraviesan los barrios populares no se resuelve con operativos de saturación, sino enfrentando “el narcotráfico, la falta de trabajo y el retiro del Estado”.
La respuesta de la Iglesia llegó pocos días después del procedimiento encabezado por el Ministerio de Seguridad porteño, que movilizó a más de 1.500 efectivos de la Policía de la Ciudad. Según datos oficiales, el operativo dejó un saldo de 27 detenidos, cuatro búnkers narco clausurados, 25 comercios cerrados y el secuestro de más de cien motocicletas y decenas de vehículos en distintos barrios vulnerables de la Capital Federal.
Los allanamientos y controles se realizaron de manera simultánea en la Villa 31, la 1-11-14, la 21-24, Ciudad Oculta, Zavaleta, Rodrigo Bueno y Barrio 20, entre otros asentamientos. Desde el Gobierno porteño defendieron el despliegue al asegurar que el objetivo principal fue “desarticular estructuras vinculadas al narcotráfico y delitos conexos”, en medio de una creciente preocupación por la inseguridad en los barrios populares.
Sin embargo, durante la ceremonia religiosa celebrada en la Villa 31, vecinos entregaron una carta al arzobispo donde denunciaron situaciones de violencia y hostigamiento por parte de las fuerzas de seguridad. En ese contexto, García Cuerva afirmó: “Para quienes hemos experimentado la vida en los barrios, tormenta negra se llama el narcotráfico, la falta de trabajo y cuando los pibes no tienen oportunidades”, y remarcó que esos problemas “se sufren hace décadas”.
El arzobispo también pidió “un nuevo amanecer” para las villas y reclamó políticas de integración social. Inspirado en el legado del padre Carlos Mugica, llamó a construir “un pueblo solidario” basado en “el encuentro, la fraternidad y el compromiso”. A su lado estuvieron presentes curas villeros y referentes sociales que respaldaron el mensaje crítico hacia el operativo impulsado por la administración de Jorge Macri.
En la misma línea se expresó el cura villero Lorenzo de Vedia, conocido como “Toto” de Vedia, quien sostuvo que “las villas no necesitan ningún show mediático” y advirtió sobre un clima de “estigmatización” y “olor a erradicación”. El sacerdote insistió en que la salida para los barrios populares debe ser “la integración urbana” y no únicamente el despliegue de fuerzas de seguridad.
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