La Comisión de Acuerdos del Senado retomó hoy las audiencias públicas de la segunda tanda de pliegos judiciales y el clima fue tenso desde el arranque. El caso más caliente fue el de Víctor Arturo Pesino, el camarista laboral que avaló la reforma laboral y que al día siguiente vio llegar su pliego al Senado. Y el peronismo fue directo a él: el senador Mariano Recalde lo interrogó extensamente sobre el fallo que revocó la cautelar de la CGT, sobre la intervención de la UOM, sobre el promedio de demoras en su juzgado. Pesino respondió todo y Bullrich, cuando llegó su turno, salió a defenderlo al afirmar que «el doctor Pesino tomó una decisión: que las leyes que este Congreso vota se respetan«.
Bullrich fue más lejos y anticipó que el bloque de LLA apoyará a Pesino, a Rago Gallo y a la camarista María Claudia Jueguen —los tres primeros de la tanda de hoy. Acusó al peronismo de «acosar» al juez y de especular con «rumores» en lugar de hacer preguntas objetivas. Atribuyó la embestida peronista a que Pesino no avaló «de manera corporativa la defensa de intereses judiciales por sobre lo que el Congreso había decidido».
En su turno, José Mayans, jefe del interbloque peronista, no se quedó callado: desarrolló un largo discurso crítico al oficialismo, volvió a quejarse por la composición de la comisión, calificó a la Justicia de «corrupta» y cruzó a la radical Carolina Losada cuando esta intentó rebatirle, llamándola «defensora de menores e incapaces«. El presidente de la comisión, Juan Carlos Pagotto, tuvo que pedir orden.
La defensa de Pesino: «Fue simplemente una coincidencia de fechas»
Pesino llegó a la audiencia con 55 años en la Justicia del Trabajo —ingresó a los 19, en 1971— y fue designado camarista en 2011 por Cristina Kirchner. Ante las preguntas de Recalde sobre el fallo que revocó la cautelar de la CGT contra la reforma laboral, explicó que su sala tuvo en cuenta el fallo «Thomas» de la Corte Suprema de 2015, que estableció que ningún juez puede impedir la entrada en vigencia de una ley en general. «No había un caso, sino un planteo genérico contra el Estado nacional», agregó. Y aclaró que la discusión ya está «zanjada» porque la Justicia Contencioso Administrativa Federal revocó esa cautelar y la CGT apeló, sin que llegara siquiera a la Cámara Federal.

Recalde preguntó por la «coincidencia» de que al día siguiente del fallo el Gobierno enviara su pliego. Pesino explicó la cronología: solicitó la prórroga en agosto de 2025, tuvo una primera entrevista en noviembre con el entonces viceministro Sebastián Amerio, volvieron a citarlo en marzo, y el ministro Mahiques le informó el 7 de abril que avanzarían con el trámite. El pliego se publicó el 24. «Fue simplemente coincidencia de fechas«, dijo. Y confirmó que se reunió con Mahiques: «Quiso conocerme, quiso saber qué opinaba del traspaso de la Justicia Nacional a la Ciudad«.
Sobre los 2.700 expedientes acumulados en su sala, reconoció que es «materialmente imposible» cumplir el plazo legal de 60 días, pero atribuyó el atraso a las 30 vacantes sin cubrir en la Cámara: «Recibimos 600 expedientes y resolvemos entre 500 y 600 por mes. Si estuvieran cubiertas las vacantes, sería diferente», señaló.
Pisacco: otra vez, un familiar de un periodista
El episodio Michelli dejó una pregunta flotando sobre toda la nueva tanda. La candidata Marina Pisacco —propuesta para la Sala VI de la Cámara del Trabajo— es esposa del periodista de TN Adrián Ventura. En la audiencia de hoy Pisacco expuso sin contratiempos: habló de sus 4.600 sentencias en siete años, advirtió que «lo que está en juego es el valor del trabajo humano» frente a la irrupción de la inteligencia artificial y remarcó que «una sentencia no es solamente una firma ni un número de estadística; es una tarea personalísima del juez que no puede ser reemplazada por ninguna inteligencia artificial». Nadie la interrogó sobre su vínculo con Ventura.

Los demás candidatos —Jueguen, Tula, Manauta, Loguarro y Rago Gallo— expusieron sin cruces significativos. Rago Gallo, el único del interior, dijo tener «muchas cavilaciones» antes de pedir la prórroga y que seguir administrando justicia era «una decisión de orden personal». Jueguen abogó por la resolución veloz de expedientes. Tula habló de las «habilidades que exorbitan lo jurídico» que necesita un juez moderno. Loguarro remarcó que los jueces «no somos librepensadores, tenemos que ser custodios de la ley y la Constitución».
Luego de más de tres horas de exposiciones y consultas, el dictamen pasó a la firma de los miembros de la comisión. Con el respaldo de Bullrich confirmado para los primeros tres, la audiencia terminó con el peronismo golpeando sobre Pesino pero sin los votos para bloquearlo. El Gobierno necesita seguir aprobando pliegos —hay más de 60 en lista de espera, muchos de ellos negociados como moneda de cambio con gobernadores y aliados a cambio de votos en el recinto. En este caso, Bullrich no dio la nota por diferenciarse de la intención del oficialismo.
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