Con una desconexión de la realidad preocupante, Javier Milei hace caso omiso a los conflictos internos que sacuden desde hace meses a su gobierno y se ahondaron este último fin de semana. El Presidente elige sumergirse en su propia agenda, dejando en manos de la suerte el control político de una gestión que por momentos parece abandonada.
Este lunes, disertó ante los alumnos de Macroeconomía Avanzada de la Maestría en Economía de la Universidad de San Andrés. Según comentaron desde el entorno del primer mandatario, fue el propio Milei quien le propuso a Federico Sturzzeneger, quien dicta clases en la universidad privada, organizar una clase especial para sus alumnos. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, una de las espadas ejecutoras del plan económico del gobierno, aceptó enseguida y se dispuso a organizar el evento con el rector de la universidad, Lucas Grosman, quien también participó del mismo.

Decidido a ignorar todo lo que ocurre a su alrededor, el presidente pasó más de una hora explicando microeconomía a alumnos de la UDESA, quienes no salían de su asombro por su nuevo profesor. Quienes lo conocen desde hace tiempo reconocen que el líder libertario tiene particular fascinación por dar clases y “bajar a tierra” los conceptos económicos que profesa desde que irrumpió en la vida mediática hace más de una década atrás. “Javier es así, para él hablar de economía es un placer”, recalcan desde su entorno.

Tanto así, que como si no fuese suficiente una vez a la semana, este martes Milei volverá a disertar ante un auditorio, esta vez en el marco del evento organizado por la Bolsa de Valores en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), donde el presidente utilizará sus minutos para exponer sobre inserción laboral, la visión de la macroeconomía actual y el potencial productivo de nuestro país.
La abultada agenda de charlas intrascendentes para el ejercicio político del gobierno que se organizó el presidente se dan en medio del aumento de la tensión entre los bandos que capitanean los integrantes del extinto Triángulo de Hierro. Las diferencias políticas y, a esta altura, ya personales entre la secretaria general de la presidencia, Karina Milei, y el asesor presidencial, Santiago Caputo, que hasta hace poco se mantenían veladas se convirtieron en una de las principales trabas de un gobierno que no logra salir de su laberinto autoconstruido.
Este fin de semana, el gurú del presidente apuntó sin rodeos contra una de las cuentas que se atribuyen a uno de los integrantes del círculo íntimo de Martín Menem por compartir una publicación de una cuenta de Instagram cuyo link habría sido compartido por el presidente de la cámara de Diputados, deschavado por el siempre indiscreto sistema de share sheet que utilizan algunas aplicaciones.

La cuenta @periodistaRufus, desactivada desde hace 48 horas, contaba con un haber de posteos en los que no sólo destrozaba al cerebro estratégico del gobierno libertario, también contra otro referentes del espacio como Manuel Adorni, el eyectado Guillermo Francos y hasta al propio Milei, a quien el usuario anónimo le cuestionó el plan económico y hasta su forma de ejercicio político.
El estallido del conflicto el sábado al mediodía no sólo despertó a las dormidas bases de Las Fuerzas del Cielo, la orga que tiene a Caputo como referente político, sino que también desató un nuevo escándalo puertas adentro del oficialismo. A la par que el resto de los mortales, ministros, legisladores y funcionarios del gobierno siguieron en vivo y en directo la escalada entre la facción del oficialismo que encabeza el cuarentón y la que coordinan los primos riojanos. “Es un quilombo”, se sinceró un integrante del oficialismo al ser consultado sobre la situación.

Pese a la escalada de la riña digital, lo cierto es que la cruzada tuitera todavía no tuvo repercusiones concretas dentro de la dinámica del gobierno. Todavía sin fecha confirmada, desde el oficialismo hacen saber que la dinámica de encuentro de la mesa política que se lleva adelante una vez por semana, al igual que las reuniones de gabinete, no serán suspendidas y, por el contrario, desde un sector del gobierno celebran que estas diferencias se manifiesten en un año no electoral. “El momento de pelearnos es ahora, no el año que viene que tenemos que enfocarnos en la reelección”, dicen.
El presidente, quien gusta mantenerse al margen de cada uno de los conflictos internos que tengan a su hermana y su amigo como implicados, siguió desde la Quinta de Olivos toda la situación y, según cuentan, cree que estos intercambios son sólo cosas de Twitter que no afectan a la gestión. Por eso, quienes lo rodean dan cuenta de que Milei no se pronunciará al respecto y seguirá manteniendo su ya clásica inacción mientras a su alrededor sus laderos se comen el hígado.

La misma dinámica se repetirá con la causa que tiene a Manuel Adorni como principal investigado por enriquecimiento ilícito en la causa que llevan adelante el fiscal Gerardo Pollicita y el juez federal Ariel Lijo. El líder libertario considera que todas las novedades que salieron a la luz sobre la significativa mejora de la calidad de vida del jefe de gabinete no son más que una operación mediática orquestada para desestabilizar su gobierno. Así lo dejó en claro con una publicación en la que defendió al eyectado José Luis Espert, quien debió ser corrido en plena campaña electoral por sus vínculos con el narcotráfico.

“Muchos periodistas y muchos políticos deberían pedir DISCULPAS PÚBLICAS. Pero todos sabemos que NO LO VAN A HACER, porque viven de operar, mentir, difamar y ensuciar. Y si surgiera el milagro de que algunos lo hicieran, no veríamos ni un DÉCIMO del tiempo empleado en pedirle disculpas con respecto al tiempo empleado en arruinarle la vida. Es por eso que NO ODIAMOS LO SUFICIENTE A LOS PERIODISTAS. Con José Luis Espert, SIEMPRE del lado de la verdad y de la libertad”, tuiteó el presidente dejando el claro que la defensa a los propios es una forma de vida.
Pese a los reclamos internos para salir de la parálisis, Milei mantendrá a Adorni como ministro coordinador y no se involucrará en la resolución del conflicto de intereses entre su hermana y su asesor. Por el contrario, el presidente apostará por hacer un homenaje en vida a Alberto Fernández quien, mientras los jirones de su gobierno quedaban tendidos en la mesa luego de cada carta y movimiento de Cristina Fernández de Kirchner, optaba por irse a dar clases a la Facultad de Derecho. Lo que se hereda no se roba.
TS/CM






