Un informe de la consultora PxQ cuestionó el principal indicador que el Gobierno utiliza para sostener que el consumo se encuentra en recuperación. Según el estudio, la medición oficial incorpora rubros que no reflejan necesariamente una mejora del mercado interno, por lo que la evolución real del consumo sería considerablemente menor a la difundida por la administración nacional.
La consultora dirigida por el economista Emmanuel Álvarez Agis explicó que las cuentas nacionales consideran como consumo privado todo el ingreso de los hogares que no se destina al ahorro. De esa manera, un aumento del gasto en servicios públicos, alquileres u otros componentes puede elevar el indicador sin que exista una mejora efectiva en la capacidad de compra de las familias.
“En la metodología del Indec, el consumo privado incluye una amplia gama de rubros, entre ellos el turismo en el exterior, el consumo de bienes importados, el gasto en servicios públicos como gas, electricidad, agua y transporte, el consumo de nafta y los servicios financieros y de salud. Por eso, aunque el indicador de consumo privado registró un crecimiento de 7,9% en 2025, eso no implica que el consumo en el mercado interno, lo que coloquialmente se denomina consumo a secas, haya evolucionado en la misma magnitud”, sostuvieron.

El trabajo también señaló que varios indicadores asociados al consumo masivo siguen lejos de los niveles alcanzados en 2017, último pico de actividad económica. Las ventas en supermercados, la masa salarial, el crédito al consumo y la comercialización de autos permanecen entre un 10% y un 30% por debajo de aquellos registros, mientras que crecieron las importaciones de bienes finales, el turismo emisivo y las ventas de combustibles.
A partir de esas diferencias, PxQ elaboró una medición alternativa denominada “consumo privado de bienes nacionales”, que excluye servicios públicos, servicios financieros y de salud, turismo emisivo, bienes importados y combustibles.
“Al descontar el comportamiento de esas partidas, surge que el consumo privado en el mercado interno aumentó 1,4% en 2025, lejos del 7,9% que mostró el consumo privado total”, señaló el estudio. La diferencia pone en duda uno de los argumentos más repetidos por el Gobierno para mostrar una recuperación sostenida de la actividad.
Además, el informe indicó que mientras el consumo privado total se encuentra 4,7% por encima de los niveles de 2023, el consumo en el mercado interno todavía se ubica 1,1% por debajo. “Esta estimación probablemente sea un indicador más relevante para seguir la dinámica del consumo y, por lo tanto, un termómetro del humor social”, concluyeron.
El combustible se llevó $ 116.600 extra del bolsillo de quienes tienen auto
En los últimos meses, una de las mayores preocupaciones para el bolsillo de los argentinos fue el precio de los combustibles. Desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, el litro de nafta súper aumentó en promedio $ 388 a nivel nacional, mientras que la premium subió $ 372, lo que representa incrementos del 24% y 19,7%, respectivamente, según el último informe del Instituto Argentina Grande (IAG).
De acuerdo con el reporte, el 46,5% de los hogares del país cuenta con al menos un vehículo. El IAG calculó que estos hogares consumen, en promedio, 75 litros mensuales de nafta súper y 26,2 litros de nafta premium. En consecuencia, se estima que los propietarios de vehículos afrontaron un gasto adicional mensual de $ 38.874. Desde el comienzo del conflicto, ese costo extra acumulado alcanza los $ 116.600. Si los precios actuales se mantienen, el sobrecosto anual podría llegar a los $466.497.
En relación con el impacto del encarecimiento de los combustibles sobre los salarios, el informe señaló que la cantidad de horas de trabajo necesarias para cubrir el gasto mensual en nafta pasó de 17,6 en febrero a 20,8 en abril. En ese sentido, destacó que “cubrir el gasto mensual en nafta implica tres horas más de trabajo”.
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