Fue masiva la marcha del Ni una Menos, la número once, que se da a pocos días del femicidio de Agostina Vega, de 14 años, en Córdoba. Un crimen que causó mucho dolor e indignación en el movimiento feminista al igual que lo que sucedió con el de Chiara Páez – también de 14 años que fue asesinada y enterrada por su novio en Rufino– en 2015, y que fue el detonante para la movilización del 3 de junio de ese año, que todavía se sostiene. Desde la organización, denunciaron “que en Argentina, bajo este Gobierno nacional, que también tiene otros ejemplos en las provincias, la vida de las pibas importa muy poco”.
Las estadísticas muestran que en la Argentina una mujer es asesinada cada 30 horas. Y que en estos once años desde que comenzó la movilización del Ni una Menos, hubo 3.073 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas (cuando el femicida mata a algún familiar para hacerle sentir dolor a la mujer), 78 transfemicidios, cuatro lesbicidios y 269 femicidios vinculados de varones adultos y niños. Son las cifras del informe del Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano”, de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, que muestran que más allá de las variaciones anuales, la violencia de género extrema se mantiene.
“La vida de las pibas importa muy poco, eso es lo que estamos viendo”, dijeron desde Ni una Menos en conferencia de prensa. Y denunciaron la desidia libertaria, pero también del Poder Judicial. “Que quede claro que estas vidas que el Gobierno nacional ha declarado como enemigas, como descartables y devaluadas, están organizadas, y que es gracias a la militancia feminista que el fiscal Raúl Garzón quedó expuesto en su misoginia y clasismo, mientras elogiaba morbosamente la tarea de los perros en la búsqueda”, afirmó Luci Cavallero, una de las referentas del NUM, en referencia al caso de Agostina.
“Nosotras hemos catalogado a este femicidio como una desidia organizada desde el Estado”, dijo Cavallero y apuntó directo a la Justicia, “que no buscó, que buscó tarde, que no implementó las medidas de alerta en el tiempo que requería, un Poder que además cuando tiene que exponer un fiscal (Raúl Garzón) para explicar cómo fue la búsqueda y hallazgo del cuerpo termina usando ese momento, donde podría haberle hablado al pueblo con una pedagogía que explique lo importante que es la vida de una piba, para felicitar a un perro”.
En medio de las críticas, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, evitó hablar de femicidio en el caso de Agostina y, llamativamente, pidió hablar de la “verdad completa”. «Un homicidio, sea cual fuere, no es únicamente lo que sucede durante una hora, dos horas, tres horas, donde sucede el hecho como tal. Una situación como esa refleja muchos frentes, un historial complejo, siempre es así. Y el mejor paso para avanzar es tener la verdad completa«, dijo.
Las cifras de la Corte Suprema
La semana pasada, la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación informó que las víctimas de femicidio pasaron de 228 en 2024 a 200 en 2025, lo que representa una baja del 12,3%. Pocas horas después, la senadora de LLA y exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se vanaglorió de los resultados y festejó la reducción de las políticas públicas el gobierno que integra. “Mejor que decir, es hacer. Mejor que llenar el Estado de estructuras multimillonarias inútiles, es tener decisión para proteger a las mujeres”, escribió en su cuenta de X.
Sin embargo, los cambios se explican por una disminución de casos en algunas jurisdicciones, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, donde sí existe un ministerio de Mujeres. Los femicidios pasaron de 98 en 2024 a 78 en 2025 (20 casos menos) en un territorio que, por su cantidad de habitantes, tiene una incidencia muy importante en las estadísticas.
Para Natalia Gherardi, directora ejecutiva del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género ( ELA), “la violencia no desapareció: sigue ocurriendo, sólo que en algunos casos el desenlace fatal pudo evitarse”. Según el Informe femicidios del 2025 del Ministerio Público Fiscal bonaerense, mientras bajaron los femicidios consumados, aumentaron las tentativas de homicidio contra mujeres en el marco de violencia familiar y/o violencia de género. Mientras que en 2024 se registraron 218 intentos, en 2025 fueron 301. Es decir, hubo más situaciones de altísimo riesgo detectadas o intervenidas antes de convertirse en desenlaces fatales.
«Que bajen los femicidios siempre es una buena noticia. Pero, decir que la violencia de género ya no es un problema o que el Estado puede retirarse con una variación de un sólo año, es falaz. Lo que muestran las estadísticas es otra cosa: hubo más tentativas de femicidio pero menos femicidios en el mismo año. Muchas mujeres sobrevivieron porque existieron intervenciones previas, dispositivos territoriales y políticas públicas que llegaron antes. Desarmar esas herramientas en este contexto no es eficiencia: es abandonar a las mujeres cuando más necesitan ayuda”, indicó Gherardi.
Desde ELA indicaron que la provincia de Buenos Aires es una de las pocas que mantiene jerarquizadas las medidas de prevención y atención de la violencia de género, junto con dispositivos provinciales, áreas municipales y mecanismos de articulación territorial e interinstitucional. “Esto no permite afirmar una causalidad automática. Pero sí vuelve muy débil el argumento contrario: que los femicidios bajan porque el Estado deja de intervenir. El Estado nacional se retiró y abandonó a las mujeres, las provincias (en distinto grado) no lo hicieron”, agregaron.
CDB/VDM






