El Senado definió suspender la sesión de mañana y postergarla para el 25 de junio, fecha que ahora sí blanqueó que incluirá el pedido de la oposición para votar una interpelación a Manuel Adorni. Después de más de hora y media de reunión de Labor Parlamentaria, convocada por Victoria Villarruel, quedó resuelto que dicha sesión que iba a realizarse este jueves se corre pero votará un proyecto para citar al jefe de Gabinete al interrogatorio para el 2 de julio, justamente la misma fecha en la que Adorni había anunciado que iría a dar su informe de gestión. José Mayans, jefe del interbloque Justicialista, no dejó dudas sobre cómo lo interpreta: «Ya no tiene la confianza del Congreso. Ha incurrido en varios delitos. Se va a votar para que venga a responder sobre la cuestión que mal informó en Diputados».
La negociación que llevó hasta ese resultado tardó casi dos días completos. Patricia Bullrich mantuvo conversaciones bilaterales con los jefes de la oposición dialoguista a lo largo de las últimas jornadas, que se cerraron en una reunión en el salón del bloque radical con Eduardo Vischi (UCR), Martín Goerling Lara (PRO), Carlos Espínola (Provincias Unidas) y Carolina Moisés (Convicción Federal), entre otros.

«La oposición fue bondadosa»
Algunos colaboradores de La Libertad Avanza explicaron a La Pluma la magnitud de lo que el bloque tuvo que negociar hoy. «Le dieron varios días al Gobierno. La misma oposición fue bondadosa. Podrían haber forzado a mañana«, señalaron, en referencia a que el peronismo y los aliados tenían los números para imponer la sesión esta misma semana y, en cambio, aceptaron correrla al 25. Sobre el futuro del propio Adorni, esas mismas fuentes relativizaron los rumores que circulan por los pasillos del Congreso: «Dicen que Adorni no sigue y al mismo tiempo dicen que Milei lo volvería a incorporar si lo remueven«, señalaron, dejando entrever que en el oficialismo no descartan un escenario en el que la eventual destitución termine siendo, en los hechos, un trámite reversible.
Según pudo reconstruir La Pluma, tampoco la oposición más dura está del todo cómoda con el rumbo que está tomando este proceso. El sector que lidera Mayans no quiere dejar como antecedente la primera remoción de un jefe de Gabinete en la historia constitucional argentina: «Sería la primera vez en la historia, no deja un buen precedente. A futuro te puede tocar lo mismo si te toca gobernar«, reconstruyó este medio entre fuentes cercanas a ese espacio. Es una tensión que conviene tener presente: el peronismo empuja la interpelación con la convicción de que Adorni mintió, pero sentar el precedente de una destitución por esta vía es un arma de doble filo que, eventualmente, podría usarse contra cualquier gobierno futuro. «Preferirían que fuera el gobierno quien resolviera la cuestión», agregaron.
Bullrich, al salir de Labor, dijo que la inclusión del proyecto de interpelación fue una propuesta de los bloques opositores y que «no será acompañado por La Libertad Avanza«. Explicó además el mecanismo: «Si se vota la interpelación, puede hacerse antes o después del informe, según lo que se acuerde; es un artículo operativo de la Constitución y requiere mayoría absoluta». Y anticipó que comunicaría al Poder Ejecutivo la decisión del arco opositor: «Informaré al Poder Ejecutivo para ver qué medidas se toman». La frase deja en evidencia algo que viene sucediendo hace semanas: Bullrich negocia el calendario, pero cada vez se cuida más de aparecer defendiendo al funcionario en el contenido.

Mientras tanto, el jefe del bloque PRO, Martín Goerling Lara, fue uno de los que marcó el tono más duro entre los aliados. Dijo que la permanencia de Adorni «no da para más» y confirmó que su bancada acompañará «un pedido de censura o remoción» si se llega a esa instancia. «Adorni no puede estar más en su cargo, lo dijo nuestro partido y lo expresó el expresidente Macri en un comunicado. La continuidad de Adorni en su cargo está rompiendo el vínculo con la sociedad y está paralizando la gestión», sostuvo.

El proyecto que se votará el 25 llega con una base de apoyo que ya asegura, sin contar imprevistos, gran parte de lo que necesita. Tiene 25 votos del interbloque Justicialista, a los que se sumarían los 3 de Convicción Federal, que responden a los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta) y Raúl Jalil (Catamarca), la mayoría de los diez radicales y los 2 senadores del PRO. A esa cuenta se agregan 2 santacruceños, 2 de Provincias Unidas, una salteña, 2 del Frente de la Concordia misionero, uno de Despierta Chubut y uno de la Neuquinidad. Con esos números, la mayoría absoluta que exige el artículo 101 de la Constitución para habilitar la interpelación parece estar prácticamente garantizada.
Lo que el Senado todavía no resolvió es el orden exacto del 2 de julio en caso de que la interpelación se apruebe: si se haría antes o después del informe de gestión que Adorni había ofrecido. Lo que sí quedó claro tras la reunión de hoy es que el destino de esa fecha ya no depende de lo que el propio jefe de Gabinete decida, ni siquiera de qué tan firme sea el rumbo de la oposición que lo empuja. El formato lo terminará de fijar el voto del recinto el 25.
JD/CM





