Patricia Bullrich negocia a contrarreloj con los bloques dialoguistas del Senado una salida de urgencia que hace una semana habría sonado impensada: suspender la sesión del jueves para evitar que el peronismo logre tratar la interpelación a Manuel Adorni. Fuentes parlamentarias confirmaron a La Pluma que la jugada de LLA es desactivar todo el temario —los siete pliegos judiciales y el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada incluidos— antes de que la sesión se instale y quede expuesta a una sorpresa. Mañana miércoles a las 18, la vicepresidenta Victoria Villarruel convoca a la reunión de Labor Parlamentaria que va a definir si eso ocurre.
La oficialización de la reunión de Labor llegaría con una propuesta de Villarruel que será discutida mañana: que Adorni no vaya el 2 de julio, como insiste el jefe de Gabinete, sino que concurra antes, el jueves 25 de junio. Para las autoridades del Senado, Adorni debió haber ido en mayo —tal como exige el artículo 101 de la Constitución— y julio ya es demasiado tarde. Esa diferencia de fechas, que parece menor, es en rigor el corazón de la pulseada: cada día que pasa sin que el Senado fije una fecha propia, es un día ganado para Adorni.
Lo que hace una semana parecía sin chances hoy empieza a cerrar. El peronismo tiene asegurados 28 votos: los 21 del bloque Justicialista de José Mayans, los 2 santiagueños de Gerardo Zamora, los 3 de Convicción Federal y los 2 de Justicia Social Federal (Fernando Salino y Fernando Rejal). Para llegar a los dos tercios necesarios y habilitar el tratamiento sobre tablas (porque el proyecto de interpelación con moción de censura que presentaron Mayans, Di Tullio y Fernández Sagasti no tiene dictamen de comisión), el bloque Justicialista necesita sumar a una veintena más entre los 10 radicales, los 3 del PRO, la tucumana Beatriz Ávila, los 2 santacruceños de Movere, la salteña Flavia Royón, los 2 misioneros, los 2 de Provincias Unidas, la chubutense Edith Terenzi y la neuquina Julieta Corroza.

Y la pieza que explica por qué el peronismo tiene, además de los números, el terreno a favor es que el oficialismo ya tenía previsto sesionar este jueves para dar media sanción al proyecto de propiedad privada de Sturzenegger. Eso significa que el quórum ya estaría resuelto antes de que arranque cualquier discusión sobre Adorni. Si Bullrich abre el recinto para tratar su propio proyecto, Mayans tiene la sesión servida para proponer el tratamiento sobre tablas de la interpelación. Es exactamente ese mecanismo el que ahora LLA quiere abortar de raíz, suspendiendo la sesión antes de que se llegue a ese punto.
Los gobernadores no quieren resolverle el problema a Milei
La Nación reconstruyó la negociación paralela que Diego Santilli mantiene con los gobernadores dialoguistas, y el panorama que describe es incómodo para la Rosada. «Es un tema que tiene que arreglar el Presidente, que no nos quieran involucrar a nosotros en esto», le dijo un gobernador a Santilli la semana pasada. Otro mandatario fue más elocuente: «Si no piden expresamente nada, es porque no les interesa retenerlo. Es una forma de que seamos nosotros los que les resolvamos el problema. Deben tener claro que si no hacen ellos lo que deben hacer, lo hará el Congreso». La estrategia de los gobernadores aliados es ganar tiempo y, al mismo tiempo, dárselo a Milei: esperan que sea el propio Presidente quien remueva a Adorni o que el funcionario presente la renuncia, antes de tener que definir una posición ellos mismos.
Entre los senadores que responden a esos gobernadores, la salteña Flavia Royón —que depende de Gustavo Sáenz— fue una de las voces más claras. «El debido proceso es primero una interpelación para garantizar transparencia y rendición de cuentas. No se puede hablar de moción de censura sin ese paso previo. Acá es el Presidente el que debe resolver esto», dijo a Futurock. Y agregó: «Con Adorni tiene que intervenir la justicia a esta altura, si no, va a intervenir el Congreso. Si la Justicia avanza y lo imputa y lo procesa, Adorni tiene que dar un paso al costado. Si no lo hace el presidente, va a intervenir el Congreso».
La entrevista de Adorni cambió posiciones en el Congreso
El otro dato que la Rosada mira con atención es lo que ya ocurrió en Córdoba. Después de la entrevista de Adorni con LN+, el peronismo cordobés giró y pidió abiertamente su renuncia. Esa posición adelantaría la que tomaría la senadora Alejandra Vigo si la interpelación efectivamente llega al recinto. Es la misma lógica de que se repita esa posición en Diputados, y que la postura del gobernador Martín Llaryora —que ya se sumó al pedido de sesión del 23 de junio en la Cámara baja— contagie a otros mandatarios dialoguistas como Raúl Jalil en Catamarca u Osvaldo Jaldo en Tucumán.

El otro frente: Diputados también empuja
La presión no es exclusiva del Senado. En la Cámara baja, 31 diputados firmaron el pedido para sesionar el 23 de junio con un temario que incluye dos interpelaciones a Adorni y tres proyectos para iniciar la moción de censura. El poroteo es ajustado: con esas firmas la oposición asegura unos 115 presentes, todavía lejos de los 129 necesarios para el quórum. El MID de Oscar Zago ya confirmó su acompañamiento, pero el PRO y la UCR —que vienen de cruzar duramente a Adorni en declaraciones públicas— no garantizan sumarse a una sesión convocada por otros bloques. Y aun si se lograra el quórum, sin dictamen de comisión se necesitarían dos tercios para habilitar el debate sobre tablas, algo que hoy nadie ve posible: el camino realista en Diputados pasa por emplazar a las comisiones a dictaminar y recién después convocar una nueva sesión, probablemente ya en el segundo semestre, después del Mundial.
Mañana, después de la reunión de Labor de las 18, va a quedar claro si LLA logró desactivar la sesión del jueves o si el peronismo consigue que ingrese al temario. De ahí en más, los pliegos, la propiedad privada, hasta la fecha en la que finalmente Adorni va a presentarse en el Senado, quedará subordinado a esa definición.
JD/CM










