Bitcoin volvió a perder terreno y cotizó por debajo de los US$ 60.000 esta semana, después de que el viernes llegó a tocar los US$ 58.000, su nivel más bajo desde 2024. La caída también impactó sobre el resto del mercado de criptomonedas, con fuertes bajas en Ethereum, XRP, Dogecoin, Cardano y otros activos digitales, mientras que Solana logró mantenerse en terreno positivo.
El retroceso se da en un contexto de mayor aversión al riesgo en los mercados financieros. La política monetaria restrictiva de Estados Unidos y las elevadas tasas de interés continúan reduciendo el apetito de los inversores por los activos de mayor volatilidad. A esto se suma una nueva ola de salidas de capital de los ETF al contado de Bitcoin, que acumularon su séptima semana consecutiva de rescates, con retiros por US$ 1.350 millones en los últimos siete días.
Julián Colombo, director de Bitso para Sudamérica, explicó que «esta caída se debe principalmente a un momento de mayor cautela global. En gran medida, esto responde a la política de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed): las altas tasas de interés y un entorno de liquidez global más restrictivo reducen el apetito de los inversores por activos de riesgo como las criptomonedas».
El ejecutivo agregó que este escenario coincidió con ventas masivas por parte de algunos grandes fondos cotizados (ETF) de Bitcoin, lo que generó un efecto contagio de ventas de corto plazo. Sin embargo, destacó que el comportamiento de los usuarios argentinos fue diferente al observado en otros mercados financieros. «A pesar de este clima de incertidumbre externa, la respuesta en nuestro país demuestra una gran madurez. El usuario argentino entiende muy bien el mercado: utiliza los dólares digitales para proteger sus ingresos en la gestión del día a día, pero mantiene a Bitcoin firmemente como un refugio de valor para el mediano y largo plazo».

Según datos internos de Bitso, los argentinos aprovecharon la baja de precios para aumentar sus compras de Bitcoin. «Incluso hemos visto que los argentinos aprovechan estas bajas temporales en la cotización para comprar de manera más conveniente y en estos casos la respuesta no es salir, sino aprovechar la oportunidad y comprar», afirmó Colombo. La compañía indicó que, tras las ventas registradas entre el 20 y el 22 de junio, el interés comprador se recuperó con fuerza: el miércoles 24 fue el día de mayor actividad de la semana en Argentina, México y Brasil, mientras que en el mercado argentino el volumen de compras de Bitcoin llegó a triplicar el promedio diario.
En la misma línea, Rodrigo Durán Guzmán, director de Comunicaciones de Notbank by CryptoMarket, sostuvo que «más que hablar de una ‘caída’ de Bitcoin como un fenómeno aislado, creo que es importante entender que estamos viendo una corrección propia de un activo altamente sensible al contexto macroeconómico global». En ese sentido, explicó que el mercado está reaccionando a una combinación de factores como las expectativas sobre las tasas de interés en Estados Unidos, la incertidumbre geopolítica, el fortalecimiento del dólar y una mayor aversión al riesgo por parte de los inversores.
«Sería un error interpretar esta corrección como un cambio estructural del mercado», afirmó Guzmán. Según explicó, los ciclos anteriores muestran que los retrocesos de Bitcoin suelen convivir con un proceso de maduración del ecosistema. «La adopción institucional continúa creciendo, la infraestructura financiera alrededor de los activos digitales es mucho más robusta que hace algunos años y existe una mayor integración entre las criptomonedas y los mercados financieros tradicionales», destacó.
Sobre las perspectivas, el ejecutivo consideró que «probablemente veremos un mercado que seguirá siendo muy sensible a las decisiones de los principales bancos centrales, a la evolución de la inflación y al escenario geopolítico internacional». No obstante, agregó que «si esas variables comienzan a estabilizarse y mejora el apetito por activos de riesgo, Bitcoin podría retomar una trayectoria alcista».
«Lo relevante es entender que el mercado está entrando en una etapa de mayor madurez. Las oscilaciones seguirán existiendo, pero cada vez estarán más vinculadas a fundamentos económicos que a la mera especulación», concluyó Guzmán. En ese marco, remarcó que quienes analizan Bitcoin con una visión de largo plazo suelen enfocarse menos en las fluctuaciones diarias y más en las tendencias estructurales que fortalecen su posición dentro del sistema financiero global.
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