El peor terremoto en más de un siglo: eso fue lo que pasó el miércoles en la zona norte de Venezuela. Fueron dos. El primero de 7,2 en la escala de Richter y el segundo, 7,5. Hubo 39 segundos de entre uno y otro. Dejaron, por el momento, 1.200 muertos y miles de desaparecidos. Las localidades son San Felipe y Yumare, en la costa del Caribe. Allí se generó un “doblete sísmico”, un fenómeno poco habitual, pero que tiene antecedentes cercanos en ese país –aunque a menor escala– y en Pakistán. “No hay forma de preverlo, no existe la tecnología para adelantarse”, afirmó Javier Grosso, docente e investigador de la Universidad Nacional del Comahue.
El primer sismo tuvo su epicentro en San Felipe. Solo 39 segundos después, a 45 kilómetros de distancia, en Yumare, se sintió el segundo. A pesar de las distancias, ambos forman parte del mismo proceso tectónico en un sistema conectado de fallas. “El terremoto tiene un mecanismo absolutamente natural, es una zona de límite de falla que se denomina transformante. Las placas tectónicas tienen diversos tipos de límites. En algunos casos se separan, en otros casos colisionan y una subduce, se mete por debajo de la otra y se deslizan lateralmente en sentidos opuestos o en velocidades distintas de movimiento”, le explicó Grosso a La Pluma.

Esos sistemas se mueven entre 3 y 4 centímetros al año, pero “la acumulación de energía producto de la fricción es la que puede dispararse al momento de un temblor, una energía que puede estar siendo acumulada durante miles, cientos o millones de años. A partir del momento en que se dispara el temblor, esa energía es liberada”, describió Grosso, que es integrante del Observatorio de Sismicidad Inducida en Vaca Muerta.
Los “dobletes sísmicos” no son frecuentes, se dan cuando coinciden «dos terremotos de magnitud muy parecida, muy seguidos en el tiempo y muy próximos en el espacio», según explicó la sismóloga de la Red Sísmica Nacional española de España, Lucía Lozano, a la agencia EFE. Sus registros indican que hubo «dos terremotos muy seguidos en Venezuela septiembre de 2025, pero de magnitudes más pequeñas, de 6,2, y 6,3», y uno en Pakistán en 1997, con sismos de 7,0 y 6,8.
Cada año el Centro Nacional de Información sobre Terremotos del Servicio Geológico de EE.UU. (USGS) detecta alrededor de 20.000 terremotos en el mundo. Es decir, cada día hay 55 terremotos. La cuestión es la magnitud.
Grosso explicó que “el mecanismo geológico de la liberación de energía responde a que el primer movimiento cambia el estado de las tensiones en el subsuelo y al liberar esa energía activa un segundo segmento conectado con la falla de Yumare, otra de las estructuras geológicas, y esa liberación de energía y la casi simultaneidad de dos episodios sísmicos de tal magnitud, son las que no generan la posibilidad de una respuesta”.
Según los registros oficiales hay alrededor de 250 edificios destruidos, además de calles cubiertas de escombros y viviendas ahora inservibles. Habrá más consecuencias materiales. Los edificios que no se cayeron pero que tienen daños estructurales imposibles de recuperar tendrán que ser próximamente derrumbados.
“El primer movimiento es el que debilita severamente los edificios y toda la red de servicios y de comunicaciones. La segunda sacudida, que es inmediata, golpea sobre un área que estaba visiblemente ya vulnerada. Eso es lo que golpea y genera los mayores impactos”, explicó Grosso.

Venezuela es un país en los que suelen registrarse sismos, pero nunca de esta gravedad. El más intenso fue el 21 de agosto de 2018, que se sintió en varios estados y provocó daños en edificios de Caracas y del Este del país. Mientras que en septiembre de 2025, hubo 189 eventos sísmicos en Zulia, que generaron roturas en viviendas, hospitales, puentes, y servicios eléctricos.
¿Existen formas de prevenir catástrofes naturales como ésta? La respuesta es no. “No hay forma de preverlo, no existe la tecnología para adelantarse al sismo y realizar una predicción del momento exacto en el que se va a liberar la energía que constituye un terremoto. Sí hay formas preventivas de redes de monitoreo”, explicó Rosso. Ante esto, la prevención sísmica pone el foco en la infraestructura y en la forma de construir, a través de los reglamentos de construcción civil para generar lugares antisísmicos que puedan soportar estos procesos de liberaciones de energía gigantescas.
Desde diferentes puntos del mundo se organizaron envíos de asistencia humanitaria para Venezuela que atraviesa una de las peores crisis naturales de su historia. Uno de ellos fue Argentina, que envió tres aviones equipados con rescatistas y equipamiento. El canciller Pablo Quirno anunció que las brigadas argentinas ya están en la zona.
El futbolista argentino Lucas Trejo continúa con la búsqueda de su familia, que vivía en uno de los edificios derrumbados en la zona de La Guaira. “Sigo buscando a mi familia”, escribió el jugador en Instagram y pidió ayuda para conseguir máquinas especiales para levantar los escombros debajo de los cuales se presume que están su mujer y sus dos hijos pequeños.
CDB / VDM





