Cuando estalló el Adornigate y Comodoro Py avanzaba a paso redoblado en tándem con gran parte de los medios de comunicación, se imponía un interrogante. ¿Algo se quebró entre Javier Milei y el círculo rojo? ¿O es el establishment mostrando los dientes y pujando por negocios?
A la luz de los acontecimientos de los últimos días es evidente que el sistema político no rompió con el experimento libertario, sino más bien lo contrario. Esta semana se vio cómo el caso Adorni, además del costo político -que podría haber sido mucho menor al que se cree- paradójicamente le sirvió estos meses al Gobierno para llevarse la marca. Junto con la aparición sorpresiva de los videos pornográficos de Jésica Cirio exhibiendo dólares escondidos, la corrupción flagrante de alto impacto televisivo a un lado y al otro de la grieta copó las primeras planas, mientras los elefantes pasaron por atrás.

La distopía libertaria incluyó a un gobierno supuestamente debilitado por el escándalo en torno a su jefe de Gabinete, finalmente eyectado por las acusaciones de enriquecimiento ilícito, mientras lograba aprobar proyectos sustanciales y que cambiarán la matriz económica argentina. ¿A dónde estaba la debilidad, entonces? ¿A dónde estaba la crisis política? Ni crisis, ni debilidad. En medio del tornado Manuel, Javier Milei y el lobby casi sin precedentes del poder económico logró la media sanción del Súper Rigi en la cámara de Diputados con votos de la UCR y el PRO.
La madre del borrego
He aquí, junto a la reforma laboral que ya es un hecho, una de las madres del borrego. Como detalló Julián D´Imperio en La Pluma, Un régimen de beneficios fiscales por 30 años para proyectos de inversión superiores a los 1.000 millones de dólares. La ley con nombre y apellido –Peter Thiel– para inteligencia artificial, data centers, baterías de litio, autos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas e iniciativas vinculadas al uranio. Los incentivos incluyen una alícuota reducida de ganancias al 15% (el mínimo permitido a nivel mundial), amortización acelerada, deducción de quebrantos sin límite temporal, arancel cero para importaciones y exportaciones, contribuciones patronales reducidas al 10% para nuevas relaciones laborales y la posibilidad de someter controversias con el Estado a arbitraje internacional. Es decir, sesión total de soberanía jurídica con consecuencias a larguísimo plazo.

El avance del Rigi II es un ejemplo cabal de que el reseteo de la economía argentina avanza y goza de buena salud. Mientras aliados y opositores de cotillón se escandalizaban por los medios y escribían comunicados rimbombantes con el caso Adorni, lo protegieron en el Congreso hasta el último minuto y levantaron las dos manos para votar a favor del modelo extractivista. También, claro, del pago por 170 millones de dólares a los fondos Buitre. Que un corrupto no arruine el modelo.
Y el modelo es, se sabe, para pocos. Minería, Agro, intermediación financiera como protagonistas del crecimiento del PBI, que no dan valor agregado ni generan el empleo suficiente para compensar lo perdido por la industria, las Pymes y el comercio, en agonía desde diciembre del 2023.
Y Mientras se registra el menor consumo de leche per cápita de la última década, hay récord de venta de autos de lujo. Eso que llaman una economía a dos velocidades es, en verdad, una economía desigual e injusta.

Volantazo
Después de casi cuatro meses de falta de reacción, el gobierno primero dio un paso para el volantazo. Antes de soltar a Adorni, designó a un nuevo vocero con perfil económico (al que igual se le preguntaría por Adorni en cada aparición si lo seguían sosteniendo) y a un nuevo secretario de Comunicación con experiencia de gestión y recorrido político. Los cambios con Adrián Ravier y Fabián Fernández a la cabeza -dicen cerca de los nuevos funcionarios- buscarán un refresh en la relación con los medios de comunicación. Profesionalismo, pragmatismo y expertise necesarios para el año electoral que asoma a la vuelta del mundial. Nadie debería subestimar a LLA, mucho menos el peronismo, encerrado en sus propias internas y desmadres.

Se terminó el «siga-siga»
La distopía de la época permitió el «siga, siga» de Adorni todo este tiempo y los hermanos presidenciales que solo saben de borrar límites y normas, avanzaban igual como si nada pasara. Pero sí pasaba. Y tuvieron que eyectar al hombre en el que decían creer ciegamente. La bandera de la lucha contra la casta, los corruptos y coso quedará arrumbada en un cajón, al menos por un tiempo.

Con la salida Adorni; la llegada de Diego Santilli para administrar el Estado y coordinar a los Ministros y la renovación del equipo de comunicación, con el vértigo que lo caracteriza por vez número mil el gobierno libertario pareciera salir de su propio laberinto. Nadie podrá negar su capacidad de reinvención y supervivencia, al menos mientras Trump y el establishment le sostengan la mano. Porque Dios Sistema aprieta pero no ahorca.
SC






