Estados Unidos lanzó este miércoles una segunda ronda de ataques contra Irán, horas después de que Donald Trump prometiera «golpear duro» a Teherán por los bombardeos atribuidos a los iraníes contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz. El propio Trump lo anticipó en redes sociales, junto a una imagen de lo que parecía ser un bombardeo en territorio iraní: «Esto es en represalia por el bombardeo de barcos de ayer por parte de Irán. Si vuelve a ocurrir, será mucho peor«.
El Mando Central estadounidense (Centcom) confirmó en la red X que sus fuerzas «han comenzado a llevar a cabo ataques adicionales contra Irán para reducir aún más su capacidad de amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz«. Según el organismo, los bombardeos alcanzaron más de 80 objetivos: sistemas de defensa antiaérea iraníes, instalaciones de radar costero y sesenta embarcaciones ligeras de la Guardia Revolucionaria. El objetivo, remarcó Centcom, es «degradar la capacidad de Irán para seguir atacando el comercio internacional» en una de las rutas más sensibles para el comercio mundial.
At the direction of the Commander in Chief, U.S. Central Command forces have started conducting additional strikes against Iran to further degrade their ability to threaten freedom of navigation in the Strait of Hormuz. The United States is holding Iran accountable for recent…
— U.S. Central Command (@CENTCOM) July 8, 2026
La agencia estatal iraní IRNA reportó explosiones en las ciudades portuarias de Bandar Abás, Konarak y Chabahar, y confirmó la muerte de un integrante de los Guardias de la Revolución. La prensa estatal elevó a al menos ocho los efectivos de las fuerzas armadas iraníes muertos en los ataques.

La ofensiva llega apenas un día después de que Trump diera por terminado el cese al fuego con Irán. «Por lo que a mí respecta, ha terminado«, declaró el miércoles durante la cumbre de la OTAN en Turquía, donde también advirtió: «Esta noche les vamos a dar duro«. Pese al tono, el mandatario dijo esperar que los combates terminen pronto y dejó abierta la puerta a una nueva ronda de conversaciones con Teherán, con quien Washington negocia desde junio una salida duradera al conflicto.
El anuncio tuvo impacto inmediato en los mercados: el barril de Brent saltó 5,21% hasta los 78,02 dólares, y llegó a superar los 80 dólares durante la sesión, un nivel que no tocaba hacía más de dos semanas.
Irán no tardó en responder. Los Guardianes de la Revolución afirmaron haber atacado decenas de instalaciones militares estadounidenses en Kuwait y Baréin, lo que generó alarma en la región. «El fantasma de la guerra vuelve a planear sobre nosotros», se lamentó Nawal Saad, una funcionaria bahreiní, tras despertarse con las alertas antiaéreas. El negociador iraní Mohamad Baqer Qalibaf acusó a Washington de incurrir en violaciones «graves» del entendimiento entre ambos países, entre ellas la reimposición de sanciones al petróleo iraní: Estados Unidos revocó las exenciones que permitían ciertas ventas de crudo mientras avanzaban las negociaciones.
Un funcionario estadounidense dijo a la agencia internacional de noticias AFP que las acciones iraníes en el estrecho fueron «totalmente inaceptables» y que «tendrán consecuencias».
El conflicto en Oriente Medio se reabrió a fines de febrero, con los ataques estadounidenses e israelíes que mataron al líder supremo iraní, Alí Jamenei. Desde entonces, Irán busca controlar el paso por Ormuz mediante el cobro de tasas y advirtió que atacará a los barcos que no respeten los corredores autorizados, mientras que Pakistán y Qatar, mediadores del proceso, reclamaron una desescalada inmediata junto con Naciones Unidas. El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió «medidas inmediatas para desescalar» y la reanudación del diálogo, en momentos en que la Organización Marítima Internacional contabiliza unos 6.000 marinos bloqueados en el Golfo por la reanudación de las hostilidades.
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