Hubo un tiempo en el que Javier Milei juraba a propios y ajenos que el suyo sería un gobierno de un período. Sin ocultar el cansancio político y mental que le genera llevar las riendas del presente y futuro del país, el jefe de estado prometía a sus interlocutores que, finalizada su aventura presidencialista, se refugiaría junto a sus perros en una chacra en el interior del país con el espacio suficiente para que sus hijos de cuatro patas pudiesen correr libres. Él, mientras tanto, viviría de dar charlas y de su autoexplotación como figura de ultraderecha. A menos de un año y medio de terminar su gestión, el líder libertario ahora apuesta a su reelección.
El primer mandatario ya habla fluidamente sobre su campaña para renovar por otros cuatro años su alquiler en la Casa Rosada. No sólo expone su voluntad dentro de discursos y charlas con importantes miembros del círculo rojo. El presidente puso a trabajar a su hermana Karina y a su flamante jefe de gabinete, Diego Santilli, para que le aseguren la renovación de la confianza política en todos los puntos del país.
El trabajo que comparten ambos está meticulosamente delimitado. La secretaria general de la presidencia, quien a su vez ejerce como presidenta de La Libertad Avanza a nivel nacional, está a cargo del armado y la construcción territorial del partido en todo el país. En este marco, El Jefe dio por iniciada una gira de inauguraciones de escuelas de dirigentes en las provincias, con las que apuesta a construir y consolidar cuadros propios que le permitan al oficialismo -y a ella misma- tener espadas fieles para competir contra los oficialismos y oposiciones de cada provincia.

La primera se inauguró en la Ciudad de Buenos Aires, donde la hermana presidencial está dispuesta a competir con sello propio para arrebatarle el control de la hegemonía que desde hace dos décadas custodia celosamente el PRO. Aunque no está claro cuál será el acuerdo que se cerrará con Jorge Macri -nadie dentro de Uspallata ni dentro de la Casa Rosada da por asegurada ninguna alianza-, en ambos campamentos coinciden en que la división del voto liberal podría ser contraproducente para ambos. Por eso, la confluencia parecería ser la mejor opción.
Misiones, por su parte, fue otra de las provincias en las que Karina desembarcó junto al presidente de la Cámara de Diputados y vice del partido, Martín Menem, para lanzar la sede territorial de la escuela. En la provincia gobernada por Hugo Passalacqua y manejada en las sombras por Carlos Rovira, La Libertad Avanza tiene un importante peso que podría consolidarse el próximo año con la candidatura a gobernador del ex tenista Diego Hartfield y no se descarta que el saliente secretario de Comunicación, Javier Lanari, sea recompensado con una candidatura por la diputación.
Aunque la agenda todavía está en preparación, desde el partido afirman que las inauguraciones de escuelas se seguirán dando a lo largo del año, con la intención de tener filiales en cada una de las veinticuatro sedes electorales.
Por fuera de lo partidario, Santilli tiene como tarea consolidar la relación con gobernadores para lograr no sólo contar con los apoyos dentro del Congreso, sino también lograr, en el mejor de los casos, un traspaso confeso a La Libertad Avanza para comenzar a tener mandatarios propios. En este punto, el ministro coordinador hace saber de primera mano a cada uno de los jefes provinciales con los que se reúne sobre los sueños de reelección del jefe de estado y tantea la voluntad de acompañamiento. Aunque la idea es comenzar con la rosca electoral lo más pronto posible, en el oficialismo saben que las primeras definiciones no se darán hasta bien entrado el último trimestre del año y el inicio del próximo.

En el mientras tanto, Milei deberá dar sobradas muestras de merecer la renovación del apoyo popular. Por eso, el presidente modificará diametralmente su postura frente a los gobernadores dialoguistas, el empresariado y el círculo rojo al que debe convencer para que apoye su aventura. Sin perder lo que dentro de Casa Rosada definen como “la esencia del Milei auténtico”, el jefe de estado comenzará a mostrarse más moderado y propositivo en lo discursivo, tal como se lo pudo escuchar durante su discurso en la celebración por el 210 aniversario del Día de la Independencia en Tucumán.
Otro de los puntos que dentro del gobierno saben fundamental para conseguir el apoyo social para la reelección es el factor económico. En este sentido, Luis Caputo se convertirá en un jugador fundamental puesto que el ministro de Economía no sólo deberá seguir haciendo malabares para consolidar la baja inflacionaria, también deberá convencer a los mercados, inversores y agentes de la economía que el modelo Milei es sustentable en el tiempo y que el ya exprimido “riesgo kuka” es un fantasma del que nadie volverá a saber en el corto plazo.

El lanzamiento del Programa Financiero 2026-2027 que el Messi de las finanzas presentó esta semana junto al viceministro de Economía, José Luis Daza, y el secretario de Finanzas, Federico Furiase, fue un puntapié inicial de esta estrategia. En este mismo sentido, el proyecto con el que el oficialismo aspira a cambiar la carta orgánica del Banco Central será otro de los factores a los que el gobierno se abrazará para demostrar la robustez del plan.
En una entrevista que brindó este viernes, Milei se puso al frente de la defensa de esta modificación y afirmó que “la nueva Carta Orgánica termina con 91 años de abuso de la política al sector privado vía inflación. La reforma contempla fortalecer la gobernanza del Banco Central para que remover a sus autoridades sea difícil.” Otro guiño institucionalista para el sector que reclama estabilidad a largo plazo.

Aunque dentro del gobierno advierten que la campaña formal todavía no tiene fecha de inicio, lo cierto es que una vez finalizado el mundial y el receso vacacional de julio, cada uno de los movimientos que ejecute el presidente tendrán ocultos su intención. Tal como ocurrió durante las últimas dos elecciones, la estrategia estará a cargo de su asesor y hermano del alma, Santiago Caputo, quien deberá hacer equilibrio entre sus ideas y la jefatura política de Karina, quien no temerá en cortarle la cabeza si el gurú da un paso de más.
TS/CM





