En noviembre del 2023, cuando Mauricio Macri selló junto a Karina Milei y Santiago Caputo el acuerdo electoral que pasó a la historia como el Pacto de Acassuso, en el que el cabecilla del PRO y los representantes políticos de Javier Milei acordaron confluir en una propuesta de unidad para ganarle a Sergio Massa, nunca se imaginó que tres años después de aquella hazaña se encontraría en la humillante situación de pedirle definiciones sobre un futuro conjunto a los recién llegados de la política.
El jueves por la noche ex presidente ojos de cielo participó de la gala solidaria anual de Hacemos, la fundación creada por María Eugenia Vidal en 2024. Durante la alfombra roja del evento, el bostero fue abordado por la prensa presente que le consultó respecto al estado de situación de las negociaciones entre su partido y La Libertad Avanza. “No han avanzado nada”, dijo escueto y mordaz, confirmando lo que hace meses advierten desde el gobierno nacional: con Mauricio no tienen nada que hablar.

Cada quince días, el ex macrista y actual jefe de gabinete, Diego Santilli, recibe junto a los karinsitas Martín y Eduardo “Lule” Menem a los diputados Cristian Ritondo y Fernando De Andreis en Casa Rosada. Durante todas las horas que pasan encerrados, los barones se ponen en autos sobre los últimos acontecimientos del gobierno y acuerdan una línea unificada para avanzar en materia parlamentaria para los proyectos de turno que el oficialismo aspira a tratar, pero en ninguno de los minutos de conversación se detienen a hablar de lo que verdaderamente importa: con qué bases y condiciones van a jugar el próximo año.

En 2025, presionados por el traspaso de figuras amarillas al espacio violeta -entre ellas el propio Santilli y Patricia Bullrich, quien hasta hizo un acto de colación para mostrar al mundo su nueva afiliación-, el partido fundado por Mauricio Macri dos décadas antes debió plegarse a las exigencias de la hermana presidencial de llevar a sus candidatos en una boleta unificada que tuvo el nombre de Frente La Libertad Avanza, sin rastro alguno de la imagen e impronta del PRO, más allá de los nombres propios que integraban las listas a nivel nacional. Casi dos años después, Karina quiere repetir la hazaña.
Con el desgaste de la gestión más consumado, desde hace meses que el bostero analiza milimétricamente el escenario político y, confían desde su círculo, duda sobre cómo proceder. Hace un tiempo, cuando decidió relanzar el PRO, apuntó a reconstruir su fuerza de centroderecha como la opción moderada y entrenada a la gestión libertaria que, pese a todo, sigue teniendo buena imagen entre sus votantes. En este marco, incluso, se llegó a especular con un posible reencuentro con Horacio Rodríguez Larreta y la propia Bullrich que, por lo menos públicamente, nunca se concretó.

Todavía sin definiciones concretas sobre el futuro, Macri activó el modo destructivo para poder marcarle la cancha a un gobierno que siente, desde hace tiempo, lo maltrata más de la cuenta. Esta semana, las cuentas oficiales del partido amarillo publicaron un comunicado en el que se pronunciaron sobre la reelección de Luis Inacio Lula Da Silva en Brasil. “La Argentina necesita una política exterior que sepa dialogar más allá de las diferencias y que defienda siempre el interés de los argentinos”, reza el posicionamiento del partido amarillo, postura diametralmente opuesta a la adoptada por la gestión libertaria y el propio presidente que, hasta el momento, sigue sin pronunciarse al respecto de los comicios en el país vecino.
Como si fuese poco, Macri se tomó personal la mojada de oreja a los malos modales del libertarismo y saludó personalmente a Lula por su elección. El reelecto mandatario agradeció el saludo a través de su cuenta de Twitter y no perdió oportunidad para enviarle un palito a su par. “Comparto plenamente el deseo de una región que trabaje unida por el desarrollo y la prosperidad de nuestros pueblos. Y recuerdo con nostalgia los tiempos en que diferencias circunstanciales entre nuestros países se discutían y se solucionaban de manera civilizada y republicana”, sostuvo.

En sintonía, le pidió a su jefe de bloque en Diputados que marque distancia con el proyecto del Presupuesto 2027 que el oficialismo pretendía tratar estos días en el recinto y con estas modificaciones se ve obligado a seguir dilatando la discusión. Entre los puntos más sensibles, el PRO solicitó una baja del impuesto a los combustibles; mayor transparencia en las concesiones de obras a entidades privadas; extender los régimenes para beneficiar a la promoción automotriz; reducción del IVA para la producción avícola y sus derivados; un régimen de antievasión para billeteras virtuales y exigió la regularización de las transferencias de coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires. En el gobierno dicen todavía estar analizando los cambios propuestos para tomar una definición.
Si bien desde ambos sectores dan por descontado que se terminará cerrando un acuerdo tanto a nivel nacional como provincial (Jorge Macri en CABA, Rogelio Frigerio en Entre Ríos y Nacho Torres en Chubut ya dieron el visto bueno para avanzar en una convivencia), aún no está claro cómo se cerrarán estas negociaciones y si el ex presidente estará dispuesto a rotularlas. Por lo pronto, se espera que el próximo martes sus enviados vuelvan a reunirse en Balcarce 50 con los interlocutores karinsitas para, aparentemente, seguir sin avanzar.
TS/CM










