La salida de Manuel Adorni de la función pública quedó formalmente completada con su renuncia al directorio de YPF, cargo que ocupaba como representante del Estado en la petrolera de mayoría estatal. La dimisión se produjo pocos días después de haber dejado la Jefatura de Gabinete, en medio de la investigación judicial por enriquecimiento ilícito que enfrenta desde hace tres meses.
En una breve nota dirigida al presidente de YPF, Horacio Marín, Adorni comunicó su decisión de abandonar el cargo de director titular por la Clase A. La renuncia deberá ser aceptada por el directorio de la empresa, que prevé reunirse la próxima semana para tratar el tema y avanzar, además, con la designación de Diego Santilli como su reemplazante en representación del Estado.

Con este paso, el exfuncionario terminó de desvincularse de todos los cargos públicos que desempeñaba durante la administración de Javier Milei.
La causa judicial que investiga presuntas inconsistencias patrimoniales, operaciones inmobiliarias, movimientos financieros y compras realizadas con tarjetas de crédito de empleados públicos avanza. Aunque el exjefe de Gabinete negó haber cometido delitos y sostuvo que fue acusado «sin un solo hecho de corrupción», la investigación continúa y la Justicia todavía no resolvió su situación procesal.

En este contexto, Adorni analiza mudarse a Uruguay. La información fue revelada por el periodista Eduardo Feinmann, quien afirmó que el exfuncionario manifestó a su entorno que ya no puede caminar por la calle sin recibir insultos y que busca alejarse de la exposición pública.
Según trascendió, uno de los factores que favorecería esa decisión es que actualmente no pesa sobre él ninguna restricción judicial que le impida salir del país. Por ese motivo, podría establecer residencia en Uruguay mientras continúa el proceso judicial.
Allí tendría además un vínculo cercano con el conductor Marcelo Grandío, amigo personal de Adorni y actual integrante de la TV Pública, con quien mantiene una relación desde antes de su paso por el Gobierno.

Sin embargo, especialistas advierten que una eventual mudanza no interrumpe la investigación judicial ni lo exime de comparecer ante la Justicia argentina. En caso de que el juez considere que existe riesgo de fuga, podría disponer medidas para restringir su salida del país en una etapa posterior del expediente.
Pese a la renuncia y al avance de la investigación, el presidente Javier Milei volvió a defender públicamente a su exjefe de Gabinete.
Durante una reunión con legisladores oficialistas, el mandatario sostuvo que Adorni fue víctima de una «operación» política y mediática, postura que ya había expresado durante su reciente viaje a España.
«Yo sigo confiando en la inocencia de Adorni. Es una persona honesta», afirmó el Presidente, quien cuestionó las críticas al exfuncionario y remarcó que la Justicia aún no dictó una sentencia.
Milei también aseguró que, de comprobarse algún delito, sería el primero en apartarlo definitivamente: «Si la Justicia lo considera culpable, lo eyecto de una patada», sostuvo.
El mandatario rechazó además que la salida de Adorni respondiera a problemas de gestión o a la posibilidad de una interpelación parlamentaria. Según explicó, la decisión obedeció exclusivamente al impacto que la causa judicial y la exposición pública tuvieron sobre el entorno familiar del exfuncionario.
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