El grupo italiano Benetton vendió las más de 900.000 hectáreas que tenía en la Argentina y puso fin a más de tres décadas de presencia en el negocio agropecuario local. Los compradores son un grupo de accionistas y directivos de Adecoagro, encabezado por Mariano Bosch, fundador y CEO de la compañía agroindustrial. La operación implica un cambio de manos de uno de los mayores patrimonios rurales del país, pero también vuelve a poner sobre la mesa una discusión que atraviesa al país desde hace décadas: quiénes son los dueños de la tierra.
La transacción comprende la adquisición de dos sociedades que pertenecían al holding de la familia italiana: Compañía de Tierras Sud Argentino (CTSA) y Ganadera Cóndor. En conjunto, administran aproximadamente 920.000 hectáreas distribuidas entre Buenos Aires, Río Negro, Chubut y Santa Cruz, además de más de 300.000 cabezas de ganado.
Un dato relevante es que la compra no fue realizada por Adecoagro como compañía, sino por sus accionistas y directivos a título personal. Bosch encabezó el grupo inversor y asumirá la presidencia de las dos sociedades, mientras que Agustín Dranovsky continuará al frente de la operación. El monto de la transacción no fue informado y los nuevos propietarios anticiparon que mantendrán el esquema de explotación agropecuaria.

De Benetton a los socios de Adecoagro: el negocio de las 900.000 hectáreas
La principal empresa involucrada es Compañía de Tierras Sud Argentino, que concentra la mayor parte de la superficie. Según los datos difundidos sobre la operación, el 60% de sus tierras está en Santa Cruz, el 33% en Chubut, el 5% en Río Negro y el 2% en Buenos Aires.
Su actividad está centrada en la ganadería ovina y bovina, la producción de lana, la agricultura y el negocio forestal. En sus establecimientos hay alrededor de 260.000 ovejas y 22.000 vacunos. La producción anual de lana ronda el millón de kilos y también cuenta con unas 10.000 hectáreas implantadas con pinos.
La historia de la compañía es anterior a la llegada de la familia italiana. Sus orígenes se remontan a 1889, cuando fue creada bajo el nombre de The Argentine Southern Land Company, con capitales británicos. La firma recibió tierras en el marco del desarrollo ferroviario y contó con el respaldo del Estado argentino para ampliar sus propiedades.
En 1991, Benetton adquirió la totalidad de la compañía y sus tierras, que durante más de tres décadas funcionaron como proveedor estratégico de lana para su negocio textil. Con esta venta, el holding italiano se desprende de sus dos únicas sociedades agropecuarias en el país.
Sin embargo, el traspaso no modifica la estructura de concentración territorial. Las más de 900.000 hectáreas seguirán bajo el control de un mismo grupo empresario, aunque ahora sus propietarios serán accionistas vinculados a Adecoagro.
Los conflictos de Benetton con el pueblo mapuche
La historia de las tierras que ahora cambian de manos está atravesada por disputas con comunidades mapuches que reclaman derechos ancestrales sobre esos territorios. Uno de los antecedentes más conocidos fue el caso de Atilio Curiñanco y Rosa Rúa Nahuelquir, una pareja mapuche que en 2002 se instaló en un predio de aproximadamente 534 hectáreas conocido como Santa Rosa, en la zona de Leleque, Chubut. La familia sostenía que se trataba de tierras fiscales y buscaba desarrollar allí un emprendimiento productivo comunitario.
La Compañía de Tierras Sud Argentino denunció a la pareja por usurpación. En 2004, la Justicia los sobreseyó del delito de usurpación, pero dispuso la restitución del terreno a la empresa. El conflicto se convirtió en uno de los casos emblemáticos de la disputa territorial entre la compañía y las comunidades originarias.
La tensión volvió a escalar en 2015, cuando integrantes de la comunidad Pu Lof en Resistencia Cushamen comenzaron una recuperación territorial en un sector de las tierras vinculadas a Benetton, cerca de la localidad de Leleque.
En enero de 2017, un operativo de Gendarmería y de la Policía de Chubut contra la comunidad terminó con 14 personas heridas, una de ellas por un disparo de bala, según reconstruyó el diario El País. Los enfrentamientos se produjeron en el marco de una disputa por la traza del tren La Trochita, que atravesaba terrenos reclamados por los mapuches.
Meses después, el 1 de agosto de 2017, otro operativo de gendarmería en Cushamen quedó ligado a la desaparición de Santiago Maldonado, quien participaba de las protestas en apoyo al reclamo territorial. El caso generó una fuerte conmoción política y social durante el gobierno de Mauricio Macri y volvió a poner en discusión el accionar de las fuerzas de seguridad frente a las comunidades indígenas.
Aunque la operación de Benetton no fue una compra directa de Adecoagro ni se anunció como una adquisición de capitales extranjeros, el cambio de propietarios vuelve a exponer la concentración de grandes extensiones de tierra en pocas manos y la falta de resolución de los conflictos territoriales en la Patagonia.
Después de 35 años, Benetton deja el negocio agropecuario argentino. Pero las 900.000 hectáreas que estuvieron en el centro de una disputa histórica no se redistribuyen: pasan a manos de otro grupo empresario.
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