En el punto de mayor efervescencia política desde la fractura expuesta entre el Sillón de Dardo Rocha y el Instituto Patria, la sede central del Partido Justicialista bonaerense se convertirá este miércoles 4 de noviembre a las 17:00 en el escenario de una cumbre determinante.
El gobernador y titular del partido a nivel provincial, Axel Kicillof, encabezará la reunión del Consejo Provincial del PJ en un clima de extrema tirantez con La Cámpora, luego de que el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, ratificara que las candidaturas presidenciales para 2027 deben dirimirse en una competencia abierta en las PASO sin imposiciones partidarias.
La definición kicillofista desató la virulenta réplica del cristinismo duro. Dirigentes como Emmanuel González Santalla, Fernanda Raverta y el titular del bloque parlamentario Facundo Tignanelli tildaron de “ingratitud y estupidez” la postura de la Gobernación, acusando a Kicillof de “desafiar” a la expresidenta justamente en el momento en que cumple arresto domiciliario e inhabilitación perpetua en San José 1111 por la causa Vialidad.

Aunque la convocatoria oficial contiene cinco ejes de corte estatutario, entre los que sobresale fijar la fecha del Congreso Provincial del PJ para consagrar a Máximo Kirchner como presidente del cuerpo, la mesa de debate devendrá en un picadero de rosca sobre la agenda política y legislativa de fin de año.
El kicillofismo buscará defender sus espacios de control dentro de la Junta Electoral del partido y la nómina de congresales, evitando que La Cámpora retenga el monopolio sobre la lapicera partidaria de cara al armado de 2027.
En este escenario, aparece la figura del intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, quién se quedará en la Junta Electoral y será el encargado de sintetizar las diferentes posturas dentro del entramado del peronismo.

“Leo es un muchacho a que todos le confiamos. Sabemos de su trabajo, habla con todos. Es un tipo que tiene palabra”, señaló ante La Pluma un alcalde que reporta a las filas del Movimiento Derecho al Futuro.
Los condimentos de una reunión caliente
Kicillof llega con la intención de respaldar la demanda de más de 50 jefes comunales del peronismo que vencen su mandato en 2027 y no pueden reelegir. Sin embargo, la vía parlamentaria quedó fuertemente comprometida tras el doble rechazo opositor: el PRO de Mauricio Macri y Cristian Ritondo ratificó que no votará ninguna reforma, mientras que el armador libertario Sebastián Pareja clausuró cualquier negociación al advertir que “el que quiera perpetuarse, que se haga cargo con nombre y apellido y deje de operar contra LLA”.

El veto opositor a las re-reelecciones complica el canje que pretendía armar Tignanelli para condicionar los nombramientos en la Suprema Corte, la regulación de la ciberludopatía y la concurrencia electoral. En ese terreno empantanado, la Provincia debe enviar en los próximos días la Ley Impositiva y el endeudamiento a la Legislatura, donde necesitará imperiosamente los votos del bloque de Fuerza Patria. El dato no menor es que Tignanelli es el encargado de juntar voluntades para avanzar en los proyectos que envía el Ejecutivo.
El clima en la previa
Desde el entorno de Kicillof desestimaron los ataques mediáticos y reafirmaron la línea trazada en Jujuy y en las cumbres con intendentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF).

Carlos Bianco enfatizó que la exigencia de definir en las urnas no representa una afrenta personal, sino la estricta aplicación de lo acordado semanas atrás en el Hotel Emperador y en la Casa de La Pampa entre gobernadores, Sergio Massa y el propio Máximo Kirchner.
En las oficinas de Calle 6 consideran que las críticas en redes sociales fueron “un show aparateado” para encubrir la falta de tracción propia del camporismo e intentar imponer una lista única a fuerza de mística tras la reaparición de Cristina en The Washington Post, donde dejó abierta la puerta a postularse en 2027 «si recupera sus derechos políticos”.
JMA/CM










