El lunes por la tarde, Patricia Bullrich llamó a Javier Milei y le avisó que no iba a cumplir la orden de votar el retiro del pliego de María Verónica Michelli. Como formalidad, puso su renuncia a la conducción del bloque a disposición del Presidente. Milei la rechazó. La conversación fue en buenos términos, según aseguran desde ambos entornos, pero la decisión de Bullrich no dejó de molestar con fuierza en el Ejecutivo y desordenar al bloque de La Libertad Avanza en el Senado, que desde entonces quedó en estado de deliberación. Para ordenar el descalabro, mañana habrá reunión de Labor Parlamentaria a las 11 de la mañana y reunión de bloque a las 16. Según pudo saber La Pluma, evalúan sacar del temario los pliegos de los postulantes con el objetivo de descomprimir. Todo, después de una sugestiva visita del asesor presidencial Santiago Caputo al Senado.
Lo que desató todo fue el posteo de Bullrich en X donde anunció que ejercería su «derecho a la objeción de conciencia» para no acompañar el retiro del pliego de Michelli —candidata al Tribunal Oral Criminal Federal 3 de La Plata que el Gobierno vetó por ser cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, uno de los que investigó el caso $LIBRA y el patrimonio de Manuel Adorni. «Los valores republicanos también son parte del cambio. Mi compromiso con este proyecto es total. Y también lo es mi compromiso con los principios que sostuve toda mi vida», escribió. El mensaje llegó al chat del bloque minutos antes de que fuera público, según reconstruyó La Nación. Casi en los mismos términos que el posteo, Bullrich les contó a los senadores que iba a votar en contra del retiro y que ya había hablado con el Presidente. Y agregó un argumento que no difundió públicamente: «Hay un electorado que necesita gestos republicanos«.
Este martes por la noche Bullrich habló con Radio Mitre desde Mendoza, donde está de visita. En el diálogo confirmó que le ofreció su renuncia y que el Presidente ignoró el planteo. “Hablé con el Presidente y le conté de mi objeción de conciencia. Él me explicó su posición. Cuando tiene que presentar una posición distinta, toda persona de bien debe poner su renuncia a disposición. El Presidente siguió la conversación sin darle importancia a esa aseveración que yo hice”, contó la senadora.

El bloque partido y el error que señalan a Mahiques
La reacción dentro del bloque fue heterogénea. Cuatro senadores apoyaron a Bullrich. Los cordobeses Carmen Álvarez Rivero —que militó en el PRO junto a ella— y Luis Juez son dos de los que siguieron a la ex ministra.
En el sector que apoya a Bullrich, los cañones apuntan al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Desde el bloque, la lectura es que el error fue del Ejecutivo: No se puede retirar un pliego que ya tiene las firmas necesarias para el dictamen. Si el oficialismo quiere frenarlo, lo que puede hacer es no incorporarlo al temario de la sesión en Labor Parlamentaria, o en todo caso votar en contra en el recinto —pero eso requiere conseguir los votos, que hoy no tiene. «El ejecutivo se supone que te manda ya estudiado el tema. Es como los embajadores y los ascensos a los militares: vos recibís lo que te mandan», dijo a La Pluma una fuente del bloque. Y siguió: «El filtrado fue el problema claramente. Mañana después de la reunión de bloque habrá más claridad».
Bullrich, además, había planteado la semana pasada en la mesa política que era inconveniente pedir el retiro del pliego porque el pedido debía votarse en el recinto y eso le daba más visibilidad al tema. El ministerio de Justicia respondió que no hacía falta votarlo. Bullrich insistió en que el Reglamento del Senado obligaba a votarlo de todas formas. Nadie la escuchó. Ahora el Gobierno no tiene los votos para retirarlo.

Los aliados que se suman y la denuncia del fiscal Marijuan
La postura de Bullrich abrió la puerta a que los aliados dialoguistas se posicionaran en el mismo sentido. La senadora radical Carolina Losada fue la primera en declararlo públicamente: «No encuentro ninguna razón para que no pueda ser jueza y la voy a apoyar», dijo en radio Rivadavia. «El bloque radical por completo va a votar de esa manera y el PRO entiendo que también«, agregó. Esto pone al Gobierno en una situación difícil: si el pliego de Michelli llega al recinto, tiene chances de ser aprobado con votos del peronismo, el radicalismo, el PRO y parte del propio bloque libertario. «¿Por qué vamos a responder al pedido de la Casa Rosada si la propia jefa del bloque se rebela y avisa que no acompañará?». Ese es el mensaje que interpretan entre los aliados.
El problema para el Gobierno se agravó este martes cuando el fiscal federal Guillermo Marijuan solicitó abrir una investigación penal para determinar si el Poder Ejecutivo pidió retirar el pliego de Michelli por discriminación —es decir, por el solo hecho de ser familiar de un periodista. Lo que le queda al Presidente como alternativa es no convalidar el nombramiento por vía legal y pedir un nuevo concurso, aunque esa jugada lo expone a más denuncias judiciales.
Bullrich sigue marcando la cancha
La movida con el pliego de Michelli no es un episodio aislado sino el último capítulo de una serie que viene acumulándose desde principios de año. Primero fue el video musicalizado con «Vogue» de Madonna cuando celebró los triunfos parlamentarios en las sesiones extraordinarias. Luego el gesto más contundente: exigir públicamente que Adorni presentara su declaración jurada, lo que obligó a Milei a dar una entrevista en la que prometió que los papeles estaban listos cuando en realidad no era así. Y ahora la objeción de conciencia en el pliego de Michelli.

Por el momento, en el oficialismo y en el entorno de Bullrich no piensan en una ruptura. Se trataría de un costo político muy alarmante en un momento suficientemente sensible para el Gobierno.
Bullrich salió de viaje a Mendoza para participar de una conferencia sobre ciberseguridad y recién mañana volverá a verse con el bloque, en una reunión a las 16.
JD/CM






