La foto de dispersión del Partido Justicialista este 17 de octubre le da al Gobierno una de las herramientas que más necesita para conseguir la reelección. Con un escenario más adverso que en 2019, cuando la unidad era suficiente para llegar al poder, en el 2027 no sólo es imposible que el PJ le gane a Milei si va dividido, sino que ya no alcanza solo si va unido.
Lo dicho: la cancha está inclinada. Pocas veces se vio un apoyo a una gestión tan sólido por parte de los grupos de poder de la Argentina, en tándem con Estados Unidos. Por eso el presidente puede mentir sin ningún tipo de costo o factura sobre los números de la economía desde un atril en suelo norteamericano. Dijo, sin ponerse colorado, que está domando a la inflación, que creó miles de puestos de trabajo y que el riesgo país está bajando. Todo falso. Pero corren tiempos donde la verdad no es gravitante. Un recorte en redes sociales y un buen meme pueden ser suficientes para instalar una narrativa propia, aunque no se ajuste a la realidad o contradiga las cifras oficiales. Y Milei puede construir su propia realidad, puede mentir en vivo y en directo porque el sistema de medios calla. El empresariado local calla. Y los aliados y no tan aliados acompañan.
Cuando asumió Mauricio Macri la presidencia en 2015, la expectativa estaba puesta en la expertise económica y no en la política. Fue al revés. La chocaron toda en los números y aprendieron rápido de rosca. En la misma dirección, el experimento libertario mostró ineficiencia política en su inicio, lo que lo llevó a cometer muchos errores. Pero Karina aprendió. Se rodeó de la casta noventosa, de los restos del PRO y del arte de la negociación que, sumados al látigo y la chequera, conformaron un esquema que por momentos funciona como un relojito.
Se vio claro en la sesión del pasado jueves, en la que la oposición estuvo a ocho diputados de conseguir el quorum y no logró hacer caer el DNU 70/2023. Fue tan a cielo abierto todo que hasta se ausentó, por ejemplo, la jujeña María Inés Sigarán, de Provincias Unidas, a pesar de que ella misma había firmado la convocatoria para la sesión. Las negociaciones del tridente Karina-Santilli-Menem con el gobernador de Jujuy, Carlos Sadir dieron sus frutos. Solo un botón de muestra del estado de situación. El resto te lo cuenta acá Julián D´Imperio.

Así, La Libertad Avanza (LLA) cerró una semana con un triunfo importante. En términos del propio vocero presidencial, Adrián Ravier: si se caía el DNU 70, se caía el Gobierno. El costo iba a ser alto. Por eso decidieron resignar la extranjerización de la tierra en una pirueta política y discursiva pocas veces vista, a cambio de blindar aquel decreto que fue, en verdad, una reforma encubierta de la Constitución Nacional, redactada por los principales grupos económicos y financieros.
Mientras tanto, la extrema derecha en la región está organizada y avanza. Bajo el mando de Donald Trump, con sus matices, los líderes conservadores se pusieron como nunca antes en el furgón de cola de EE.UU. bajo una disciplina pocas veces vista. Sintonía ideológica combinada con intereses geopolíticos que, en el caso de Javier Milei, se conjugan con la luz verde absoluta para el modelo extractivista de los recursos naturales y la bienvenida para la potencia en declive de corredores estratégicos en materia de seguridad.
Este alineamiento automático de ida vuelta con EE.UU. y el poder económico local explican la fortaleza de Javier Milei a pesar de los números en rojo de la micro y de la macro.
La inflación de septiembre fue del 1,9% mensual y del 33,4% interanual. Es decir, que la inflación, lejos de ser domada por Milei, sigue acelerando.
La canasta básica total aumentó un 1,7% en septiembre y acumuló una suba interanual del 38,7%, mientras que la canasta alimentaria registró un incremento interanual del 40%. Un golpe al corazón de las familias con menores ingresos.
La industria también sigue en rojo, aunque Toto quiera dibujar los números. Los últimos datos disponibles del INDEC muestran que la producción industrial manufacturera cayó un 3,2% interanual en agosto. En los primeros ocho meses de 2026 acumuló una contracción del 2,7% frente al mismo período de 2025. Y si mirás la capacidad instalada, se deberían encender todas las alarmas: fue del 58,5%, más de un punto menos que en el mismo mes del año pasado.

También la actividad de la construcción cayó un 4,4% interanual en agosto.
La tasa de desocupación fue del 7,9% en el segundo trimestre de 2026 a nivel nacional y llega a los dos dígitos en algunos conurbanos del interior. El empleo asalariado privado registrado perdió 12.716 puestos en el último mes y en la comparación interanual, la caída fue de aproximadamente 134.500 empleos, equivalente al 2,2%.
Lo que sí sube es el trabajo informal. Y el gobierno lo celebra y lo impulsa. No es un daño colateral, es la base del modelo económica que implantaron en la Argentina. Por eso el secretario de Trabajo, Julio Cordero se sentó en el Congreso a decir a viva voz que son los trabajadores los que «eligen» trabajar en forma precarizada y sin derechos.
El consumo, por supuesto, sigue desplomado, aunque Mieli y Santiago Oría se esfuercen en publicar videos fake con centros comerciales colmados o calles con gente paseando. Las ventas en supermercados cayeron un 0,7% mensual.
Ante este panorama la pregunta vuelve a ser la planteada al inicio de la gestión libertaria. Hasta cuándo las víctimas del ajuste podrán soportar el sacrificio impuesto y qué impacto podrá tener en el conflicto social.

Como demostró una vez más la sociedad con la masiva marcha del jueves pasado a pesar de la lluvia y la brutal represión organizada con los infiltrados de siempre, los focos de resistencia y protesta existen, aparecen cuando las condiciones materiales y políticas lo permiten y se hacen oír. Y ponen al gobierno a la defensiva al menos por un rato. El gran desafío de la dirigencia opositora es aglutinar ese descontento y representarlo. Salvo que el internismo de los que tienen la vida resulta vuelva a ganarle a la sensatez.
SC










