El ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, volvió a marcar diferencias con el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei. En una reciente publicación en su blog, cuestionó el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y reclamó el levantamiento total del cepo cambiario para impulsar la inversión y las exportaciones.
Cavallo rechazó la estrategia oficial de promover inversiones mediante beneficios fiscales y cambiarios para proyectos específicos, como el RIGI y el recientemente aprobado «Super RIGI». A su entender, en un escenario internacional atravesado por factores como cambios tecnológicos, tensiones comerciales y conflictos geopolíticos, el Estado no debería otorgar privilegios a determinados sectores o empresas.
En ese sentido, sostuvo que este tipo de herramientas perjudican al resto del entramado productivo: «Eliminar estos sesgos es la clave del éxito de la estrategia de crecimiento económico. Y esto no se consigue con el RIGI y mucho menos con el Súper RIGI, porque ambos esquemas discriminan y ponen en desventaja a millones de empresas y emprendedores cuyas decisiones de inversión y esfuerzos exportadores son indispensables para afrontar con éxito los desafíos de una eficiente asignación de recursos, con flexibilidad y agilidad».
El exfuncionario también relativizó las proyecciones oficiales sobre un fuerte crecimiento de las exportaciones. Si bien consideró razonable alcanzar ventas externas por unos US$ 100 mil millones, aseguró que esa cifra está lejos del potencial que podría haber desarrollado la Argentina sin las políticas que, según su visión, desalentaron la actividad exportadora durante las últimas décadas.
Para respaldar esa postura, comparó la evolución del comercio exterior argentino con el de Brasil. «De no haberse recreado el sesgo antiexportador que había sido eliminado totalmente en la década del 90, hoy probablemente deberíamos estar exportando más de US$ 190 mil millones. Es decir, deberíamos haber mantenido la relación que existía a fines de los 90 entre las exportaciones de Argentina y Brasil. Argentina exportaba US$ 26.000 millones y Brasil 48.000. Hoy Brasil exporta US$ 350.000 millones y nosotros sólo US$ 100 mil millones».
Además, afirmó que el actual nivel de exportaciones responde a inversiones realizadas con anterioridad y no a los incentivos impulsados por la administración libertaria. «Hay que advertir que la actual producción exportable es fruto de las inversiones que se hicieron hasta aquí, sin ningún incentivo fiscal especial. Por el contrario, con todos los inconvenientes creados por el sesgo antiexportador reaparecido desde 2002».

En la parte final de su análisis, Cavallo volvió a insistir con la necesidad de eliminar las restricciones cambiarias. Según planteó, el cepo limita el acceso al financiamiento y mantiene un «sesgo antiinversor» que desalienta la llegada de capitales y el crecimiento de la economía.
«Mi insistencia en eliminar cuanto antes todos los controles de cambio e impedir que puedan ser reintroducidos, es decir, asegurar de una vez y para siempre la libre movilidad de capitales y, al mismo tiempo, acumular muchas reservas, apunta a conseguir rápidamente la baja de la tasa real de interés y eliminar los sesgos antiexportador y antiinversor«, sostuvo el exministro.
Por último, también cuestionó la idea de sostener un tipo de cambio elevado como incentivo para exportar. «La prédica en favor de un tipo de cambio real alto sin libertad de movimiento de capitales, como forma de alentar las exportaciones, es totalmente contraproducente porque adormece las demandas de menor sesgo antiexportador y rebajas en las tasas reales de interés por parte del sector privado», concluyó.
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