El titular del bloque PRO en la Cámara de Diputados, Cristian Ritondo, aprovechó una entrevista para mandar dos señales al corazón del Gobierno. Una estuvo enfocada en hacerle un guiño a la Casa Rosada para respaldar, con matices, su reforma electoral. La otra no fue mencionada, pero está definida por su contexto, ya que el titular del partido amarillo en la Provincia de Buenos Aires se prepara para respaldar a su amigo, el ministro del Interior, Diego Santilli, en su interés para pelear por la gobernación bonaerense el año que viene.
«Lamentablemente no tuvimos la oportunidad de consensuar antes de que viniera el proyecto», dijo Ritondo en una entrevista con Radio Rivadavia. Fue una forma de decir que le habría gustado que le hubieran preguntado antes a su espacio. «Es un tema que todavía no hemos discutido en el PRO como partido, es una discusión que nos debemos también en el bloque», dijo para anticipar que no hay una posición común. «El Poder Ejecutivo tiene todo el derecho del mundo de mandar el proyecto que quiera. Nosotros vamos a tomar una decisión. No tiene que ser blanco o negro: puede haber un término medio, puede haber primarias y que no sean obligatorias, o que sean para partidos o frentes que no llevan lista única», completó el legislador y exministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires durante la administración de María Eugenia Vidal.

«Es una discusión muy amplia que tienen que tomar el partido y el bloque. Lo seguiremos viendo y será una decisión de todo el PRO», aseguró Ritondo luego de deslizar que, desde su punto de vista, hay una salida posible: que las PASO dejen de ser obligatorias y solo sean realizadas por cada partido en forma simultánea, como sucede en La Pampa.
Las PAS y Ficha Limpia
Lo que Ritondo construyó en esa entrevista fue una posición incómoda pero calculada: le señaló al Gobierno que cometió un error de procedimiento —no consultar antes de enviar el proyecto— pero al mismo tiempo le ofreció una salida legislativa. «En este tipo de ley sí se necesita de un consenso previo. El Gobierno no lo ha hecho y ha cometido un error», agregó, y recordó que durante un año participó del Consejo de Mayo y el tema nunca apareció en la agenda.
Sin embargo, no cerró la puerta. El PRO tiene presentado su propio proyecto de Primarias Abiertas y Simultáneas —sin la O de obligatorias— que propone que esos comicios no sean compulsivos ni para los ciudadanos ni para los partidos con lista única. Según estimó Ritondo, esa fórmula reduciría el costo del sistema en más de un 30%. Y sobre Ficha Limpia fue todavía más llano: «Lo podemos tratar cuando quieran. Si el Gobierno tiene la decisión de que lo tratemos, hay proyectos presentados anteriores a esto. Lo podemos sacar rápidamente».

El dato que subyace en toda esa construcción discursiva es uno solo: tanto Mauricio Macri como Javier Milei llegaron a la presidencia gracias a las PASO. El propio Ritondo lo dijo sin rodeos. Y esa frase no es inocente en boca de quien más necesita que el sistema electoral de 2027 no quede definido unilateralmente por el oficialismo.
Santilli, Ritondo y la jugada bonaerense
Este martes 5 de mayo, Santilli participará de un encuentro en la sede del PRO en la calle Balcarce, en San Telmo, junto a Ritondo y un grupo de intendentes amarillos que vienen acumulando quejas sobre la relación con los referentes libertarios en sus distritos y la falta de obras financiadas por el gobierno nacional. Será la primera visita formal del ministro del Interior a la sede del partido desde que asumió en el gabinete. La reunión tiene una doble agenda: limar asperezas entre el PRO y LLA en el territorio bonaerense, y mandar una señal de cara al 2027.
Porque detrás de cada movimiento de Ritondo en torno a la reforma electoral hay una lectura bonaerense. Si las PASO se eliminan, la lapicera para definir candidaturas queda en manos de las cúpulas. Y en la provincia de Buenos Aires, eso significa que el PRO podría quedar subordinado a la estructura libertaria si no logra un acuerdo de alianza previo. De ahí que Ritondo insista en una fórmula intermedia: que las primarias existan pero no sean obligatorias. Una salida que le permite negociar con el Gobierno sin entregar el control de sus propias candidaturas.
«En provincia de Buenos Aires no hay opción si queremos ganar, hay que ir juntos«, dijo Ritondo en más de una oportunidad. La reforma electoral, en ese esquema, no es solo una discusión sobre el sistema de votación. Es la cancha sobre la que se va a jugar la alianza —o la ruptura— entre el PRO y LLA de cara a 2027. Y Ritondo, por ahora, está eligiendo negociar desde adentro.
JD/CM






