Javier Milei puso en marcha una reforma electoral que no se limita a eliminar las PASO, sino que avanza sobre el corazón del sistema político. Cómo se arman los partidos, quién puede ser candidato y de dónde sale el dinero para competir, entre otras importantes reformas.
El proyecto, que ya ingresó al Senado, reúne cambios que el oficialismo venía impulsando por separado y los concentra en un solo paquete para sumar apoyo de aliados. El resultado es un rediseño integral que impacta en la competencia electoral, la estructura partidaria y las condiciones de acceso al poder.
Si bien fuentes parlamentarias ya reconocieron a La Pluma que será un debate que se extenderá por meses y con el Mundial en el medio, el oficialismo ya comenzó a armar los equipos que encabezarán el ambicioso proyecto. Hay un disparador de las controversias que vienen. Tiene que ver con la falta de apoyos suficientes para conseguir la aprobación en las dos cámaras.
El fin de las PASO y el traslado del poder a los partidos
El eje central de la reforma es la eliminación definitiva de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. En los hechos, implica que la selección de candidatos dejará de pasar por el electorado y quedará en manos de cada fuerza política, como era antes de la sanción de la ley en 2009.
La propia letra del proyecto elimina el sistema de primarias de la ley vigente y establece que las candidaturas se definirán según las cartas orgánicas partidarias.

El argumento oficial es doble. Reducir costos —el Gobierno habla de un ahorro millonario— y evitar que el Estado financie internas partidarias. Pero el cambio tiene una consecuencia política directa, porque concentra la decisión en las estructuras partidarias y redefine la lógica de competencia.
Ficha limpia y nuevos filtros para competir
Otro de los pilares del proyecto es la incorporación de ficha limpia. La iniciativa establece que no podrán ser candidatos quienes tengan una condena por delito doloso confirmada en segunda instancia.
La restricción se aplica de forma automática y sin suspensión por apelaciones, y se mantiene vigente hasta que la condena sea revocada o cumplida .
El alcance no se limita a las candidaturas: también impacta en cargos partidarios y en posiciones dentro del Estado, ampliando el filtro sobre quiénes pueden ejercer funciones públicas. La iniciativa llega en un contexto donde hay, al menos, tres nuevos proyectos presentados en la Cámara Baja para insistir con Ficha Limpia luego del rechazo que tuvo en mayo del año pasado.

Menos partidos, nuevas reglas y cambios en el financiamiento
La reforma también apunta a reducir y depurar la oferta política. Para constituir un partido se exige un piso de afiliaciones equivalente al 0,5% del padrón del distrito, y para tener reconocimiento nacional se requiere presencia en al menos diez jurisdicciones.
Además, se establecen nuevas causales de caducidad. Los partidos que no participen en elecciones o no alcancen un mínimo de votos pueden perder su personería.
El proyecto también introduce cambios en la forma de competir. Cada agrupación podrá presentar una sola lista por categoría y los candidatos no podrán figurar en más de una, lo que elimina prácticas habituales de doble postulación.
En paralelo, se modifica el financiamiento político. Se mantiene un aporte estatal anual con criterios mixtos —distribución igualitaria y por votos—, pero se amplían los aportes privados y se endurecen los controles sobre su origen.

A eso se suma la reglamentación de la Boleta Única de Papel, con la incorporación del voto por lista completa, y nuevas reglas de campaña que limitan la acción del Gobierno en los días previos a la elección.
El paquete se completa con cambios políticos relevantes: se elimina la obligatoriedad del debate presidencial y se suspende la elección directa de representantes al Parlasur.

La reforma de Milei no es solo un ajuste del sistema electoral. Es una redefinición de las reglas de competencia:. quién compite, cómo se financia y qué condiciones debe cumplir para poder participar de comicios nacionales. Un cambio que, más allá del debate legislativo, impacta en toda la arquitectura del poder.
Según pudo reconstruir La Pluma, el oficialismo no tiene hoy los votos garantizados para aprobar su reforma. Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado, deberá salir a juntarlos y para eso falta tiempo.
Diversos legisladores del PRO, aliado clave para poder aprobar esta reforma, dijeron a este medio que en el partido de Mauricio Macri no quieren la eliminación de las PASO. «No sin una propuesta alternativa que defina las internas».
JD/CM






